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Porfirio Fisac se reencuentra con su ex

El segoviano se mide por primera vez al Granca después de que saliese del club el pasado verano con un bagaje de dos Playoffs jugados y llegar a una semifinal y unos cuartos de la Eurocup

Willy Villar, director deportivo del Granca, acompaña a Porfirio Fisac en su adiós de la entidad claretiana el verano pasado

Willy Villar, director deportivo del Granca, acompaña a Porfirio Fisac en su adiós de la entidad claretiana el verano pasado / Andrés Cruz

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David Rodríguez

David Rodríguez

Las Palmas de Gran Canaria

Dado que la Liga Endesa no se trata de la Comunidad de Madrid y como advirtió su presidenta Isabel Díaz Ayuso, «no se encuentra uno con su ex pareja», el mundo del baloncesto no ha tardado ni ocho meses en que los caminos del Gran Canaria y Porfirio Fisac vuelvan a unirse después de que el entrenador segoviano abandonase la entidad claretiana el pasado verano al no renovar su contrato y que abriera la ventana para que llegara aires renovados con la llegada de Jaka Lakovic al banquillo insular.

Dos temporadas pasó Fisac al frente de la banqueta claretiana para dejar un sinfín de contrastes en su rendimiento deportivo. Capaz de firmar récords históricos negativos como de llevar a la escuadra amarilla a disputar una semifinal de la Eurocup cinco años después de su última vez.

A nadie se le escapa que la relación de Porfirio con el grupo humano que rodeaba al CB Gran Canaria no era la idónea. Reacio al calor humano, se enfrentó desde los jugadores de su plantilla hasta los miembros históricos del cuerpo técnico de la entidad. No dejó títere con cabeza en dos años.

En su primer curso todo empezó a torcerse cuando el equipo emprendió una racha negativa de siete derrotas consecutivas en la Liga Endesa y firmar un intervalo de una sola victoria en once partidos. Ahí su solución fue la de dividir a la plantilla.

El primer encontronazo lo tuvo con Matt Costello, al que le impidió la práctica de un entrenamiento según él por llegar tarde al mismo cuando el pívot había llegado tiempo atrás al pabellón para tratarse con el equipo de fisios. 

Pero si le plantó cara a alguien con descaro fue a Javier Beirán, al que apartó de la disciplina amarilla, le llegó a vaciar su taquilla dentro del vestuario y con el que finalmente tuvo que entenderse dado el nivel de juego que le podía ofrecer el campéon del mundo.

Consiguió Fisac enderezar el rumbo de su nave en esa primera temporada en la que llenó de mentiras cada comparecencia que hacía en una rueda de prensa previa de los partidos y le dio por emprender guerras dialécticas con los profesionales de los medios de comunicación.

Un arreon final en la Liga Endesa de once victorias por solo cuatro derrotas, con un final de infarto en Sevilla y con un ojo puesto en el Real Madrid-Unicaja, le permitió clasificarse para el Playoff de la competición.

A la vez, en la Eurocup, con un camino amable, la escuadra insular también se metía en la semifinal del torneo, donde el Mónaco terminó por privarle de jugar su segunda final por el título.

Esa primera temporada la cerró con una rueda de prensa ante los medios en la que destacó una frase: «Soy buen entrenador y no tengo que demostrar nada». Su balance histórico como entrenador en la ACB actualmente es de 153 victorias por 210 derrotas. 

Su segundo curso también navegó por un mar de olas estridentes. No cambió en exceso su comportamiento con los que le rodeaban en el club y finalmente terminó sólo. 

Más aún cuando por un momento llegó a dudar incluso de Víctor García, una línea difícil de traspasar para los amantes del CB Gran Canaria. Con Joan Pera pudo apartarle como delegado del equipo, pero con Víctor eran palabras mayores. También, por el camino, Juanjo Falcón prefirió irse a entrenar con el conjunto filial para encontrar una paz justa en su labor.

Finalmente, el equipo cerró la temporada con una nueva clasificación para el Playoff de la Liga Endesa, en el que cayó frente al Barça. Pero en la Eurocup fue cosa distinta, porque a pesar de alcanzar los cuartos de final, cayó eliminado de la peor forma posible, contra un MoraBanc Andorra que finalmente descendió a LEB Oro en la competición nacional.

Así pues, sin que casi nadie le defendiera, puso punto y final a su relación con el Granca.

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