CB GRAN CANARIA
Los nueve círculos del 'infierno' del CB Gran Canaria
Los claretianos llegan al parón de las 'ventanas' con cinco derrotas en su casillero, undécimos en la tabla y con el objetivo de la Copa cada vez más lejano

Wong intenta anotar ante Shengelia. / José Carlos Guerra

Hablaba Dante en la 'Divina Comedia', de su viaje junto a Virgilio a través de nueve círculos concéntricos descendentes, cada uno dedicado a un pecado y su castigo correspondiente. Estos son los nueve pecados que han llevado al Dreamland Gran Canaria a su 'infierno' particular como undécimo clasificado y con el objetivo copero en el aire.
Con la derrota de ayer ante el Barça en el Arena, el Dreamland Gran Canaria completó el primer cuarto de la temporada en la ACB con una nueva derrota, la quinta, que les deja en el parón de las 'ventanas' en una preocupante undécima posición, con un balance de tres triunfos y cinco derrotas, a una victoria de distancia del octavo, el Kosner Baskonia y a dos de la zona de descenso que marca el Recoletas Salud San Pablo Burgos. Con este panorama y con un calendario complicado, el objetivo irrenunciable de la Copa está un poco más lejos todavía.
Nueve son los círculos descendentes que ha recorrido el Granca hasta el momento para alcanzar este infierno clasificatorio particular que vive al término de la octava jornada.
Primer círculo: la planificación
Aunque parezca baladí, el cambio de la Eurocup por la Basketball Champions League, obligó a tener que adaptar la plantilla a la nueva competición, viéndose condicionada por los cinco cupos obligados por la competición, lo que ha llevado a Jaka Lakovic a tener que dejar fuera en cada partido europeo a un jugador importante del equipo para dar entrada a Eetu Heinonen, simplemente para que se pueda sentar en el banquillo. Dicha situación no ayuda a la hora de acelerar el proceso de acoplamiento de las nuevas piezas, encontrándonos con situaciones como la de Eric Vila, que parece reservado para la BCL y cuya presencia en la ACB parece testimonial. Da la sensación de que la plantilla está descompensada y no termina de ser capaz de darle a Jaka Lakovic lo que necesita.
Segundo círculo: la inconsistencia y la falta de energía
Es normal en los equipos profesionales que no sean capaces de mantener la intensidad y la concentración los 40 minutos. Sin embargo, en ninguna de las tres campañas anteriores se había visto a Jaka Lakovic teniendo que hacer referencia a la falta de intensidad y de energía de sus jugadores. Motivarse en partidos clave ante equipos del nivel del Unicaja, Real Madrid, Joventut o Barça no debería de ser un problema, son duelos que motivan de por sí a los jugadores, sin embargo, en todos ellos el equipo no ha demostrado la concentración y la energía necesarios para dar ese plus que te da la posibilidad de imponerte a rivales con una calidad individual superior. No sólo se ha visto esa inconsistencia ante rivales teóricamente superiores, sino también ante inferiores, como fue el caso de un Girona que llegaba hundido y que conseguía llevarse el partido ante la falta de energía y actitud de los claretianos.
Tercer círculo: los porcentajes en el tiro
Los porcentajes de tiro del equipo han sido uno de los lastres del equipo en este inicio de temporada, especialmente en el caso de los tiros libres, donde el equipo promedia un 68,6% de acierto, en comparación por ejemplo con la temporada pasada, en la que a pesar de tampoco estar demasiado acertados desde la línea de castigo, se llegó a un 75,8%. El triple también ha sido uno de los caballos de batalla del equipo esta temporada, sin ir más lejos, ante el Barça se cerraba un paupérrimo 23% de acierto. En lo que va de temporada se promedian 34,5% de acierto en triples, por el 36,5% de acierto del pasado curso, que tampoco era un porcentaje para celebrar. Pero es que tampoco se salva el equipo en el porcentaje de acierto en los tiros de dos puntos, donde baja del 57,1% del año pasado al 51,8% del presente.
Cuarto círculo: traicionar sus principios
Jaka Lakovic y Willy Villar anunciaron en pretemporada que el cambio en la plantilla tenía la intención de practicar un juego más rápido y adaptado a los nuevos tiempos, con transiciones vertiginosas, posesiones rápidas y muchos lanzamientos al aro rival. Sin embargo, la estadística señala a los claretianos como el equipo de toda la ACB que juega más lento, con 74,3 posesiones por partido. Para colmo, el ralentizar el juego tampoco le está permitiendo tener la lucidez suficiente para encontrar buenos tiros, que es uno de los motivos que explican sus malos porcentajes de acierto en los tiros de dos y tres puntos.
Quinto círculo: la pérdida del Arena de su condición de fortín
Los amarillos han cosechado tres de sus cinco derrotas en el presente curso como anfitriones en un Arena que parece que este año ha perdido la condición de fortín inexpugnable. Cierto es que todos ellos son rivales top, aunque también lo es que tanto el Unicaja como el Joventut cayeron en sus visitas a la Isla en las tres campañas precedentes y que el Barça que jugó el pasado domingo es el peor de los últimos tiempos en cuanto a juego y rendimiento deportivo.
Sexto círculo: la falta de colmillo
El propio Jaka Lakovic reconocía al término del duelo con el Barça que a sus hombres les había "faltado colmillo" para matar el partido en los momentos de duda del Barça. La incapacidad de cerrar los partidos en los momentos clave ha sido también una rémora esta temporada que ha dejado al equipo con menos victorias de las previstas.
Séptimo círculo: la rotación del juego interior
Los problemas de adaptación de Kur Kuath al juego del equipo, reconocidos por el propio Jaka Lakovic en sala de prensa, han condicionado la rotación del juego interior de los claretianos esta temporada, en muchas ocasiones porque el sudsudanés se carga demasiado pronto de faltas y obliga al esloveno a tener que sentarle en el banquillo, teniendo que adaptar a Labeyrie, Pelos o Vila al puesto de cinco, para no sobrecargar a Tobey. Esta situación ha generado un claro problema en el reparto de las cargas u de las previsiones iniciales del staff técnico amarillo.
Octavo círculo: el motor diesel de Andrew Albicy
Nadie duda de la calidad y profesionalidad de Andrew Albicy, pero el capitán del Granca cuenta ya en su pasaporte con 35 primaveras que le obligan a dosificarse. La lesión de Carlos Alocén ha obligado a dar un paso al frente de Ziga Samar para dar refresco al galo, pero el base esloveno, que fue de los mejores en pretemporada, no termina de carburar en este arranque de temporada, lo que obliga a Lakovic a sobrecargar de minutos a su director de orquesta de confianza.
Noveno círculo: falta de sintonía con la grada
Independientemente del número de fieles que acuden a los partidos del Arena, lo cierto es que el ambiente que se genera en el pabellón no es ni de cerca el mejor de la ACB. La marea amarilla se muestra fría, como se pudo ver en el último partido ante el Barça donde fueron los árbitros con sus decisiones en el último cuarto los que hicieron subir los decibelios en el recinto, mientras que el juego lento y aburrido del equipo no termina de conectar con la afición.
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