Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

«Intentamos firmar cinco cupos de calidad para jugar la Champions, pero fuimos incapaces» | Willy Villar Director deportivo del Dreamland Gran Canaria

Willy Villar, director deportivo del CB Gran Canaria: «Intentamos firmar cinco cupos de calidad para jugar la Champions, pero fuimos incapaces»

El director deportivo claretiano señala que durante el verano el conjunto amarillo no consiguió esa pieza en el mercado que redondease el plantel para jugar en Europa y eso le obliga a hacer descartes en cada jornada, afirma que no están «preocupados» por la marcha del equipo y confía en la plantilla

Willy Villar.

Willy Villar. / Andrés Cruz

Cristian Gil Fuentes

Cristian Gil Fuentes

Las Palmas de Gran Canaria

¿Cómo se vive desde la dirección deportiva un momento deportivo que no está siendo del todo bueno, sobre todo en la ACB?

La percepción que existe desde fuera es diferente a la que nosotros tenemos como club y como staff. Los análisis internos no tienen mucho que ver con lo que se vive en la calle. La forma de trabajar y de analizar es la misma; incluso cuando estás en un momento óptimo y desde el entorno se exagera, tampoco varía. Todo te llega, pero es una realidad distinta por la información que manejamos internamente. Es una cuestión anecdótica que influye poco en la manera de solucionar los posibles problemas y tampoco afecta demasiado cuando las cosas van muy bien.

Habla de problemas, ¿considera que este Granca tiene alguno?

No. En lo que creemos es en una fórmula ya demostrada de éxito basada en el mismo grupo de trabajo y en el mismo entrenador. Quizá este último trienio haya sido uno de los mejores de la historia del club. Esa es una garantía a la hora de enfocar la situación en los mejores y en los peores momentos. A todos nos gustaría estar con cinco victorias y tres derrotas, pero no es nada fácil. La ACB es muy competitiva y, si no empiezas completamente rodado y ensamblado, nadie te va a esperar. Tenemos una confianza absoluta en el método de trabajo y somos conscientes de dónde pueden venir ahora mismo las dificultades. Hay una cuestión individual de jugadores que todavía no están como ellos quieren y como nos gustaría a nosotros, lo cual repercute en el rendimiento colectivo. Como ha pasado en otros años, cuando consigamos ese acople volveremos a ser el Gran Canaria que ya conocemos, con un estilo y una marca muy determinados desde la llegada de Jaka Lakovic. De hecho, recuerdo que hace dos temporadas comenzamos peor en cuanto a sensaciones, con derrotas abultadas y con un jugador al que le costó comenzar, como Ethan Happ, que después compitió a nivel de MVP. Tenemos mucha memoria de lo que somos, de quiénes somos y de cómo solucionamos los problemas. Confiamos en que lo vamos a encauzar de nuevo.

Entonces, ¿no hay preocupación por la marcha del equipo?

Preocupación sí, pero desde el punto de vista de esa responsabilidad que no desaparece ni cuando pierdes ni cuando lo estás haciendo muy bien; siempre hay que estar alerta. Cuando pierdes, claro que tienes que estar preocupado, porque debes buscar herramientas para volver a ganar. Aun así, no sé si preocupados es la palabra adecuada, aunque sí creo que tenemos una responsabilidad muy grande. Diría que siempre estamos atormentados por todo, incluso en los mejores momentos. El nivel de exigencia es tan alto que no nos permitimos un respiro. Creo que algún día echaremos de menos disfrutar más de esos momentos de felicidad porque no hemos sabido poner en valor lo que hemos conseguido. Jaka y yo tenemos una personalidad muy aburrida en ese sentido, porque no hemos conseguido exteriorizar del todo lo logrado en estos años. En los últimos tres años hemos alcanzado ocho de nueve objetivos. Será complicado encontrar un club en Europa que tenga esa capacidad de lograrlo y mantenerse arriba, pero la realidad es que no tenemos esa capacidad para disfrutarlo y transmitirlo. Creo que es una autocrítica que debemos hacer, por estar tan enfrascados siempre en la exigencia y el trabajo.

Una parte de la afición se está mostrando muy crítica y da la sensación de que no se terminan de enganchar a esta plantilla, ¿a qué se debe?

Quejas con la afición tengo cero. Yo veo los partidos desde la grada, compartiendo espacio con los aficionados, y no tengo el más mínimo reproche. Para mí, tenemos una afición fantástica, aunque sí es cierto que nos gustaría que hubiese algunos puntos donde pudiésemos estar algo más animados. Todo ello a través de una sinergia entre todos. A lo mejor es un tema más sociológico que de reproche. Ahora mismo somos una afición de familias y de gente que viene a disfrutar del baloncesto sin más; que viene a ver el espectáculo y lo reconoce, como se vio cuando aplaudieron a Ricky Rubio. Eso me parece maravilloso, porque en otras ciudades quizá la gente está más pendiente de la competición. Eso también hay que ponerlo en valor. Creo que nuestra masa social no tiene un sentimiento de arraigo tan fuerte donde lo único que prime sea ganar por encima de todo. Por eso, en ciudades nuevas como Burgos, Lleida o Lugo, los 5.000 espectadores que tienen solo quieren ganar y van con ese ánimo. Puede que sea un reto para el club convertir a nuestros aficionados —que ya son muy fieles— en hooligans en el buen sentido de la palabra. El propio club debe tener herramientas para que esa gente que viene esté a muerte con el equipo. Aunque, como digo, esa autocrítica debemos hacerla nosotros de puertas hacia dentro.

¿Considera que hay algo en lo que no ha estado acertado a la hora de configurar el plantel?

Hace dos años el jugador más cuestionado en el inicio de temporada fue Ethan Happ. Invito a cualquiera a que revise sus números en esas primeras siete u ocho jornadas. Recuerdo que alguna voz pedía la cabeza de Happ en ese momento y luego estuvo a un nivel increíble, y el equipo estuvo cerca de batir su récord de victorias en liga regular si no llega a ser por las últimas jornadas. Por tanto, hacer grandes resúmenes o juicios tras ocho jornadas me parece muy precipitado. Lo que ahora parece un problema, viendo el rendimiento de algunos jugadores, es una gran noticia si se mira con perspectiva. El mayor problema sería estar con tres victorias y cinco derrotas rindiendo al máximo y ver que no nos da. La sensación es que el equipo no ha ofrecido su mejor versión y, aunque suene ilógico, esa es la mejor noticia, porque nuestra capacidad de mejora es evidente. Lo sabemos y es nuestro mejor valor. Es evidente que hay que trabajar mucho, porque la ACB no te espera y las derrotas te van dejando fuera de algunos objetivos.

¿Cuenta el club con la capacidad de cortar jugadores a nivel contractual?

No conozco ningún equipo, de ningún deporte, que si considera que tiene que hacer un cambio, no lo haga. Puede que haya algún caso excepcional, pero la norma dice que, si hay mal rendimiento o actitudes nocivas, hay que hacer cambios. En nuestro caso, en los últimos tres años no hemos cambiado a ningún jugador por rendimiento, consiguiendo resultados fantásticos. Es un aspecto que hay que valorar porque hay mucho trabajo detrás, mucha responsabilidad. A pesar de este arranque, no ponemos en duda ni la capacidad ni el compromiso de los jugadores. Confiamos en que van a dar su máximo, por lo que nuestro foco está en conseguir sacarlo y no en plantear si alguno no está para vestir la camiseta del Gran Canaria. Creo absolutamente en todos los jugadores, uno por uno. Además, estamos viendo que muchos de ellos se están aproximando a su momento de explosión y ahora mismo eso es una garantía. Tienen calidad y compromiso. Estamos a muerte y somos una piña como grupo. Esa unión es la que nos va a ayudar a salir adelante y nadie plantea otro escenario.

Habla de jugadores que van a explotar en breve, ¿es Kur Kuath uno de ellos?

Kur Kuath es un jugador al que, por el tipo de entrenador que es Jaka Lakovic, tremendamente táctico, le está costando, y es algo que ya le ha pasado a otros jugadores. Necesita un periodo de adaptación mayor que el resto, que será vital a la larga para su carrera y para este mismo año, para sumarle un valor inigualable en su desarrollo. Tiene unas cualidades brutales y las está demostrando. Es curioso, porque creo que está jugando 11 minutos de media y es el segundo mejor taponador de la ACB. No sé si alguien tiene eso en cuenta, porque es una auténtica bestialidad; y no solo por los tapones que pone, sino por la intimidación que aporta. Todo eso lo está haciendo a un 40% de su nivel real, porque ahora mismo está pendiente de acoplarse. Es como aprender a conducir, mientras estás pendiente de las señales de tráfico, eres más torpe para maniobrar. Él ya estaba aprendiendo todas las señales y su explosión se estaba barruntando; se está viendo. Entiendo que muchas veces las sensaciones que queda cuando uno juega tres minutos es la de haber fallado una canasta fácil; es con lo que te quedas a nivel visual. Creemos que el impacto que va a tener en nuestra estructura defensiva cuando esté adaptado será tremendo. Fue para lo que se le fichó y estoy convencido de que nos va a hacer crecer muchísimo desde que dé su máximo.

¿Cómo se gestionó el cambio de competición europea a la hora de estructurar la plantilla sabiendo que en la Champions es necesario tener cinco cupos? ¿Se intentó traer algún jugador nacional más para no hacer descartes?

Lo primero que pensamos cuando construimos la plantilla es que necesitábamos cinco cupos de calidad para evitar este problema, pero no fuimos capaces. Estuvimos a punto de hacer un fichaje que nos habría dejado la plantilla redondeada en ese aspecto, pero se cayó. A partir de ahí, todo el mundo sabe que el mercado de los cupos es muy restringido. Una vez supimos que no lo íbamos a poder cerrar, nos mentalizamos de que para la Champions había que hacer descartes y quitar a un jugador del juego interior en cada partido. Es un riesgo que asumimos, sabiendo que podíamos hacer algún ajuste gracias a la polivalencia de la plantilla. Pelos se ha convertido más en un cuatro real que cuando jugaba en Bourg, donde alternaba más con el cinco, mientras que Labeyrie ha jugado toda su carrera en ambas posiciones. Es una forma de mitigar el problema que tenemos. No le voy a negar que nos fastidia, nos molesta y no nos gusta que no tengamos a toda la plantilla disponible tanto para la ACB como para la Champions, porque siempre vamos a perder a alguien clave. En ese sentido, somos un poco más débiles, pero lo tenemos asumido y tiraremos con ello hasta el final.

¿Y es suficiente con eso para competir en la BCL?

Pues es una buena pregunta. No sé si será suficiente; vamos a dejarnos la vida para intentar que lo sea y no vamos a poner excusas. Esto lo sabemos de antemano y en estos primeros partidos nos estamos adaptando a ello. Dependerá del ajuste y del equipo al que nos enfrentemos. No vamos a usarlo como excusa.

¿Tiene el club cintura económica para acometer algún refuerzo en caso de necesitarlo? ¿Se lo plantean?

El trabajo siempre está en marcha. Hacemos scouting preventivo y las posibilidades pueden aparecer. Pensamos en ello, es obvio. En cuanto al tema económico, creo que es una pregunta que debe contestar más el presidente. Sin embargo, si fuese el caso y hubiese una urgencia deportiva, se le trasladaría al presidente y él decidiría sobre esa posibilidad. Creo que, si llegara el momento y fuera una necesidad prioritaria, y el equipo lo necesitara por rendimiento o lesión, espero que sí, porque hasta ahora no hemos tenido ningún problema al respecto.

¿Y está pendiente del mercado de cupos por si pudiese surgir una oportunidad para reforzar al equipo de cara a la Champions?

Sí que hemos pensado en ello, pero siempre acabaríamos en la misma situación, te faltaría un jugador igualmente. Lo único que estarías haciendo es sumar uno más, entonces no sé dónde está la ganancia. Creo que estamos en el proceso de acostumbrarnos y debemos maximizar lo que ya tenemos. Hay que verlo como una oportunidad. Que Pelos juegue de interior puro puede ser una buena alternativa para otras situaciones en la ACB. ¿Quién dice que mañana otro de nuestros exteriores no pueda hacer de base y ganemos otro recurso? Podemos verlo como una oportunidad de experimentar diferentes situaciones. Los problemas se solucionan o se estancan.

Hablando de cupos, ¿cómo va la recuperación de Carlos Alocén?

Está más cerca que nunca de incorporarse. Nunca hemos querido hablar de plazos por el historial que tiene Carlos con las lesiones y porque es la mejor manera de que afronte su recuperación, sin estrés ni presión por nuestra parte. No queremos recuperar a Carlos ni para esta temporada, ni para un partido concreto, ni para una competición específica; lo que queremos es recuperarlo como jugador para siempre, y que tenga una carrera larga al máximo nivel. Ya hemos empezado a visualizar su incorporación y, una vez lo haga, no debemos tener demasiadas expectativas. Vamos a priorizar su recuperación total y no su rendimiento inmediato, que no sería justo para él. Todo lo que aporte será magnífico. No esperamos ni queremos necesitarlo ni exigirle que dé su máximo; por tanto, de aquí al final de temporada será prioritario que esté recuperado del todo y que su rodilla esté siempre por encima del rendimiento.

¿Esta tardanza es una cuestión médica o deportiva?

Cada jugador tiene una situación diferente. Si observa las últimas lesiones de este tipo, los plazos se acercan más a los diez o doce meses, sobre todo para evitar recaídas. Cuando esté todo perfectamente ajustado —su cuerpo, su físico, su rodilla y su fortaleza—, y pueda competir con la máxima garantía, volverá. No hay prisa. Hay que cuidarlo.

A los directivos no les gusta nada la palabra fracaso, pero ¿sería un fracaso no estar en la Copa del Rey?

Tenemos el mejor staff técnico de la ACB, lo creo firmemente. He tenido otros entrenadores increíbles y de los que guardo un gran recuerdo, pero, a nivel global —cuerpo técnico, preparadores físicos, fisioterapeutas, utilleros…—, lo que tenemos es brutal. Por eso, como veo la forma en la que trabajan, y yo también estoy siempre metido en el laboratorio, cuando no consigamos un objetivo —que espero que tarde en llegar— me sentiré decepcionado o triste porque el trabajo que se hace aquí es increíble. En estos tres años hemos cumplido ocho de nueve objetivos; solo nos faltó llegar más lejos en la Eurocup 2023-24. Considero que esta gente merece tener éxito siempre, aunque no siempre ocurre. Michael Jordan ganó seis anillos y perdió el resto. Nosotros no renunciamos a nada y el compromiso de todos es absoluto para lograr nuestras metas. La palabra fracaso, que la entiendo en cualquier otro ámbito, no la concibo en un contexto en el que das tu máximo. Con la manera de trabajar de esta gente, no entiendo esa palabra.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents