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CB GRAN CANARIA

Willy Villar, arquitecto del CB Gran Canaria, en el foco tras una temporada para el olvido

El club canario renovó a Willy Villar hasta 2027, junto al entrenador Jaka Lakovic y el presidente Sitapha Savané, tras conseguir la Eurocup, pero la temporada actual es una de las peores de la historia claretiana

Willy Villar atiende a los medios de comunicación sobre la pista central del Arena.

Willy Villar atiende a los medios de comunicación sobre la pista central del Arena. / Angel Medina / Efe

Santiago Icígar

Santiago Icígar

Las Palmas de Gran Canaria

Seis años al frente de la dirección deportiva del Dreamland Gran Canaria son los que lleva Willy Villar como arquitecto de un proyecto, en el que más allá de la situación crítica que se vive en el equipo esta temporada, ha tenido grandes aciertos, pero también jugadores que no han funcionado y que han abandonado la disciplina claretiana por la puerta de atrás, los últimos en hacerlo, Braian Angola, que parece querer convertirse en el jugador franquicia del ASVEL francés, que compite en la Euroliga y Louise Labeyrie, en el Strasbourg, donde ha sido recibido casi como un héroe nacional y donde brilló en su debut, tras un paso por la Isla poco menos que sospechoso y cuya salida fue celebrada más incluso que su fichaje.

Una media de siete jugadores por año es el promedio de incorporaciones del responsable de la parcela deportiva, desde que asumió su cargo en 2020, en sustitución de Berdi Pérez. A pesar de los rumores que le colocaban el pasado año fuera de la entidad claretiana, lo cierto es que el club anunció a bombo y platillo su renovación hasta el 2027, junto al entrenador, Jaka Lakovic, también fichado por el propio Villar y el presidente, Sitapha Savané, en reconocimiento a la labor de los tres durante los tres años anteriores en los que el equipo sumó su primer título continental, la Eurocup, además de un subcampeonato en la misma competición, como principales argumentos a favor de su gestión, además de cumplir durante ese tiempo los objetivos de clasificarse para la Copa del Rey y para el Playoff.

Todo lo que parecía funcionar hasta la temporada pasada parece que se ha torcido en un curso que de momento pasará a los anales como uno de los peores de la historia claretiana, hasta el punto de que el equipo a falta de 11 partidos para el final de la temporada regular mantiene una sola victoria de colchón sobre el precipicio del descenso a la Primera FEB.

El cambio de la Eurocup a la Basketball Champions League (BCL) y la necesidad de contar con cinco cupos en la plantilla, fue minusvalorada a la hora de confeccionar un equipo que nunca ha jugado a lo que quería su entrenador, Jaka Lakovic y que cuando han venido mal dadas ha tardado en reaccionar. La lesión de Miqui Salvó y el corte de dos jugadores por rendimiento, algo inusual hasta el momento en la gestión del director deportivo grancanario, han derivado en una situación catastrófica, aunque de momento no insalvable.

Braian Angola

El escolta colombiano aterrizaba en la Isla con la fama de jugón y de buen anotador, capaz de ayudar al equipo en las tres posiciones exteriores. Sin embargo, Angola nunca se sintió cómodo en el sistema de Jaka Lakovic, acostumbrado a ser el referente en los equipos que ha jugado, lo que se reflejó en sus estadísticas, mejores en la BCL, donde jugó seis partidos, con una media de 19 minutos en los que promedió una valoración de 14.3 créditos, 13.2 puntos, 3.2 rebotes y 3.3 asistencias. En la ACB disputó 15 partidos, en los que también permaneció en pista 19 minutos de partido, en los que el colombiano ofreció unos promedios sensiblemente más bajos, 6.9 créditos de valoración, 8.8 puntos, 2.5 rebotes y 1.8 asistencias, muy lejos del rol esperado en un equipo en el que debía de ser uno de los líderes del ataque claretiano.

La lesión de Miquel Salvó y la necesidad de mejorar los porcentajes del equipo desde el 6.75, llevaron a Villar ante la complejidad del mercado a buscarle una salida al colombiano para sustituirle por Kassius Robertson. El colombiano recalaba en el ASVEL Villerbaune francés, que compite en la Euroliga, donde ha sacado su mejor rendimiento, despejando todas las dudas sobre su calidad, pero también la falta de capacidad del staff técnico de adaptar a un jugador llamado a ser diferencial a su estilo de juego. También es cierto, que el director deportivo conoce las necesidades de su entrenador y en principio, con su consentimiento, debe de incorporar a jugadores llamados a cubrir esas necesidades.

Isaiah Wong

El escolta norteamericano era la otra gran apuesta por mejorar los registros anotadores del equipo en el mercado veraniego. Tras su fugaz paso por el Zlgiris Kaunas, se entendía que su adaptación a la ACB sería más sencilla. Lo cierto es que a pesar de no mantener una regularidad en su juego, ha sido capaz de ofrecer un rendimiento brillante en algunos partidos, pero también se ha borrado en otros partidos. También ha sido decepcionante su aportación desde el 6.75, donde su porcentaje de acierto en la ACB está siendo de un paupérrimo 28.6%. A pesar de no poder catalogarse como fracaso su incorporación, tampoco parece el jugador que necesitaba Jaka Lakovic para sus planes de juego.

Wong disputó en la BCL 11 partidos, con una media de 19 minutos en pista en los que promedió un 8.5 de valoración, merced a sus 11.2 puntos, 1.3 rebotes y 1.5 asistencias. En cuanto a la competición foméstica, el 2 presentó unos números mejores, alcanzando una valoración de 11.3, 13 puntos, 2.3 rebotes y 1.7 asistencias; además de aportar en defensa una intensidad mucho mayor que la de Angola, motivo por el cual Lakovic prefirió quedarse con él en vez de con el colombiano.

Eric Vila

A pesar de tener una oferta de renovación del Río Breogán, el ala-pívot gerundense aceptó la llamada de Willy Villar, en el único movimiento de la dirección deportiva para paliar la ausencia de cupos, además de la del fichaje de Ziga Samar, que ya había jugado el curso anterior en calidad de cedido por el Alba Berlín y que ante la necesidad de darle tiempo en su recuperación de la lesión de cruzado a Carlos Alocén, se le fichó también para la causa claretiana. Su fichaje no ha mejorado la posición de ala-pívot y sus actuaciones como alero han dejado clara su falta de recursos para defender a un tres. Comenzó jugando sólo en la BCL por necesidad, aunque el penoso rendimiento de Labeyrie le terminó abriendo la puerta en la ACB.

El interior catalán jugó 12 partidos en la BCL con cerca de 18 minutos en pista en los que logró unos promedios de 3.4 de valoración, 4.2 puntos, 2 rebotes y 0.3 asistencias por encuentro. En cuanto a la competición doméstica sus registros son todavía más discretos, tras disputar 17 partidos con una media de 11 minutos, en los que ha promediado un 2.1 de valoración, 3.2 puntos, 1.8 rebotes y 0.2 asistencias.

Louis Labeyrie

El ala-pívot francés puede ser uno de los peores fichajes en la era de Willy Villar en la dirección deportiva, hasta el punto de que su salida del club era ya un clamor popular, por su apatía y su falta de rendimiento. Fichado para paliar la salida dolorosa de John Shurna, con el aval de su fiel amigo, Andrew Albicy, lo cierto es que cayó con el pie izquierdo, mostrando una falta de compromiso y una apatía, que terminaron dando la razón a los que dudaban de su fichaje, tras tres años en Rusia.

En el apartado estadístico, en la BCL fue utilizado por Jaka Lakovic en cinco partidos, con 21 minutos de media en la cancha, en los que promedió un 5.6 de valoración, 4.6 puntos, 3.4 rebotes y 0.4 asistencias. En la ACB, mantuvo unos números discretos, jugando 20 partidos, con una media de 17 minutos, en los que promedió un 6 de valoración, 5.3 puntos, 2.8 rebotes y 0.2 asistencias; muy lejos de lo esperado en un fichaje que se esperaba que marcase las diferencias durante la temporada.

Kur Kuath

El primer sursudanés en la historia del Granca, ha sido capaz de evolucionar, con la ayuda del staff técnico, para controlar esa agresividad que le convierte en uno de los máximos taponadores de la competición, pero sin cargarse de faltas a las primeras de cambio. Apuesta de futuro de Villar, que parece estar dando sus frutos.

En cuanto a los números, en la BCL jugó nueve encuentros, con una media de casi 18 minutos, en los que promedión un 10.6 de valoración, 7.7 puntos, 4.9 rebotes y 0.3 asistencias. En la Liga Endesa ha jugado los 23 partidos, con una media de 14 minutos, en los que ha promediado un 9 de valoración, 6.9 puntos, 3.3 rebotes y 0.3 asistencias.

Kassius Robertson

Debutó casi recién bajado del avión tras la salida de Angola. El escolta canadiense es una moneda al aire, capaz de lo mejor cuando siente el picorcito, pero también de borrarse en los partidos en los que no le acompaña la inspiración. Vino para mejorar el acierto desde el 6.75, pero su 29% de acierto desde fuera del arco no dan la razón a su contratación como triplista.

A pesar de su llegada tardía al equipo, ha disputado seis partidos de la BCL, con un promedio de 21 minutos, en los que ha promediado un 7 de valoración, gracias a sus 10 puntos, 1 rebote y 1 asistencia. En la Liga Endesa el 30 ha jugado ocho partidos, con una media de 22 minutos en cancha, donde ha valorado un 6 de valoración, 10.2 puntos, 1.9 rebotes y 1.9 asistencias.

Chimezie Metu

El ala-pívot norteamericano con pasaporte nigeriano es la gran esperanza del equipo para mejorar la anotación y el juego interior. Sin embargo, tras un año en el dique seco por su lesión en el Aquiles, su debut del pasado domingo ante el Río Breogán, evidenció que necesita varios partidos para acercarse al crack que era antes de su lesión, cuando era el jugador franquicia del Barça junto a Kevin Punter. Tranquilidad, es la receta para poder sacar partido de un fichaje arriesgado y que se sabe que está de paso, aunque también es cierto que en caso de lograr recuperar parte de su mejor versión, puede guiar a los amarillos hacia la ansiada salvación.

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