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El líder imprevisto al que se aferra el CB Gran Canaria: Brussino

El argentino, vital en el importantísimo triunfo sobre el Girona, responde a la exigencia del ‘Che’ García, dando un paso al frente para comandar al plantel

El ‘Che’ abraza a Brussino al término del choque del pasado sábado ante el Girona, en el Arena.

El ‘Che’ abraza a Brussino al término del choque del pasado sábado ante el Girona, en el Arena. / Andrés Cruz

Manolo Ojeda

Manolo Ojeda

Las Palmas de Gran Canaria

«A Nico lo conozco muchísimo. Cuando empezó su carrera, creo que tenía 17 años, en una selección en la que nosotros estábamos juntando a jugadores jóvenes en Argentina, estoy hablando de 2012. Ahí nosotros lo convocamos, siendo muy jovencito. Entonces, desde ahí lo conozco yo a Nico. Después, bueno, ya tuvimos la posibilidad de estar juntos en la selección mayor un tiempo y yo siempre lo sentí, que en los equipos en los que esté Nico, para mí la pelota tiene que pasar por él. Nicolás tiene muchas cosas, más allá de que tiene tiro, te puede jugar en varias posiciones. Pasa muy bien Nicolás, porque al ser alto y tener dribbling, puede ver todo para pasar. Conoce el juego, entrena, se cuida físicamente, come muy bien. A mí no me sorprende lo de él, creo que está pasando un momento espectacular y está muy identificado con la organización y la gente».

Estas fueron las palabras que Néstor Che García le dedicaba a su compatriota en la sala de prensa del Arena después de la exhibición del de Cañada de Gómez el pasado sábado frente al Girona, con 33 créditos de valoración gracias a sus 26 puntos, cinco rebotes y dos asistencias, llevando a los amarillos a una victoria que necesitaban como el comer en la pelea angustiosa que mantienen por evitar un deshonroso descenso en la Liga ACB, donde el cuadro claretiano milita indefinidamente desde la campaña 1995-96.

El entrenador argentino, que lleva tres encuentros al frente del banquillo del Granca y que ante los gerundenses firmaba su primera victoria como claretiano, tenía claro quién debía convertirse en el guía espiritual de una vestuario descorazonado por una espiral negativa que parecía no tener fin.

Y ahí asaltaban las dudas. Después de seis temporadas en el club, cinco de forma consecutiva, muy pocos confiaban de la capacidad de liderazgo de Nico. No por sus cualidades como jugador, sobradamente conocidas, sino por razones que tienen que ver más con su perfil personal, retraído, silencioso y muy alejado de esos deportistas de sangre caliente característicos de su país , muy viscerales. Al menos esa es la imagen pública que desprende

Brussino recogía el guante lanzado por el Che. «Si Néstor me pide que haga algo, que diga algo, lo haré», señalaba el alero cuando comparecía ante los medios en la previa del duelo ante el Zaragoza en el Arena, que se saldaba con derrota ajustada (74-78).

Ya en ese choque, la afición del Dreamland Gran Canaria pudo ver a un Brussino enchufado, líder, tirando de un equipo que empezaba a dar visos de recuperación, al menos de competir, algo que se había echado muy en falta antes en esa racha que le llevó a perder hasta ocho encuentros consecutivos en la Liga Endesa y tener pesadillas con el descenso.

Esa mejoría, por fin, se reflejaba en el marcador el pasado sábado en el choque contra el Girona, donde el 100-90 final se celebró por la plantilla, el staff técnico, la directiva y sobre todo por la afición, casi como un título. Un sentimiento de liberación recorrió el Arena de punta a punta.

Y Brussino, al borde del éxtasis, sonrió, recibió el abrazo de sus compañeros y el reconocimiento de una hinchada que, incluso, a la salida del pabellón de Siete Palmas lo vitoreó. Y Nico, on fire, les trasladaba un presentimiento, ganar pasado mañana en la pista del Unicaja Málaga (19.00 horas).

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