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CB GRAN CANARIA

Radiografía del vergonzante descenso del CB Gran Canaria: una horrible confección de plantilla, tardanza en las decisiones clave y una negación de la realidad

El conjunto amarillo ha perpetrado la peor campaña de su historia mediante una gestión deportiva nefasta que comenzó a fraguarse durante el verano y que, pese al miedo, nunca llegó a corregirse del todo, un aspecto que ha acabado con los huesos de un club señero en el infierno de la Primera FEB

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Cristian Gil Fuentes

Cristian Gil Fuentes

Las Palmas de Gran Canaria

Fracaso histórico. El CB Gran Canaria consumó en el Roig Arena, ante el Valencia Basket, lo que era un miedo real desde el pasado mes de enero y que acabó tirando a la basura 31 temporadas de estancia consecutiva en la ACB con un descenso a Primera FEB merecido. El cuadro amarillo, que dependía de sí mismo para salvar el cuello, terminó dilapidando sus opciones con una derrota en el recinto taronja y la victoria del Zaragoza en Lugo ante el Breogán. Ni siquiera los resultados de los rivales fueron los óptimos para evitar la debacle vergonzante de un proyecto que supera, con creces, los 10 millones de euros de presupuesto y se marcha al infierno después de perpetrar una temporada nefasta.

Al final, la derrota ante el Baxi Manresa del sábado pasado (80-87) resultó clave, tal como parecía en los prolegómenos de ese duelo. De haber ganado ese partido, o el de Lleida, donde los amarillos solo compitieron durante un rato, el desenlace habría sido completamente diferente. A pesar de ello, el mundo del deporte no vive de los escenarios pasados, y el horrible desempeño de la entidad, que se agudizó en los últimos 5 meses, ha sido determinante para este punto final fatídico que ha pervertido un legado de tres décadas. No obstante, esta situación no viene dada por casualidad, sino que responde a una sucesión de hechos que han provocado este bochorno.

Una confección de plantilla muy deficiente

El camino hacia este batacazo comenzó durante el verano. El Granca tomó la decisión de seguir contando para su banquillo con Jaka Lakovic. Aun así, pese a que lo normal era regenerar el proyecto, la apuesta fue mantener el mismo bloque, con el añadido de sumar un año más en el DNI y el desgaste lógico tras tanto tiempo de trabajo juntos, rompiendo la cuerda solo por un lado: el de John Shurna. Esa salida fracturó un poco al vestuario, incluyendo al entrenador, que también quería la continuidad del ala-pívot, y conformó un adiós indigno para una figura como la del que fuera MVP de la Eurocup claretiana en 2023. A eso se añadió una serie de fichajes que, a la vista está, no han funcionado o han sido descartados. Esos son los casos de Louis Labeyrie, la peor alta del verano, Kur Kuath o Eric Vila, siendo esta última una incorporación de urgente necesidad ante el desembarco amarillo en la Basketball Champions League. De hecho, se vieron obligados a hacer un descarte del juego interior en todos los partidos europeos para cumplir con los cupos, un aspecto que no se corrigió ni se tuvo en cuenta a la hora de confeccionar la plantilla, lo que supone un movimiento completamente negligente.

El francés Louis Labeyrie, nuevo jugador del CB Dreamland Gran Canaria

El francés Louis Labeyrie, nuevo jugador del CB Dreamland Gran Canaria / José Pérez Curbelo / LPR

Además, se prefirió sacar del plantel a Braian Angola para traer a un Kassius Robertson que no ha rendido con regularidad, mientras el colombiano ha cuajado un buen segundo tramo de temporada en el ASVEL francés en la Euroliga. Por si eso fuera poco, se trajo al base Brandon Jefferson para las últimas jornadas, terminando de condenar a Kuath y conformando un roster con cuatro directores de juego y un solo pívot puro para afrontar el tramo final del curso. También se tuvo a prueba a Ondrej Balvin en un intento, a la desesperada y sin sentido, por su falta de encaje a nivel de fichas, por agitar el árbol en busca de una reacción.

El mal año de muchos jugadores

A todo eso se ha unido el mal año de piezas que habían funcionado muy bien hasta este año. Los principales señalados son Andrew Albicy y Mike Tobey, quienes han rendido muy por debajo de su nivel. El base francés comenzó bien la temporada, aunque poco a poco su desempeño fue a menos, llegando a perder hasta su chispa defensiva. Solo en determinados tramos de esta campaña se le ha visto bien, lo cual ha sido insuficiente. Por su parte, el cinco de Monroe tampoco ha encontrado su mejor versión; mientras el curso pasado cumplió de sobra y apareció en todos los días clave, en esta ocasión se apagó por completo, llegando a cuajar partidos donde la frustración le superó.

Ziga Samar o Nico Brussino han sido otros que no han jugado al nivel que de ellos se esperaba. Aunque el argentino sí que ha tenido partidos muy buenos, de nuevo su inconsistencia ha perjudicado al equipo, algo que no ha conseguido el base esloveno, que ha estado perdido desde el primer día salvo en actuaciones muy señaladas, como el derbi ante el Tenerife en La Laguna de ACB. Por ello, solo el tramo final de Isaiah Wong y el temporadón de Pierre Pelos es lo único que se salva de la quema, sin contar a un Chimezie Metu que estuvo desconectado de la defensa, que protagonizó una imagen lamentable enfrentándose a Lakovic en el partido ante el Burgos tras un cambio y que solo sumó en ataque.

Decisiones tardías y vivir del pasado

A la hora de tomar las riendas de un panorama peligroso, la directiva del Granca ha estado mal en su toma de decisiones una vez se terminó el verano y la marcha del equipo empezó a decaer. Por un lado, mientras el proyecto se hundía, prefirieron mirar al pasado en lugar de centrarse en el presente. Willy Villar excusó el mal rendimiento del conjunto claretiano de este año para hablar del 'trienio exitoso', haciendo referencia a lo logrado durante las tres temporadas anteriores. Mientras, se seguían perdiendo partidos y nada cambiaba, cayendo incluso de la Champions después de caer de forma sonrojante ante el Nymburk en el Gran Canaria Arena, cuando lo tenían en su mano para, al menos, cumplir con el objetivo mínimo marcado para Europa.

Jaka Lakovic mira hacia la grada tras el duelo ante el Río Breogán en el Arena.

Jaka Lakovic mira hacia la grada tras el duelo ante el Río Breogán en el Arena. / ACB Photo / Miguel Henriquez

Esa derrota ante los checos marcó, precisamente, el inicio del fin de la era Jaka Lakovic. El nivel del equipo no mejoraba, se competían partidos sin llegar a ganar y la agonía se alargó demasiado. Ahí, el club debió actuar y cesar al esloveno antes, ya que la deriva era evidente y no se iba a solucionar con él en el banquillo. Tras perder en casa ante el Breogán, en un partido clave, era el momento de apretar el famoso botón del pánico, pero se siguió estirando un chicle que ya no daba más de sí. Tuvieron que pasar dos semanas y dos nuevos tropiezos, ante el Joventut en Badalona y frente al Burgos, rival directo, en casa, para que se despidiera al entrenador, a pesar de que no resulta el principal culpable, tal como se ha visto de forma clara desde su marcha el pasado 7 de abril.

La llegada del 'Che' y un final que se barruntaba

La cúpula directiva creyó que el hombre indicado para levantar el proyecto era Néstor Che García, un entrenador veterano, con una experiencia enorme en el baloncesto sudamericano e internacional, que se caracterizaba por cambiar la mentalidad de sus equipos. El efecto de ese cambio se vio, aunque con las mismas carencias deportivas que se vislumbraban antes de su llegada. Sin embargo, el argentino revitalizó al equipo, dio más libertad a los jugadores y las sensaciones positivas se recuperaron. Todo ello, dejándose por el camino duelos vitales como el de Zaragoza en el Arena o el de Lleida en el Barris Nord. Al de Bahía Blanca no se le puede pedir mucho más: vino para sacar de un bache al equipo y lo logró.

Primer entrenamiento de Néstor 'Che' García con el Dreamland Gran Canaria

Primer entrenamiento de Néstor 'Che' García con el Dreamland Gran Canaria / LP/DLP

Con esa tesitura, le faltó ayuda. La mala planificación de la plantilla le perjudicó. Le trajeron un base que ocupaba plaza de extracomunitario, le quitaron un pívot de la rotación y el jugador que vino para intentar solventar el problema en el juego interior se marchó. Además, la lesión de una figura tan importante como la de Miqui Salvó a nivel de vestuario y de confección del roster es otro lastre que ha terminado arrastrando tanto a Lakovic como al propio Che, que, si bien no se le pueden exigir demasiadas responsabilidades, es la persona que ha aparecido en la foto final. Por esa razón, el club terminó con sus huesos en Primera FEB después de tener que rezar para que Breogán le ganara a Zaragoza. Ni siquiera pudo aferrarse a los resultados ajenos para eludir el infierno, aunque esto haya sido una constante casi desde el parón de la Copa del Rey.

El Cabildo decide

Lo normal, tras un descenso de esta magnitud, sería aprender de lo sucedido, pero la realidad del club claretiano alimenta otras cuestiones de suma importancia. En primer lugar, desfilarán por la puerta de salida los culpables de este cataclismo y luego tendrá que ser el Cabildo el que emprenda un nuevo rumbo. Al ser una entidad cuyo dueño es un ente público, son los políticos los que deben tomar las decisiones clave para dibujar el futuro de una institución señera y con solera. Sea como sea, la radiografía de este fracaso se veía venir, aunque muchos lo negaron. Entre todos, lo han dejado morir, y ahora habrá que ver qué CB Gran Canaria.

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