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"El Granca debe recuperar la canariedad" | Juan Carlos Arteaga Exentrenador

Juan Carlos Arteaga: "El CB Gran Canaria debe recuperar la canariedad"

El exárbitro internacional grancanario opina sobre la situación actual que vive el Granca después del descenso y sobre la gestión de Sitapha Savané en la presidencia

Juan Carlos Arteaga, exárbitro internacional grancanario.

Juan Carlos Arteaga, exárbitro internacional grancanario. / José Pérez Curbelo

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Iván Icígar Salvador

Iván Icígar Salvador

Las Palmas de Gran Canaria

¿Qué le parece todo lo que rodea al Gran Canaria con su reciente descenso?

Todo ha sido bastante emocional. Cuando vi la rueda de prensa del Cabildo, el consejero y Savané, se apreciaba que era pasional. Después, Aridany Romero transmitió una serie de matices y rectificaciones sobre lo dicho aquel día. Esto está cogiendo forma y lo que es muy importante es hacer las cosas con cabeza, bien pensadas y asesorarse de las personas idóneas. He visto que ha estado reuniéndose con personas del sector para informarse. Lo más importante es que no cundan los nervios. En el deporte todo es posible y lo vemos continuamente. Esta vez ha tocado descender. Es importante que esta situación trajera consigo un análisis para conocer que es lo que se ha hecho mal, para que no se vuelva a repetir. Fue un descenso inesperado por el alto presupuesto que tenía el Granca.

¿Cómo cree que este descenso va a cambiar a la entidad y a su funcionamiento?

Tengo mis dudas porque lo único que he oído es que quieren subir el año que viene, lo cual me parece una premisa importante de cara al aficionado. Pero tocaba hacer una reflexión aún mayor. Analizar qué es lo que está ocurriendo en el club en general. Necesitan gente que les asesore. Se puede entender que el consejero o el presidente del Cabildo no sepan de baloncesto, pero el club no deja de ser una empresa suya y deben de estar informados. Yo fui de los que en noviembre ya decía que el equipo no iba bien y que tocaban cambios. En su lugar, el discurso del club en aquel entonces era que lo mejor del equipo estaba por venir. Hay una contradicción: Savané veía que faltaba lo mejor por llegar y otras personas veíamos que había que tomar medidas porque la situación podía ir a peor.

¿Qué le parece el fichaje de Solana como director deportivo?

La decisión de firmarle como director deportivo me parece acertada. Lo conozco desde hace muchos años, de cuando él jugaba y yo le arbitraba. Le puedo decir que, a nivel personal, es una persona encantadora y muy educada. No seré yo quien cuestione su profesionalidad. De todas formas, me falta algo más porque el club es más que un director técnico y un entrenador. La canariedad tiene que estar presente y es algo de lo que se han alejado en los últimos años. Ahora veo que a Himar Ojeda lo tienen como el gurú al que acudir cuando hay un problema, pero no olvidemos que se marchó porque no se le dio el sitio que él quería. A Víctor García, por ejemplo, me da la sensación de que tampoco se le aprecia como debería y no sé si acabará saliendo o no este verano.

¿Cuánto cree que ha cambiado el club estos años?

Oigo mucho hablar de la identidad del club y eso ha de ser la historia del Granca. De eso se han alejado muchísimo y hay un aspecto clave para entenderlo: la aparición del Arena. Cuando la Isla consiguió albergar partidos de un Mundial y se construyó el pabellón, parece que les obligaban a ser un grande del baloncesto. Y está claro que, mientras su dueño siga siendo el Cabildo, el presupuesto no puede ir subiendo cada año con dinero público. Este club empezó con muy poco presupuesto, pero sí contaba con gente con muy buena cabeza y que tomaba decisiones acertadas. El club ha cambiado mucho. Conocí a Moriana como presidente y lo vi en su despacho, a él y a otros directivos, sacando dinero de sus propios bolsillos porque había que algunas cosas pendientes de pago. Se ha pasado de eso a un presidente ejecutivo que cobraba más de 100.000 euros. Creo en la evolución y la profesionalización, pero los extremos son malos. Por ello, me parece bien la decisión del consejero cuando habla de retornar a una presidencia institucional. Ese es el camino porque así debería funcionar el Granca. Presidentes como Pepe Moriana, Agustín Medina o Joaquín Costa no cobraban dinero. Eran personas que intentaban ayudar al club y, a partir de Costa, esto cambió. Se decidió que debían empezar a cobrar. La presidencia debe ser institucional y aquí tenemos gente para eso, como Rosi Sánchez, Roberto Guerra, Berni Hernández o Pepón Artiles.

¿Qué le ha parecido la gestión de Sitapha Savané como presidente del club?

Dos años antes de su nombramiento, yo puse su nombre encima de la mesa. El club venía de una etapa con Enrique Moreno que causó una desafección total con la afición y había que tomar medidas. Recuerdo sentarme con el responsable del PSOE, Miguel Ángel Pérez, y con el consejero de Deportes, y les propuse el nombre de Savané para ser su relevo. De hecho, lo llegué a llamar y me dijo que por su parte había predisposición. El Cabildo en aquel entonces no tomó ninguna decisión y, dos años después, fue cuando apareció Taph en el club. Su nombre lo propuse porque todo el mundo estaba muy alejado de la entidad. El presidente no se llevaba con el entrenador y tampoco hablaba con el director deportivo. Sinceramente, la etapa de Enrique Moreno como presidente fue un auténtico desastre porque al final no hizo equipo. Era todo muy presidencialista, por lo que me han dicho, y él tampoco era una persona con las capacidades y el conocimiento baloncestístico para tomar demasiadas decisiones. Desde que llegó Savané, lo primero que me chirrió fue que se retirara la camiseta siendo presidente. Es algo que no había visto nunca. Luego empecé a ver una cantidad de homenajes que no reconocían la historia real del equipo; eran todos de la época moderna. Por eso digo que el Cabildo debe rodearse de personas de aquí, que conozcan toda la historia del Granca desde sus inicios. Además, me incomodó muchísimo y me pareció poco profesional verle contra el Joventut sentado al lado del banquillo y escuchando los tiempos muertos del entrenador. Es algo que no había visto nunca en la ACB. Me pareció que se estaba alejando de la realidad. Y, por último, su despedida me parece que ha sido ingrata por la manera en la que ha señalado a los jugadores, sin hacer autocrítica.

¿Le gustaría postularse como presidente del Granca?

Sí me llamasen me rodearía de gente como Roberto Guerra o Berni Hernández, que es lo que necesita el club, personas con cariño por la entidad. No hay que irse muy lejos para solucionar el problema del Granca en este momento. De todas formas, sí yo fuera consejero, le daría la presidencia a Rosi Sánchez o a Roberto Guerra; son personas con una formación y un currículum en el baloncesto muy sólidos.

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