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CB GRAN CANARIA

La posible salida del CB Gran Canaria de Urbaniak rumbo a la NCAA, en un limbo legal

La Universidad Brigham Young sigue de cerca la situación ala-pívot polaco, aunque un problema burocrático con su elegibilidad pone en peligro la operación

Jakub Urbaniak haciendo estiramientos antes de un partido de ACB.

Jakub Urbaniak haciendo estiramientos antes de un partido de ACB. / JOAQUIM ALBERCH

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Iván Icígar Salvador

Iván Icígar Salvador

Las Palmas de Gran Canaria

La posible salida de Jakub Urbaniak rumbo a Utah para incorporarse a la Universidad Brigham Young (BYU) se encuentra en un limbo legal por la normativa de elegibilidad de la liga universitaria norteamericana. El jugador llamado a convertirse en el principal relevo de Pierre Pelos en la posición de ala-pívot del CB Gran Canaria cuenta con el interés de la NCAA, una posibilidad sobre la que ya se pronunció el director deportivo, Francesc Solana. Su marcha supondría un contratiempo en la planificación de la plantilla, ya que obligaría al club a fichar dos jugadores de formación en lugar de uno, además de tener que encontrar un sustituto para el puesto de cuatro.

En estos momentos, el conjunto claretiano dispone de cuatro cupos: el propio Urbaniak, Carlos Alocén, Christian Díaz y Miquel Salvó, aunque este último no podrá incorporarse al grupo hasta bien avanzada la temporada debido a la grave lesión en el ligamento rotuliano que sufrió el pasado curso. Por ello, el Granca ya trabajaba en la incorporación de otro jugador de formación para cumplir con la normativa.

Su trayectoria en Europa juega en su contra

El principal obstáculo para la llegada de Urbaniak a Estados Unidos es su elegibilidad. Sus cuatro años de experiencia en el baloncesto profesional europeo, pasando por el Trefl Sopot, el Granca y, la pasada temporada, el Wroclaw, sitúan su incorporación en un auténtico limbo legal. Al haber encadenado campañas en la máxima categoría y competiciones europeas como la Eurocup, el departamento de cumplimiento de la NCAA debe revisar minuciosamente todos sus contratos y movimientos financieros.

La situación se complica aún más por una reciente y estricta modificación de la normativa de la liga universitaria, que entrará en vigor el próximo curso y endurece el control sobre los jugadores procedentes de ligas profesionales extranjeras. Así, hasta que los abogados de la BYU acrediten, mediante contratos y documentación económica, que los ingresos percibidos por el interior en sus tres anteriores clubs se limitaron exclusivamente a cubrir gastos necesarios para competir —como viajes, alojamiento, manutención o seguro médico— y que no constituyeron un salario o un beneficio económico, su incorporación no podrá oficializarse.

A ello se suma otro condicionante reglamentario. La NCAA activa un reloj de elegibilidad de cinco años cuando el jugador cumple 19 años. Urbaniak, que actualmente tiene 23 y alcanzará los 24 durante la próxima temporada, se encuentra en el límite de ese periodo. Por ello, incluso si finalmente obtiene el visto bueno de la liga universitaria, solo podría disputar una única campaña universitaria con la BYU.

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