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CB GRAN CANARIA

Dreamland, un salvador de cine para el CB Gran Canaria que se baja del barco

Tras tres años de patrocinio de la empresa audiovisual, marcada por los retrasos en los pagos en la recta final, ya satisfechos, el club claretiano se adentra en la Primera FEB sin anunciante en su camiseta

Eduardo Gómez de la Mata, director de marketing y estrategia digital de la cadena Lopesan; Sitapha Savané, expresidente del CB Gran Canaria, y Yasmina Newport, CEO del Grupo Newport, tras firmar el acuerdo entre Dreamland y los amarillos, en 2023

Eduardo Gómez de la Mata, director de marketing y estrategia digital de la cadena Lopesan; Sitapha Savané, expresidente del CB Gran Canaria, y Yasmina Newport, CEO del Grupo Newport, tras firmar el acuerdo entre Dreamland y los amarillos, en 2023 / LP / DLP

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Iván Icígar Salvador

Iván Icígar Salvador

Las Palmas de Gran Canaria

Fin a tres años de una película con desenlace de serie B en el CB Gran Canaria. Dreamland Studios dejaba este viernes 31 de julio de ser oficialmente el patrocinador principal del club claretiano, poniendo punto final a una etapa iniciada en mayo de 2023 y marcada por la inestabilidad en la recta final. Su paso por la entidad quedó especialmente señalado por los impagos registrados a partir de la pasada época navideña. El esponsor, que tenía una opción para continuar, tira la toalla al menos con la deuda saldada.

Dreamland aterrizó en el Granca al final de la temporada 2022-23 para dar nombre a un equipo que atravesaba el mejor momento de su historia tras conquistar la Eurocup y situar a la Isla en el mapa del baloncesto europeo con ese título continental en sus vitrinas. Los amarillos, hasta la entrada de la empresa audiovisual del Grupo Newport, acumulaban dos temporadas sin patrocinador principal después de finalizar su vinculación con Herbalife al término del curso 2020-21. Durante ese periodo, el conjunto insular compitió simplemente bajo la denominación de CB Gran Canaria, a la espera de encontrar una empresa que diera nombre al proyecto.

Un acuerdo de 3,3 millones y seis años

Pocos días después de tocar el cielo en Europa, una empresa con un nombre que invitaba a soñar, Dreamland, desembarcó en la entidad con la promesa de impulsar un ambicioso proyecto de ciudad del cine en Canarias y convertirse en una de las compañías con mayor proyección del sector audiovisual y tecnológico del Archipiélago. Sobre el papel, la operación resultaba ilusionante. El acuerdo se cerró por 3,3 millones de euros y una duración de seis años, aunque ambas partes se reservaron la posibilidad de rescindir el contrato una vez cumplidos los tres primeros.

La primera gran tormenta institucional estalló apenas un año después de la firma, en mayo de 2024. El Juzgado de Instrucción número 4 de Puerto del Rosario admitió a trámite una querella criminal presentada por las firmas Alquimia y Volcano, socias minoritarias del proyecto original de la ciudad del cine. Los demandantes acusaban al administrador mayoritario de Dreamland Studios, el empresario José Antonio Newport, de haber maniobrado presuntamente a sus espaldas para apropiarse del proyecto y trasladarlo de Fuerteventura a Gran Canaria mediante la creación de una nueva sociedad.

El procedimiento también salpicó al CB Gran Canaria, ya que, según recogía la querella, Newport habría comprometido una inversión cercana a los cuatro millones de euros utilizando la marca sin la autorización ni el conocimiento del consejo de administración. La causa permaneció abierta durante más de dos años, poniendo en riesgo la continuidad del acuerdo por el posible daño reputacional, hasta que fue archivada de forma definitiva en julio de 2026 tras la adquisición de la totalidad de las acciones de Dreamland por parte del Grupo Newport.

Impagos que hundieron las relaciones

La mayor mancha en la relación entre los amarillos y la empresa audiovisual llegó en el plano económico. A comienzos de 2026, la deuda del Grupo Newport con el club ascendía a unos 270.000 euros, repartidos entre 120.000 correspondientes al curso anterior y otros 150.000 de la temporada del descenso. Los impagos comenzaron a condicionar la planificación financiera del CB Gran Canaria, que terminó emprendiendo acciones legales. La entidad remitió un requerimiento formal de pago mediante burofax con la intención de que su patrocinador regularizara la situación.

El escenario llegó a ser delicado hasta el punto de que el club claretiano solicitó al Cabildo un adelanto de medio millón de euros correspondiente al presupuesto del año siguiente para hacer frente a los problemas de tesorería derivados de esos impagos. Sin embargo, el propio presidente del club, Sitapha Savané, aseguró posteriormente que, pese a haber sido aprobado por la institución insular, ese adelanto nunca llegó a ingresarse en las arcas de la entidad claretiana.

Con el objetivo de reconducir la situación, ambas partes negociaron un nuevo calendario de pagos que garantizara el cobro de las cantidades pendientes y permitiera cumplir con los tres primeros años del contrato. Ese plan quedó completamente liquidado hace apenas dos días, cuando Dreamland Studios abonó los últimos 190.000 euros, cerrando definitivamente las relaciones entre ambas partes.

El descenso facilitó la solución

Con las cuentas ya saldadas y con el descenso del Granca a Primera FEB, el momento parecía perfecto para la desvinculación. El contrato contemplaba una cláusula que permitía a Dreamland abandonar el patrocinio sin tener que abonar la penalización de 350.000 euros prevista para una rescisión anticipada en caso de que el club perdiera la categoría en la ACB. Al ejecutarse esa cláusula de escape, la compañía audiovisual deja también de asumir los cerca de dos millones de euros comprometidos para los tres cursos restantes.

Desde hace varios días, la entidad claretiana ya dejó de utilizar públicamente el nombre de Dreamland tanto en sus redes sociales como en su página web. Incluso la denominación comercial desapareció de las inscripciones oficiales para la temporada en Primera FEB. De esta manera, el CB Gran Canaria afrontará un curso en el que estará obligado a pelear por el regreso a la élite del baloncesto español sin patrocinador principal en sus equipaciones.

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