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CB GRAN CANARIA

Christian Díaz y Fran Guerra, el acento local del nuevo CB Gran Canaria (I): recuerdos de los Granca-Telde, la máquina de hacer dinero y un jugón insular

Los dos jugadores autóctonos del proyecto amarillo rememoran los primeros años de su gran amistad ahora que vuelven a compartir vestuario. Ambos repasan los duelos que vivieron en categorías de formación jugando para clubs diferentes, los piques que había en la época y los caminos que tuvieron que recorrer para llegar al mundo profesional

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Las Palmas de Gran Canaria

Recuerdos con olor a parquet. De las batallas en Narea, La Vega de San José o el Rita Hernández a los focos del Arena. Christian Díaz y Fran Guerra desarrollaron sus carreras formativas en el baloncesto grancanario de forma casi paralela, en medio de una rivalidad que aún se recuerda en la Isla. Los Granca-Telde de la generación del 92 fueron batallas sin cuartel que luego no tuvieron su eco fuera de las pistas. «Íbamos a matarnos, pero cuando acababa el partido no había mal rollo», relataba el pívot. Entre medias, ambos gestaron una amistad que surgió entre «perrerías y molestarnos unos a otros» en las concentraciones de la selección canaria de baloncesto. «Antes no había redes sociales; era estar durante 24 horas con tus amigos», destacaba el base.

Ese camino que recorrieron juntos en la base y que nunca pudieron aunar en su tierra natal durante sus respectivas trayectorias profesionales ha acabado por converger en pleno 2026, cuando ambos ya son veteranos. Una llamada les ha hecho unirse, por fin, en casa para intentar sacar del infierno de la Primera FEB al CB Gran Canaria. Es el desafío de sus vidas.

Lo que la selección canaria unió que no lo separe nadie

Esa conexión que mantienen a día de hoy comenzó cuando eran muy pequeños. A pesar de que Christian quería jugar al fútbol, acabó pegado a una canasta por lazos familiares, concretamente el de su hermana, igual que un Guerra que siguió la estela de sus hermanos mayores. «Empecé a jugar en Pedro Hidalgo. Una vez mi hermano se lesionó la rodilla, tuvimos que ir al Materno y ahí coincidimos, justamente, con un entrenador del Telde. A partir de ese instante, nos fuimos para allá; tendría unos siete años», recordaba el interior. Eso les llevó a verse las caras muy pronto, cuando eran «preminis (11 años), más o menos. La amistad empezó en la selección canaria mini. Fue una época especial para mí y era un disparate la cantidad de torneos que teníamos; nos juntábamos cada dos por tres... El feeling con Fran fue inmediato y nunca hubo rencillas de los partidos con nuestros clubs, igual fue porque jugábamos en posiciones distintas (risas)», aclaraba el exterior.

Esos encuentros entre el Granca y el Telde quedaron marcados en sus memorias. Díaz rememora que eran choques «muy duros. Ellos tenían muy buenos jugadores: estaba Fran, David Delgado, Eliezer Santana, Kilian Moreno... No vea las hostias que te pegaba Kilian y luego fuera de la pista era una persona increíble. No puedo decirle nada malo. No había ninguno que se llevase mal con ellos; éramos dos grupos humanos impresionantes». Ante eso, Fran comentaba que sus piques eran con «Jonay Cazorla, esos enfrentamientos estaban bastante bien (risas), aunque, como dice Chris, luego la relación con todos los jugadores del Granca era genial. Nunca hubo problemas». De hecho, llegaban a tirarse pullitas, como cuando los teldenses se unían a otros clubs mediante un convenio: «Como no nos podían ganar ellos solos se tenían que unir a toda la Isla, ¿no? (risas)», explicaba Christian ante la complicidad de su ahora compañero.

Un debut ACB a base de sacrificio

Sus caminos se separaron definitivamente cuando el mundo profesional comenzó a aparecer. Díaz siguió de amarillo y Fran hizo las maletas para marcharse al Estudiantes a pesar de la insistencia de su amigo para que se convirtiera en claretiano. «No sé ni cuántas veces, mientras estábamos con la selección canaria, le dije que se viniera al Granca», señalaba Christian. Esa oportunidad nunca se dio para el center grancanario porque, según aseguraba, no se dio «la ocasión. Cuando me podía llegar la oportunidad nunca me atreví. Es verdad que hubo contactos, pero nunca llegaron a más. La gente me preguntaba "¿Por qué no vas al Granca?", y yo decía "¿Y cómo lo hago? ¿Voy allí y me apunto?". No sé, no se dio el momento pese a que siempre quise jugar aquí».

La salida de casa tampoco resultó sencilla para el interior. Guerra tuvo que convivir con un «golpe de realidad. Para mí, fue duro separarme de mi familia y de las Islas con solo 17 años. Soy muy isleño y eché de menos la playa, a mi familia, mi gente, mi casa... Tuve que estar sin mis padres y vivir en una residencia con gente que no conocía. En los primeros meses no tuve un apoyo en mis días malos. Al final, logré remontar gracias a la ayuda de los cuidadores del Estu y conseguí adaptarme a ese nuevo entorno que me rodeaba. Gracias a todo ese esfuerzo que hice, las cosas se dieron muy bien porque conseguí debutar en la ACB».

«Christian, un agente nos ha llamado»

Mientras Guerra se labraba su propio destino en Madrid, Díaz vivió grandes momentos en el Granca: se proclamó campeón del Torneo Citta de Roma que les dio el billete para jugar la fase final de la Euroliga júnior en Londres, acabó subcampeón de España sub 18 en un campeonato donde fue el máximo anotador, estuvo con el filial... Todas esas experiencias le sumaron. «Fue una etapa muy divertida y complicada por compaginarla con los estudios. Ahora veo la foto del trofeo que ganamos en Italia con jugadorazos como Óscar Alvarado, que es mi mejor amigo, o gente como Milan Jaros y digo: "¿Dónde estará este tío ahora?" (risas). Ahí empecé a disfrutar del baloncesto de verdad; antes jugaba con mis colegas y no era el que más destacaba. El bueno era Edu Silva», finalizaba.

Con esa tesitura, la puerta del siguiente nivel se le abrió de par en par. No obstante, en su cabeza nunca estuvo la frase de «quiero ser profesional. Se fue dando poco a poco. En el Campeonato de España de Lanzarote júnior (2010) lo pasé genial: estábamos en un hotelazo brutal con mis amigos de siempre: Jonay Cazorla, Fabio Santana, Carlos Parras... En ese equipo estaba también Bakary Konate, Edy Tavares... que míralo ahora y ahí daba hasta pena verlo; no sabía ni correr. Después ese torneo mi madre me dijo que un agente quería reunirse con nosotros y yo flipé. Es más, a día de hoy sigue siendo mi agente (Juan Lasso). Al final me labré una carrera de la que estoy orgulloso».

Orgullo de compartir vestuario y vida

Más de 20 años después, ambos afrontan juntos el reto del ascenso con el primer equipo del CB Gran Canaria tras firmar unas trayectorias más que sólidas. Guerra aseveraba que Christian es uno de los «mejores bases de su generación. Ha hecho una gran carrera, jugando en ACB para el Granada y el Breogán. Tiene una visión y una capacidad de juego... Es el arquetipo de jugador canario, jugón, y siempre se lo he dicho». A eso, Díaz apostillaba, a la hora de hablar sobre el recorrido de Fran, que cuando estaba en Primera FEB era una «máquina de dar dinero desenchufada y al final yo tenía razón. Siendo alto, nacional y con el talento que tiene le iba a ir bien. Cuando lo llamó la selección me alegré un montón».

Entre medias quedaron partidos como rivales, canchas compartidas, más de dos décadas de amistad y hasta aquel Campeonato de Europa sub 18 en Lituania que les hizo perderse, mientras viajaban en avión, la final del Mundial de fútbol de 2010 entre España y Países Bajos. Ahora sus caminos vuelven a confluir en un Granca al que quieren volver a hacer grande.

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