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Cocinando éxito desde Tenerife

La empresaria Macarena Bilbao exporta en la actualidad a 15 países sus cocinas artesanales de juguete, que se adquieren a través de su web y han enamorado a las editoras de Vogue América, que figuran entre su distinguida clientela

Macarena Bilbao, en su estudio.

Macarena Bilbao, en su estudio. Macarena Bilbao

Informática de formación, Macarena Bilbao se reinventó y se liberó de ataduras para dedicarse a lo que más le gusta: crear juguetes y mobiliario infantil. Todo empezó a finales de 2010, cuando ideó una cocinita diseñada a partir de una mesa de noche prefabricada y unos palés para sus dos hijos. La mostró en su blog personal y, de repente, comenzó a recibir encargos. Así, de esta manera tan natural su nombre y su apellido pasaron a ser su marca. De madre sevillana y padre vasco pero afincada en Tenerife, ni pensándolo su enseña podía haber estado mejor escogida, ya que Macarena y su trabajo son fruto también de esa mezcla de orígenes. Lo que empezó como un entretenimiento, hoy por hoy se ha convertido en su pasión y en su forma de vida, un negocio donde han clavado sus ojos, por ejemplo, las exigentes periodistas de las ediciones americanas de las más prestigiosas publicaciones de moda internacional, que ya le han hecho varios encargos.

Vista la aceptación de su marca, en 2013 Macarena Bilbao acondiciona un taller en Tenerife donde crear y desarrollarse profesionalmente, y lanza también una tienda online -www.macarenabilbao.com- para llegar a todas partes. Y la apuesta le ha salido bien. Aunque a pequeña escala, la que le permite mantener ese cuidado personalizado y artesanal en cada creación, hoy día exporta a 15 países. Y es que los suyos no son sólo juguetes para entretenerse; son también pequeñas piezas de decoración, casi de colección, que pueden ponerse en cualquier parte de la casa.

Afincada en Canarias desde los noventa, Macarena, que es una soñadora, sigue inventado. Dentro de su universo creativo cabe cualquier cosa, no sólo juguetes, muebles u objetos decorativos, sino todo un imaginario que hace realidad las fantasías de niños y adultos.

Eso sí, el producto más solicitado del catálogo de Macarena Bilbao son sus cocinillas. Y es que cada juguete despierta un sueño especial, una ilusión entre una madre y sus hijos.

Esa pasión se refleja en cada cocinita hecha a mano y en cada detalle realizado con mimo de forma artesanal, con materiales ecológicos y adaptándose al gusto de cada cliente, que lo elige de un muestrario en la web.

Desde su taller en Tenerife, Macarena ultima los acabados de sus encargos con extrema dedicación. Los tablones de pino alistonados son cortados, lijados y perfilados para luego pintarlos cuidadosamente en los colores seleccionados por sus compradores a través de su web. Después de ser pintadas, las cocinillas se protegen con una última capa de cera de abeja y, una vez terminadas, se montan y se enseña al cliente cómo ha quedado. Por eso el tiempo de fabricación suele ser de unos 7 días. Y es que cada pieza es única y su fabricación, además, es ecológica.

Cada cocina está hecha de madera con sello FSC (Forest Stewardship Council) procedente de bosques controlados, y las pinturas utilizadas son acrílicas al agua con bajos niveles COV. Macarena Bilbao pone a la venta tres tamaños diferentes de cocina, adaptándose al espacio de cada hogar y a la edad de los niños. La Petit, de 50 cm de ancho, la Bam, de 60, y la Gulliver, de 70 cm.

El recorrido de esta artesana no ha sido casual. Tras cuatro años desarrollando la labor de informática en empresa privada, Macarena supo que aquello no era lo suyo y decidió entonces ampliar sus posibilidades profesionales haciendo un Master en Marketing. Años después, esos conocimientos le servirían a la hora de poner en marcha su propia idea de negocio, ya que vio rápidamente la oportunidad que el comercio electrónico podía ofrecerle. Amplió pues sus conocimientos y profundizó en el campo de las redes sociales. Todo, porque al ser su producto fruto de una labor artesanal, se dio cuenta que trabajar con intermediarios subiría demasiado el precio final de sus juguetes debiendo orientarlos a un target minoritario. Por ello, Macarena decidió montar su tienda online y convertirse ella misma en productora y distribuidora de sus creaciones.

Decidió también que en la tarifa del producto irían incluidos los portes, de forma que el consumidor no se distrajera por nada más que no fuera el aspecto creativo.

Una web bien estructurada en castellano e inglés y la movilización de un gran número de fans a través de Facebook, Instagram y Pinterest, redes que personaliza al detalle ella misma, han hecho que el sueño de Macarena Bilbao sea hoy día una realidad, y que sus juguetes y mobiliario infantil sean demandados por todo el planeta.

"Con crecer un poco para dar empleo a más gente me vale", afirma. "No quiero industrializarme, ni vender en grandes almacenes. Mi sueño es seguir creando a pequeña escala, pero poder llegar a más gente".

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