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Editorial

Las dimensiones de la vida

Esta caja de texto tiene apenas dieciocho líneas que resultan, no obstante, suficientes para dar cabida a personas y proyectos inspiradores que demuestran que las posibilidades de la vida son mucho mayores de lo que podamos imaginar. Algo que, por supuesto, nada tiene que ver con el tamaño, debate para el que no hay espacio esta vez. Una prueba de ello es el trabajo que desarrolla Macarena Bilbao desde su taller de Tenerife con el diseño y fabricación de cocinitas y otros juguetes elaborados a mano. Tampoco importan las reducidas dimensiones de los relojes de lujo que presentamos para que en ellos quepa nada menos que la esencia del funcionamiento del universo. En el otro extremo, el alpinista y geógrafo canario Juan Diego Amador no se plantea tanto la altura exacta de las montañas que escala como la importancia del viaje interno que le supone cada aventura y la oportunidad que le ofrece de conocer otros mundos. Una vez allí arriba, en las cimas del planeta, su conclusión es un alegato en favor de la relatividad y todo resulta más sencillo de lo que parece aquí abajo.

Ildefonso Aguilar habita en una isla relativamente pequeña, Lanzarote, pero desde allí ha construido uno de los universos creativos más fascinantes del país, con cuadros que se venden en múltiples países y discos de música ambiental convertidos en referentes. A otro creador insular, Félix Sabroso, le basta con que se cuele la semilla de una idea en su interior para que surja un libro con la fuerza y el misterio de cualquier árbol. Carmen González, de Gonzales underwear, piensa en la ropa interior como medio para mostrar paisajes íntimos. El espíritu humano necesita territorios para expandirse como lo hace el talento interpretativo de Penélope Cruz en Ma Ma de Julio Medem. Gente que añade sal -la unión de moléculas de cloruro sódico- a nuestra vida.

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