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La escapada de Antonio Tabares

El premiado dramaturgo palmero nos introduce en el casco histórico de la capital de su isla de nacimiento

Antonio Tabares se asoma a la Calle Real de Santa Cruz de La Palma desde la Plaza de España.

Antonio Tabares se asoma a la Calle Real de Santa Cruz de La Palma desde la Plaza de España. Juanjo Neris

El párroco Manuel Díaz Hernández, más conocido por el común de las gentes como Padre Díaz a secas, decía que "un pueblo católico puede ser también un pueblo libre", atrevimientos verbales que le hicieron blanco de persecución y de un destierro consumado en 1824. Su estatua preside la Plaza de España de Santa Cruz de La Palma, lugar que ha sido y es, entre otras muchas cosas, escenario vital del dramaturgo Antonio Tabares. Creció aquí al lado, en este sitio le propinó las primeras patadas a un balón y jugó a la ´pillada´. Ahora también lo hacen sus hijos. El autor de la obra teatral La punta del iceberg, premio Tirso de Molina, finalista en los Premios Max, exitosamente representada en el Teatro La Abadía de Madrid y próxima a ser llevada a la gran pantalla, recomienda callejear por el casco histórico de la capital palmera dejándose llevar por el pausado ritmo insular.

"Me resulta difícil elegir un sitio que no sea la Plaza de España. Es un espacio hermoso arquitectónicamente y que tiene un valor enorme para mí, aparte de que resume la esencia de la historia de la ciudad y de su carácter liberal", explica el cicerone. La Palma es el primer capítulo de Tabares y desde aquí sigue escribiendo el resto. Tras sus estancias en la Península y el extranjero regresó a la primera línea. "Volver a La Palma era un reto. Mi duda era si podría seguir desarrollando mi trabajo como autor desde aquí. Y me ha resultado una agradable sorpresa que La punta del iceberg fue la primera obra que escribí íntegramente en La Palma. Es importante llegar más allá de ese horizonte que nos gusta tanto pero que también puede ser una losa", comenta el escritor. Un tinerfeño, David Cánovas, dirige una versión cinematográfica protagonizada por Maribel Verdú.

Tabares sitúa ahora la escena a los pies del Ayuntamiento y recuerda que fue el primer consistorio de España elegido por sufragio popular. La Plaza de España y su entorno son, además, el corazón palpitante de la cultura y la tradición locales. Aquí desembocan la Bajada de la Virgen y las fiestas de los Indianos. "Algo que también aconsejaría es perderse por la Calle Real", a la que prácticamente ya nadie llama por su nombre oficial, calle O´Daly, en memoria de un comerciante irlandés de nombre Dionisio. Pero esto ya sería otra historia.

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