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La Provincia - Diario de Las Palmas

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De Vicio

Alberto Vázquez-Figueroa, escritor e inventor

El autor tinerfeño, uno de los más leídos de España, se rinde ante el pescado de Lanzarote, admite su pasión por los puros dominicanos y recomienda conocer Florencia y su Galería Ufizzi

Alberto Vázquez-Figueroa.

Uno de los autores más leídos de España, y también del mundo, el tinerfeño Alberto Vázquez-Figueroa, es un curioso viajero que ha recorrido medio planeta "pero si tengo que elegir sólo un par de lugares", asegura, "me quedo con Polinesia y sobre todo con Ecuador, sin duda el país que más me ha sorprendido por sus contrastes. Lo tiene todo: la mejor selva amazónica, cordilleras volcánicas, parajes puramente caribeños y el archipiélago de las Islas Galápagos, que ya es suficientemente bello de por sí".

El autor de Ébano, Tuareg, Matar a Gadafi o Coltán, uno de sus últimos éxitos, no se considera demasiado presumido en materia de moda "aunque mi esposa no me deja salir a la calle de cualquier modo". Una camisa amplia de botones y un buen sombrero "si hace mucho sol" son sus imprescindibles.

A la hora de comer sí que lo tiene claro este autor superventas: "los pescados son mi plato favorito y en Lanzarote", donde vivió durante muchos años, "los he comido muy buenos y muy frescos". No obstante, de todos los productos del mar selecciona las clacas. "Bernardo Bertolucci y Marisa Berenson no querían probar otra cosa cuando las comieron en una de sus vivitas a Canarias", recuerda el escritor e inventor, propietario de la empresa Desalinizadora A.V.F. S.L. encargada de gestionar la desalación por presión, método inventado por él mismo.

Entre sus vicios confesables están los vinos, "sobre todo los de Rioja y Ribera del Duero", aunque asegura que nunca ha sido "un gran bebedor; de hecho creo que no me he emborrachado nunca". Tampoco le hace ascos "a una caña bien fresca".

Otra de sus pasiones son los museos: "he visitado los más importantes del mundo pero me quedo con la Galería Ufizzi, en Florencia", no sabe bien si por su colección de piezas "o por lo maravillosa que es la monumental ciudad" italiana. "También me parece fabuloso el Museo del Prado, que lo tengo muy cerca de mi casa en Madrid".

Nunca ha sido un gran fumador, de hecho jamás ha fumado cigarrillos, "aunque sí tabaco en pipa y, sobre todo, puros, sólo después de comer". No le agradan los cubanos "porque son excesivamente fuertes" pero los palmeros "y sobre todo los Vegafina, elaborados en República Dominicana", figuran entre sus debilidades.

Los aviones, "sobre todo los aeropuertos", admite, le han despertado cierta fobia. "Me siento como en un Campo de Concentración, quitándome ropa, vaciándome bolsillos... Es humillante", agrega este autor que recomienda "viajar en tren; es cómodo, recibes un trato más humano y, sobre todo, puedes llegar diez minutos antes sin correr el peligro de perderlo". "Yo, que he sido un gran viajero, ya descarto hacer en avión cualquier trayecto transoceánico".

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