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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Cine

La estrella del fin del mundo

La actriz Aïda Ballmann creció en El Hierro y está a punto de estrenar un documental sobre África tras su éxito en la película 'The extraordinary tale' y sus apariciones en las series 'Águila Roja' y 'El Tiempo entre costuras'

La actriz Aïda Ballmann brilla en su propio universo como si flotara sobre un fondo negro.

El fin del mundo tuvo un nombre durante milenios: El Hierro. Más allá de sus oscuras costas volcánicas comenzaba la leyenda, habitaban los monstruos abisales de pesadilla y, en algún punto, se caía en el abismo. La isla más occidental de Canarias es hoy en día un remanso de paz que se interrumpe de cuando en cuando con el aullido de alguna subterránea bestia volcánica. El lugar conserva el aire propio de los territorios extremos y misteriosos.

Hasta semejante paraíso atlántico llegó junto a su familia un hombre, un pintor, un alemán que había vivido en África. Kitabo decidió quedarse. Allí creció una de sus hijas, Aïda Ballmann, criada por un lado en el ambiente familiar de música, lectura, escritura y circo y adentrándose en cuevas y nadando entre peces por otro. Lo que haría cualquiera si de verdad se avecinara el final de los días. Esta actriz protagonizó el largometraje The extraordinary tale, dirigido por José Francisco Ortuño y Laura Alvea, y ha intervenido en series televisivas de audiencias millonarias como Águila Roja o El tiempo entre costuras.

Aïda es movimiento. Por eso cogió la maleta y recorrió Gambia y Senegal para su próximo estreno como guionista y directora con el cortometraje documental de título provisional Camino de tierra. "Yo soy la primera generación de una familia inmigrante y a mí personalmente, esta experiencia me enriquece gracias a la mezcolanza cultural. Por lo tanto, creo que la libertad de movimiento de los seres humanos por esta tierra debería ser un derecho innato e inevitable", asegura.

"Viajar", añade, "es una manera de conocerse. Me encanta conocer al ser humano como especie. Me sale de forma natural querer entender por qué es como es aquella persona con la que convivo unas horas sentada en un autobús, por ejemplo. Si logro superar las barreras de temerle a lo desconocido y de hablar con alguien que no conozco, descubro que todos somos más parecidos de lo que en verdad creemos. El ser humano es un ser interesante y admirable para crear cosas inimaginables, a la vez que puede ser el mayor destructor. ¿Por qué? El viaje que hice una vez por América me ayudó a conocerme y a conocer a la humanidad. A partir de ahí supe que lo que quería era contar nuestras historias".

Las cuevas volcánicas de El Hierro no son las únicas que ha conocido. También se ha adentrado en las oquedades más oscuras de la sociedad moderna, como cuando trabajó con jóvenes excluidos en el Reino Unido: "Me di cuenta de la suerte que tuve por haber nacido donde nací y en la familia que nací porque, fácilmente, podría también haber sido una de ellos. Se me desgarra el corazón cuando veo niños y adolescentes cuya mayor carencia no es el alimento, una casa o la educación, sino el amor. Niños que nacen puros y no tienen culpa de lo que reciben. Niños que se sienten perdidos y empiezan a comportarse de manera 'no muy deseada' para el resto de la sociedad, con el único fin de conseguir algo de atención ya que nadie les da el alimento más importante: cariño".

"Creo que no pude haber tenido mejor infancia. Ahora es como si llevara la naturaleza de El Hierro impregnada en las venas y, cuando vuelvo a la isla, no puedo evitar seguir haciendo casi todo aquello que hacía de pequeña para volver a sentirme viva. El Hierro es mágica, de eso no cabe ninguna duda. Pero, a veces puedes estar en el lugar más paradisíaco y ser infeliz", avisa.

El futuro es un sueño abierto. "Quiero encarnar personajes míticos, hacer obras biográficas de mujeres que significaron un cambio en la historia. Quiero", prosigue, "sentir la fuerza de una luchadora que tiene el objetivo claro y el corazón lleno de valentía. También tengo ganas de hacer un personaje de acción porque me encanta la adrenalina y un reto goloso es seguir indagando en personajes que viven un drama cómicamente. Sin duda, lo que más me llena, es ser actriz. Me apasiona jugar a ser otra persona pero, después de algunas caídas y levantadas en la vida, me doy cuenta de que la felicidad es una actitud: uno decide ser feliz aquí y ahora, no mañana cuando se cumplan los sueños. Uno decide ser feliz, pase lo que pase en su vida". Incluso aunque llegue el fin del mundo. n

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