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El embajador

Abraham Arencibia comercializa en Nueva York artesanía de lujo 'made in Canarias'

El empresario canaria Abraham Arencibia de Funes con Manhattan al fondo.

El empresario canaria Abraham Arencibia de Funes con Manhattan al fondo.

Abraham Arencibia de Funes es un empresario grancanario que llegó a Estados Unidos en 1994. "En aquella época también había crisis en Espana y salió una oportunidad para mi familia de irnos al extranjero y la tomamos", recuerda desde Nueva York, donde reside y comercializa productos de artesanía para el mercado de lujo.

"Mi vida en Estados Unidos ha dado muchas vueltas: empecé descargando camiones con 19 años en un barrio obrero de New Jersey y por la noche estudiaba ingeniería y los fines de semana arte dramático en Nueva York. En los últimos 20 años, he ejercido como director tecnológico y protagonicé varias obras de teatro y alguna peli independiente", reconoce este empresario que, fiel a "sus inquietudes artísticas y con la misma sed de perseguir nuevos horizontes, en 2012 fundé Abrago. En una viaje en moto por Canadá surgió la idea. ¿Cómo puedo capturar el arte, la artesanía, la aventura, los viajes, la moda, las motos, los artículos de hombre, la literatura, los objetos de lujo en un concepto como filosofía y no como empresa? Y ese se convirtió en el desafío de Abrago, recorrer el mundo, encontrar artesanos y colaborar con ellos para traer nuevos productos a la luz. Fiel a la filosofía, las colaboraciones directas con los artesanos acaban llamándose Abrago -www.abrago.co-, donde se celebra la parte humana del producto, el background del artesano, el viaje, la historia y la conexión con el cliente como parte de nuestra marca, de la cual soy diseñador, director ejecutivo y el viajero", cuenta este canario afincado en Manhattan.

En los últimos años ha colaborado con varios artesanos de USA, Marruecos, Cachemira y, cómo no, Canarias. "El proceso no es el más fácil", cuenta Abraham Arencibia, "ya que tiene que haber una afinidad hacia la filosofía Abrago para poder plantear una sociedad con el artesano. En Canarias he tenido la suerte de poder colaborar con Santi Carballo, maestro y diseñador en piel", reconoce.

En cuchillería dice sentirse "dichoso" por entablar "una relación con los hermanos García Medina. Cuando conocí a Jesús y me llevó a su herrería en el norte de la isla y nada más entrar vi a su padre de 80 años trabajar la fragua y moldeando el acero a mano para un nuevo cuchillo canario, entendí que esa era exactamente la filosofía de Abrago. Hoy en día, los cuchillos se promocionan en Nueva York no sólo como obras de arte, sino como una extensión más de artículos de hombre para el hombre aventurero", asegura.

Anuncia que en unos meses darán a conocer una nueva colaboración con otra marca artesanal de Canarias. "Estamos finalizando los detalles. Mi meta", dice, "es establecer el 'made in Canary Islands' en USA, no sólo como un sello de garantía sino también como un patrimonio a las cosas bien hechas, una apuesta por artículos de lujo cuya riqueza se basa en calidad y cultura". Confiesa que los productos y la experiencia de introducir artesanía canaria de calidad en la Gran Manzana "están siendo muy bien aceptados". "Hay mucho talento, mucha riqueza cultural en Canarias. No hay que dejar que temas políticos, burocracia o la insularidad sean un bloqueo. Canarias es exótica, su gente única... Hay mucho potencial para seguir infiltrando el mercado de lujo. Al fin y al cabo es una tierra de volcanes y mar; ya sólo eso añadiría un gran interés en el extranjero por el lado del marketing. Tenemos ese potencial y es un viaje del cual quiero ser parte y poner mi granito de arena".

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