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Gastronomía

Marah Esnaola: "La grandeza de Estados Unidos es su mestizaje"

"EE UU tiene una gran gastronomía. De hecho, es la fusión de los ingredientes y formas de cocinar de todo el planeta"

Agua del glaciar de Eklutna, de la que Marah Esnaola es la distribuidora para toda Europa.

Agua del glaciar de Eklutna, de la que Marah Esnaola es la distribuidora para toda Europa. Yaiza Socorro

Hace falta valor para irse a emprender una aventura nada menos que a Alaska. Así lo hizo mi invitada de hoy, Marah Esnaola, empresaria y propietaria de uno de los restaurantes más concurridos de la zona comercial de Triana, Mundo Ibérico, de la calle Domingo J. Navarro, donde nos reunimos para disfrutar de un almuerzo exquisito y de una conversación apasionante.

Sobre la mesa comparten espacio un buen vino español, un plato de presa ibérica con parrillada de verduras y una preciosa botella de agua mineral iluminada por un led procedente del glaciar Eklutna de Alaska (de la que Marah es distribuidora para Europa) como un símbolo inequívoco de la unión que existe entre Estados Unidos y España. "Hace unos días, una buena amiga, que es una importante representante de los EE UU aquí en Canarias, me contaba una bonita experiencia que había vivido años atrás, al compartir costumbres, gastronomía, mesa y amistad bajo el amparo de una simple tortilla de papas. Todos los años organizaba un viaje a USA con su hija y un grupo de jóvenes amigos. Visitaban una comunidad de menonitas y un joven del grupo, observando las costumbres y sus hábitos alimenticios, propuso cocinarles una tortilla de papas para que viviesen un poco España... y los cautivó, abrieron las puertas de su hogar, ofrecieron su mesa, y sobre todo, se enriquecieron en tradiciones y costumbres. Prueba de que compartir mesa y comida une a las personas, abre la mente y los corazones, sin importar raza, religión ni condición. Al escucharla narrar esta experiencia, me invadió la felicidad y la emoción, identificaba mi propia historia, era tal como a mí me sucedió cuando me instalé en la ciudad de Anchorage, en Alaska. Yo con las papas arrugadas, con un mojo picón y unas fotografías de mis siete islas", me dice, mientras me explica la gran riqueza que encierra la gastronomía americana, mucho más allá de las típicas hamburguesas y perritos calientes que han trascendido al mundo entero. "A mí me duele cuando escucho que en Estados Unidos no hay cultura gastronómica, porque ¡claro que la hay!, allí todo el mundo tiene un hueco, y su comida es una fusión de los ingredientes y formas de cocinar de todo el planeta".

La historia americana de Marah Esnaola es apasionante. Conoció Alaska en vacaciones y se quedó cautivada por sus paisajes y su gente. "Me dieron la nacionali- dad americana porque cuando ya llevaba cuatro años trabajando me casé con un americano, al que conocí cuando le fui a alquilar un local, y con el que luego me aso-cié para montar los restaurantes mejicanos".

Pero su pasión por esta tierra tan próxima al polo norte afloró de inmediato. "Enseguida sentí que algo de mí pertenecía a ese lugar, me encontraba tan a gusto que no podía imaginar vivir en otro sitio". Ella, que tenía una pequeña croissantería en Santa Brígida, pensó que trasladar este negocio a Anchorage, una ciudad localizada en la parte centro-sur del estado de Alaska, Estados Unidos, sería una buena idea. "Fue increíble, porque todo se fue colocando para que yo pudiera montar un negocio allí. Todo el mundo, cuando escuchaba mi proyecto, me apoyaba, pero me decían que en vez de una croissantería abriera un restaurante español, y así lo hice. En poco tiempo, me vi al mando del Marah´s Restaurant, con los platos más típicos de nuestra gastronomía, desde las típicas papas con mojo hasta paella, que hoy día funciona divinamente".

Allí estuvo 20 años, donde sigue teniendo su casa y varios restaurantes tanto españoles como mejicanos. "Me llamaba mucho la atención que en esta parte del mundo tienen unas papas de extraordinaria calidad, muy parecidas a nuestras papitas negras, y enseguida la receta de las papas con mojo se hizo muy popular entre los clientes".

Recién llegada a Anchorage, vivió la experiencia de la celebración del Día de Acción de Gracias. "Entre las cosas grandes que guardo en mi corazón fue mi primer Thanksgiving. Estaba con mi hija Marah, que tenía 4 añitos, cuando recibí una llamada de un miembro de la familia Hansen. Habíamos sido presentados hacía muy poco, pero me dijeron que no permitirían que nadie estuviera sin familia el Día de Acción de Gracias, y menos que se quedara sin probar el pavo".

Y aún recuerda los sabores del relleno agridulce, batata, pan de maíz, nueces y canela... y, sobre todo, el calor familiar. Esta celebración conmemora a los primeros peregrinos que intercambiaron sus tradiciones culinarias con las costumbres de los nativos americanos y lo que ofrecía la tierra: papa, maíz, los pavos, y todo ello con el aliño de un sueño: una nueva vida.

"Yo sigo celebrando esta festividad desde entonces también aquí, en mi casa de Las Palmas de Gran Canaria, con tanto cariño como lo hago con la Navidad y durante esos 20 años en Alaska con el Día de Canarias, cocinando halibut en vez de cherne, cordero en vez de baifo, aderezados con los mojos palmeros y de todas las Islas".

Tuvieron que transcurrir dos décadas para que esta valiente mujer regresara a Gran Canaria, donde montó el restaurante que hoy regenta, Mundo Ibérico, al que hemos venido a almorzar un delicioso gazpacho de mango con huevas de salmón y de trucha, ensalada de tomates canarios con mozarella de búfala y albahaca, secreto ibérico con papas y parillada de verduritas; y un postre que nos hace la boca agua: peras al vino tinto con helado de vainilla.

Y la entiendo perfectamente cuando me dice que su corazón está dividido en dos: sus raíces españolas y su alma americana.

Por eso, cada vez que puede vuela a Alaska, a supervisar sus negocios y a revivir tantos momentos felices. "Mi hija mayor, Marah, vive allí, y los dos pequeños -Isabella y Noah- son norteamericanos".

"Aquí, en Mundo Ibérico, estoy orgullosa de mi equipo, que lleva trabajando conmigo desde el principio, y la idea que me ronda en la cabeza es llevar este concepto de negocio allí, a los EE UU, mi casa".

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