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Opinión

Aquellos años

Zoilo Alemán

Zoilo Alemán

Estaba a punto de enviarle al editor el texto para este número cuando recibí una llamada que me ha hecho retroceder en el intento. He vuelto a poner mis manos en el teclado. En la conversación que mantenía con un compañero de trabajo sobre la feria de Londres, en la que habitualmente montamos un stand, le comentaba recordando los años en los que presentábamos nuevos productos de forma orgullosa y sacando pecho, no sólo por la marca que defiendo y hago mía, sino también por nuestra querida Gran Canaria, que estrenaba oferta. Eran años en los que nuestra isla mostraba avances en el sector con nuevos establecimientos, incluidos los de nuestros competidores, generando una sana competencia que aportaba mayor y mejor tejido industrial a nuestra isla. Lamentablemente, y hablo desde el punto de vista de la creación de nuevos establecimientos como el que se acaba de abrir en Tenerife y el cual aplaudo con total envidia, desde hace ocho años en Gran Canaria no se construye un nuevo hotel. Que debemos restaurar los hoteles obsoletos, efectivamente, pero parar el crecimiento y el avance de nuestra industria y limitar el desarrollo profesional es muy grave. Una remodelación no lleva siempre más contratación de profesionales, incluso si me apuran hasta diría que la reduce, pero un nuevo hotel les aseguro que incentiva la oferta laboral en muchos sentidos. La realidad es que hasta que veamos obreros y grúas como en muchos otros destinos, la parálisis sufrida en Gran Canaria es una realidad por mucha buena voluntad que exista. Sin duda el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, ¿No es la misión del empresario generar empleo y riqueza donde mejor lo reciban?

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