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Piel sin censuras

La artista grancanaria Mati Chevrière aborda el desnudo con natural maestría y sin tapujos

En la página principal, imagen de una sesión de fotos en la playa de El Confital de Las Palmas de Gran Canaria. A lado, en la página anterior y de arriba abajo, tres escenas de otros tantos trabajo de la artista grancanaria Maty Chevrière con el cuerpo desnudo como herramienta comunicadora. La sensibilidad y el respeto son las señas de identidad de esta joven de 30 años que no sólo busca en su producción exaltar la belleza de un físico joven: mujeres mayores o con exceso de peso forman también parte del imaginario de la creadora criada en el barrio de Alcaravaneras, en Las Palmas de Gran Canaria.

En la página principal, imagen de una sesión de fotos en la playa de El Confital de Las Palmas de Gran Canaria. A lado, en la página anterior y de arriba abajo, tres escenas de otros tantos trabajo de la artista grancanaria Maty Chevrière con el cuerpo desnudo como herramienta comunicadora. La sensibilidad y el respeto son las señas de identidad de esta joven de 30 años que no sólo busca en su producción exaltar la belleza de un físico joven: mujeres mayores o con exceso de peso forman también parte del imaginario de la creadora criada en el barrio de Alcaravaneras, en Las Palmas de Gran Canaria.

"No me gusta cerrarle las puertas a la creatividad, por eso me fascina probarlo todo. Me encanta salirme de mi zona de confort y descubrir nuevas metas dentro de la fotografía y el arte", una curiosidad que lleva a la fotógrafa y artista plástica Maty Chevrière "a embarcarme en proyectos relacionados con la moda, la belleza del ser humano, el dolor, el placer, la felicidad, la arquitectura, la naturaleza... Nuestro planeta", dice la creadora natural de Gran Canaria, "está repleto de emociones y espacios que llenan nuestras almas", una cotidianidad que no todos los profesionales logran transmitir o trasladar a su producción artística.

"Me encanta desnudar al ser humano porque cuando nos quitamos la ropa olvidamos todo, es decir, desaparecen los prejuicios, nos volvemos iguales, carne y hueso, y eso me parece fascinante. Además, cuando eres capaz de desnudar a una persona y hacerle sentir cómoda realmente creo que la persona cambia su actitud ante el mundo, se vuelve más segura y a gusto con su cuerpo y para mí esto es el mayor triunfo: ser capaz de hacer sentir mejor a otro ser humano", añade Maty Chevrière.

A los 16 años comenzó con la fotografía analógica, "y me pareció fascinante. Pero fue en 2011 cuando adquirí mi primera cámara digital aunque fue en 2014 cuando empecé a hacerlo profesionalmente", cuenta esta artista llena de vida y positivismo.

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