Jorge Balbás Peña

las palmas de gran canaria

El arquitecto Manuel de la Peña, uno de los grandes exponentes de la arquitectura moderna en Canarias, falleció ayer, a los 85 años, en su domicilio de Madrid.

Ligado a las Islas desde los inicios de su carrera, la obra de Manuel de la Peña (Madrid, 1922) trascendió a nivel nacional desde sus primeros proyectos, publicados en las principales revistas de arquitectura. Sin embargo, la dificultad de que los teóricos nacionales accedieran a sus edificios y el subyacente olvido que impone la distancia le apartó del restringido círculo de arquitectos emergentes en aquella época del desarrollismo que transformó esa época y el paisaje urbano correspondiente. En un análisis de la arquitectura de la segunda modernidad, su figura destaca tanto por la calidad de los proyectos como por la cantidad de los mismos. En su obra brilla la capacidad expresiva y plástica que había fomentado en su formación y particularmente durante su etapa en proximidad a una personalidad tan relevante como fuera Casto Fernández Shaw, con la que pudo compartir la inquietud permanente de la experimentación o la rebeldía del pensamiento discontinuo.

De la Peña, al igual que Miguel Martín en el período de las vanguardias históricas, representa un hito en la cultura nacional. En Gran Canaria, el arquitecto imprime el impulso más decidido para su regeneración y desde que firma su primer proyecto, en 1958, sacude las estructuras estéticas de los principales estudios de los arquitectos locales.

Para el arquitecto José Luis Gago, la magistral obra del Hotel Las Palmeras fue en su momento, y sigue siendo ahora a pesar de las modificaciones realizadas, "un hito cultural que no ha sido entendido y asumido en todo su alcance por los profesionales y la sociedad en general, lo que contrasta con el atractivo que tiene y el interés que despierta en cuantos especialistas de la arquitectura lo ven por primera vez".

De la Peña realizó una ingente labor profesional en todo tipo de arquitectura: urbana, religiosa, turística, agrícola, e incluso planeamiento urbano. Su trabajo dejó constancia de la versatilidad de sus diseños y la eficacia económica de cada proyecto. La Rotonda de San Agustín, demolida con el tiempo, y el Albergue de la Sección Femenina en la playa de El Cabrón son sus dos obras más emblemáticas.

Destacan otras edificaciones importantes como los bungalós Nueva Suecia o el Club Náutico de Gran Canaria

El CAAM dedicó una exposición retrospectiva a su figura, Manuel de la Peña. Estructuralismo y Experimentación en la Arquitectura de los 60, comisariada por José Luis Gago y clausurada el 5 de enero. Federico Castro, director en funciones del CAAM, señaló ayer, tras conocer la noticia, que esta institución reivindicó la contribución de un arquitecto exterior, que supo dinamizar la práctica de la arquitectura al servicio del turismo sin caer en falsos pintoresquismos y que, a su vez, defendió en todo momento una arquitectura comprometida con la modernidad. "Incorporó a muchos artistas al proyecto arquitectónico", apostilló el coordinador de Artes Plásticas del Cabildo grancanario.

David Mallo, vocal de Cultura de la Demarcación de Gran Canaria del Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias, definió ayer a De la Peña "como una de las personas que más influencia han tenido en la arquitectura en Canarias". De hecho, la Demarcación presentó este último año su candidatura al Premio Canarias de Bellas Artes como reconocimiento a su obra. "Es una figura clave para comprender la evolución de la arquitectura en Canarias", apuntó Mallo, quien agregó que "nos queda como legado sus edificios y sus escritos, que esperemos se mantengan".

Juan Ramírez Guedes, profesor de Proyectos de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Las Palmas, calificó su persona como la más importante en la generación siguiente a Miguel Martín Fernández de la Torre, y recalcó que manteniéndose fiel a sus parámetros de modernidad supo adecuarse a una geografía concreta como Canarias. Destacó su obra en el Sur de la Isla, en las cuales hay verdaderas joyas, que deben protegerse.