Las Palmas de Gran Canaria alberga en la actualidad cuarenta de las 3.500 obras que el Museo del Prado tiene depositadas en diferentes instituciones y edificios de toda España. Es lo que se denomina el Prado disperso, una iniciativa que arrancó en los años 40 y que en la actualidad tienen como principal objetivo ofrecer "la mejor visibilidad pública" de los cuadros y "garantizar su conservación".

En Gran Canaria, las obras propiedad de El Prado están distribuidas en tres escenarios: el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, que acoge 24 cuadros; el Museo Casa Colón, que tiene en depósito 13 obras; y el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) , que alberga tres pinturas del siglo XIX y XX, concretamente, Víctimas del mar de Primitivo Álvarez Armesto; Las fiestas de Baco, de Manuel Picolo López; y Semana Santa en Andalucía, de José Pueyo Matanza.

La Casa de Colón tiene en depósito trece cuadros, entre los que destacan las copias de Cristo y la Virgen de Tiziano, o Muchacho Espulgándose de Murillo. A ellos se le suman cinco obras anónimas: Retrato de dama, San Jerónimo, La mujer adúltera, El Buen Pastor, Niño acariciando a un perro.

Sin embargo, son las Casas Consistoriales, el edificio más emblemático del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, donde se concentran el mayor número de obras del Prado disperso en la Isla, según la información facilitada por el Museo del Prado. Se trata de 24 cuadros, entre los que figura Florero, de José de Arellano; Mestiza, y El zacatero de Esteban Villanueva y Vinarao; o Moros de Mindanao, de Bernardo Morales Soriano.

Uno de los objetivos del Museo del Prado, recogidos en el Plan de Actuación 2009-2012, es el de concentrar en los museos provinciales buena parte de las 3.500 obras del llamado Prado disperso. El objetivo, según adelantaron en su momento, no es el de "quitarle obras a ninguna ciudad, sino de propiciar que las que están ahora depositadas, se expongan en sus museos y no en otro tipo de edificios, salvo que sea absolutamente necesario".

Las autoridades del Museo señalaron que dicho proceso de concentración en los centros de arte provinciales, no lo hará el Prado de forma unilateral, "sino mediante el diálogo con los diferentes museos para ver cuáles son sus proyectos y para ayudarles a desarrollar su propio plan de colecciones, porque seguramente les sobren depósitos que ahora tienen y necesiten otros que el Prado les puede ofrecer".

Los 3.500 cuadros que el Prado tiene repartidos por las diferentes ciudades españolas suponen más del triple de los que actualmente se exponen en la sede central del Museo. El 64% de ese patrimonio disperso está depositado en diferentes comunidades autónomas, el 29% en la Comunidad de Madrid y el 7% en otros países.

Para el Prado, la dispersión de fondos "no es un problema, sino una oportunidad para el Museo. Las obras de nuestra colección que están expuestas en diferentes ciudades cumplen con la misión, de dar visibilidad a esas colecciones e integrarlas en conjuntos importantes".

En Gran Canaria existen también otros fondos provenientes de obras de arte de carácter público que tienen su origen en la llamada Junta de Incautación, creada por el régimen franquista. Estas obras pasaron a ser propiedad del Cabildo a través de la figura jurídica usucapión o prescripción adquisitiva, un modo de adquirir la propiedad o cualquier otro derecho real mediante el ejercicio de la posesión tras unos requisitos formales. Si el San Jerónimo escribiendo, supuestamente de Ribera, que se encontraba en depósito en la Casa de Colón, hubiese procedido de la Junta de Incautación, la obra no hubiese podido ser retirada por el Museo del Prado.