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El 'Diccionario' omite que César Manrique fue soldado de Franco

El lanzaroteño fue enviado al frente de Cataluña durante la Guerra Civil. La Academia de Historia no profundiza en su Fundación

César Manrique, en su domicilio madrileño en una imagen de 1955. | la provincia / dlp

César Manrique, en su domicilio madrileño en una imagen de 1955. | la provincia / dlp

Diego F. Hernández las palmas de gran canaria

La participación del artista lanzaroteño César Manrique (1919-1992) en la Guerra Civil española en el bando nacional, hecho que marcaría su devenir profesional y humano, y la puesta en marcha de la Fundación que lleva su nombre en la que fue su residencia de Taro de Tahíche, son cuestiones en las que apenas se abunda en la ficha que le dedica el Diccionario Biográfico de la Real Academia de Historia.

La biografía de Manrique, de la que es autora Violeta Izquierdo Expósito, licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Laguna, en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid y Doctora Cum Laude por la Universidad Autónoma de Madrid con la tesis doctoral La obra artística de César Manrique, no presenta omisiones o errores que distorsionen la imagen, vida y obra de Manrique, como ha ocurrido con la del fisiólogo y jefe de gobierno de la Segunda República, Juan Negrín, aunque no se profundiza en su condición de soldado del bando nacional durante la Guerra Civil española.

La ficha biográfica que define a César Manrique como "pintor, escultor, diseñador de espacios arquitectónicos ecológicos", hace referencia a los años del conflicto bélico y los posteriores como un periodo en el que Manrique "vivió en un ambiente marcado por la autarquía y el aislamiento propio de una isla". La autora no repara en la llamada a filas del entonces joven César, que en los primeros años de la Guerra Civil fue simpatizante de la Falange como miembro de una organización juvenil llamada Guardia Costera, junto a los hermanos Agustín y José María Millares, con quienes trabó amistad en Arrecife en 1936 a la edad de 17 años. Un dato revelador de cara a su futuro, recogido en el estudio crítico de Fernando Castro Borrego en el volumen que la Biblioteca de Artistas Canarios dedicó a Manrique.

César Manrique fue llamado a filas trasladándose a Ceuta para recibir la instrucción militar y ser enviado al frente de Cataluña junto a tres amigos de la infancia. Según detalla Castro Borrego, "le acompañaron en aquellas trágicas circunstancias" Francisco Mestres, Juan Prat y José Ramírez. Éste último, sería una pieza fundamental en la labor de César en Lanzarote una vez que Ramírez fue nombrado presidente del Cabildo y su apoyo fue determinante para que Manrique realizara desde mediados de los años 60 sus primeras intervenciones en el paisaje lanzaroteño, una vez que el artista regresara a la isla tras su etapa en Nueva York.

La figura de Ramírez aparece en la ficha del Diccionario cuando la autora relata que Manrique comenzó sus estudios en la escuela de Arrecife con Adolfo Topham "donde inició su amistad con Pepín Ramírez". Sí se menciona el apoyo que recibió César del Cabildo lanzaroteño a su regreso a la Isla, donde tal como relata Violeta Izquierdo "el artista tomó una posición decidida por la conservación de la naturaleza y apostó por un desarrollo sostenido, implicándose en la realización y planificación de obras promovidas por el Cabildo y que hoy forman parte de la red de centros turísticos".

Beca en Madrid

El pasaje militar de César Manrique en el bando nacional le libraría de cualquier posible represalia tras la contienda, circunstancia que sí sufrieron otros artistas e intelectuales canarios. Es más, años más tarde, en 1945 César recibió una beca de estudios de la Capitanía General de Canarias que le permitiría comenzar sus estudios artísticos en la Real Academia de Bellas Artes de Madrid, por decisión del entonces capitán general de Canarias, García- Escámez.

La autora no profundiza en los años en que Manrique se estableció en Nueva York. Si bien se apunta que fue una etapa "en la que experimentó en su pintura, principalmente en un concepto renovado del color y del espacio compositivo, así como en la utilización de la técnica del collage de manera predominante", no se hace referencia a los contactos que mantuvo con el crítico y galerista John B. Myers, quien le presentó a Andy Warhol o Mark Rothko, entre otros.

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