La idea de promover un Museo de Bellas Artes en la capital grancanaria como contenedor de las distintas colecciones de pintura y escultura del Cabildo y de otras instituciones, que se encuentran dispersas en centros oficiales y en depósito por falta de espacios para su exhibición permanente, ha sido celebrada, con ciertas reservas, por algunas de las voces de la plástica y de la escultura insular.

La propuesta anunciada el pasado martes por el presidente del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Bravo de Laguna, junto al rector de la ULPGC, José Regidor, y el presidente del Colegio de Arquitectos, Vicente Bossier, es la de convocar un concurso de ideas para la rehabilitación y acondicionamiento de una superficie de 9.400 metros cuadrados de las instalaciones del antiguo Hospital San Martín. Una cuarta parte del citado inmueble es sede en la actualidad de San Martín Centro de Cultura Contemporáneo, un espacio sobre el que pivota, junto a la sala San Antonio Abad, la programación expositiva del CAAM. La iniciativa carece de presupuesto y de plazo de ejecución.

"Un Museo de Bellas Artes es un proyecto interesante para cubrir una oferta cultural que no existe siempre y cuando no sea desatiendan otros aspectos", sostiene el artista Pedro Déniz. En su opinión, "el problema es que no hay presupuesto, y no sólo se trata de tener buenas intenciones sino la dotación económica adecuada para mantenerlo, y habría que ver si ahora mismo es viable".

La reflexión de Pedro Déniz es compartida con otros artitas grancanarios consultados ayer por este periódico. El pintor Fernando Álamo asegura que "realmente me parece interesantísimo y ojalá salga adelante, aunque todos sabemos como son estas cosas, y es realmente importante porque en una ciudad como Las Palmas de Gran Canaria se echa de menos el que no haya una colección más o menos estable y permanente de todo el arte canario, aunque no se cual es la idea del centro, y es algo que puede coexistir perfectamente con otros centros como el CAAM". Según Álamo, el proyecto de un futuro Museo de Bellas Artes no entraría a competir con otros espacios expositivos. "Al contrario, lo que hace es complementar la oferta y la visibilidad del arte canario que es el gran desconocido para quien nos visita".

El pintor Paco Sánchez por su parte también califica de "necesario un museo de estas características" por cuanto "mucha obra se ha estropeado por estar arrinconada en sótanos y almacenada en sitios inadecuados". "La propuesta no es nueva", como bien recuerda el escultor Manolo González. Desde el propio Cabildo, con Soria en la presidencia, y desde el Ayuntamiento, en la etapa de Jerónimo Saavedra de alcalde, se pretendió armar un centro de estas característcas.

"Es una demanda antigua la creación de un Museo de Bellas Artes que permita una exposición permanente", afirma González. Desde su punto de vista, "si lo abordan, sería valioso para el haber cultural de la Isla y de Canarias en general, junto con tros espacios abiertos, y los que está en proyecto como la Fundación Chirino", subraya el escultor.

A esta demanda histórica se refiere igualmente el escultor Leopoldo Emperador. "La necesidad de un centro de estas características es notoria y lo llevamos reclamando hace muchísimos años. "Las cosas [el arte] no pueden estar escondidas", subraya Emperador en relación al hecho de que "las colecciones tanto del Gobierno canario como las del Cabildo, están todas en almacenes y tenemos visitantes propios y extranjeros a los que un Museo de Bellas Artes les ayudaría a crear afición". Eso si, el anuncio merece en su opinión "analizarlo en su contexto ya que estamos en período preelectoral, pero como proyecto me parece interesante". Segúne el artista, "el problema es el de siempre ¿desvestir un santo para vestir a otro? Ahí está la Fundación Chirino que no sabemos qué va a pasar con ella."

De igual manera, el pintor y escultor Juan José Gil destaca que "es importante que exista un espacio que acoja todas las colecciones dispersas siempre que se haga de una manera excelente, porque para hacer cosas provincianas sin incidencia alguna en nuestra cultura primero y en la universal después, eso no funciona". La financiación es la gran incógnita, a juicio de Gil. "Me temo que es difícil porque no hay dinero, y ya tenemos proyectos que no funcionan del todo bien y si nos vamos a meter en otros para hacer lo mismo, mejor que no lo hagan".