Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El cine político documental en Canarias, de Santana a Buñuel

Con cuatro cuerdas también testimonia la in competencia de las administraciones públicas canarias para atender demandas básicas de los ciudadanos. Llama la atención que una comunidad con los índices de paro, pobreza y déficit democrático de Canarias (José Brito es miembro también de la asociación cívica Demócratas para el Cambio, que desde 2007 promueve la reforma del sistema electoral canario) no haya propiciado la existencia de un mayor número de documentales políticos.

Con su filme Con cuatro cuerdas, Amaury Santana entra en un espacio ya ocupado por realizadores como David Baute y Víctor Moreno, coetáneos tinerfeños del director grancanario. Lejos -e insuficientemente recordada- queda el más importante documental político de la historia del cine canario, Aparceros (1972), dirigido por el aparejador Jesús Almendros, con fotografía y producción del cineasta vasco Ramón Saldías. Durante la década de los setenta del siglo pasado, más documentales políticos hirvieron en el caldero del cine amateur isleño. Y tendríamos que caminar ochenta y tres años atrás para encontrar la primera muestra de cine político en Canarias. Se trata de un documental filmado por cineastas foráneos, Ténérife (1932), dirigido por Yves Allégret y Eli Lotar. Este último, camarógrafo, usó el mismo equipo para rodar inmediatamente después el filme de Luis Buñuel Las Hurdes, tierra sin pan (1932) .

Compartir el artículo

stats