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Próximo prójimo

Si han leído Alicia en el país de la maravillas de Lewis Carroll, seguramente recordarán este pasaje: "Un lado te hará crecer; el otro menguar. ¿Un lado de qué?, pensó Alicia. -De la seta„ dijo la oruga". Sin duda Alicia probó hongos o cualquier otro alucinógeno, porque lo que viene a continuación es la percepción de su cuerpo creciendo y sus pies distanciándose cada vez más de ella: "¡Ay, pobres piececitos míos! ¡Quién os pondrá ahora las medias y los zapatos! ¡Tendréis que arreglároslas por vuestra propia cuenta como mejor podáis!". Si Timothy Leary leyó o no Alicia en el país de las maravillas no lo sé, pero sin duda experimentó lo mismo que Alicia, a juzgar por lo que cuenta en Flashbacks, una autobiografía, que Alpha Decay reeditará en junio. Por el libro (una suerte de país de las maravillas psicodélicas) transitan sesiones con LSD, persecuciones policiales, incontables cameos de personajes célebres (Kerouac, Ginsberg, Huxley, Marilyn Monroe), unas cuantas conspiraciones, viajes transoceánicos, budismo tibetano y sexo tántrico. Su autobiografía parece un novelón de Tom Clancy escrito bajo los efectos del LSD. Por algo Richard Nixon dijo de Leary que era "el hombre más peligroso del mundo". Una cosa es segura: leerle crea adicción.

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