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Sacco: la guerra en viñetas

El dibujante y periodista maltés, que ha cubierto los grandes conflictos bélicos de las tres últimas décadas, publica nueva obra y ve reeditados todos sus clásicos

Sacco: la guerra en viñetas

Sacco: la guerra en viñetas

Joe Sacco se ha convertido en la quintaesencia del periodista social moderno, un personaje singular como pocos que ha vivido e investigado de forma directa los principales conflictos del planeta desde los años 90 en adelante y ha relatado sus experiencias en un medio tan asequible como es el cómic.

El autor maltés utiliza un grafismo que sigue la estela de Robert Crumb y que le sirve para retratar con vigor y realismo las personas, los escenarios y los conflictos de la Historia contemporánea, con apasionantes diálogos, fruto de numerosas entrevistas realizadas a los testigos principales de los hechos, y unos minuciosos dibujos con muy cuidadas composiciones que parten en su mayoría de fotografías, aderezado con la crudeza de su narración y la expresividad de los rostros de sus protagonistas.

Su fama se ha ido incrementando en los últimos años y su prestigio como cronista con credibilidad ha dado lugar a que su última obra, Días de destrucción, días de revuelta, firmada a medias con el ganador del Pulitzer y colaborador habitual suyo, Chris Hedges, se haya convertido en una de las novedades editoriales más esperadas de los últimos meses. Un libro en el que Sacco, en esta ocasión, transforma en dibujos una investigación que los dos emprendieron sobre las llamadas zonas sacrificadas, vastos territorios estadounidenses consagrados a la explotación en aras de la economía, el progreso y el desarrollo tecnológico.

El interés que Sacco despierta en un amplio sector de los lectores, que va de los aficionados a los cómic Marvel hasta los mismísimos historiadores, ha dado lugar a que la editorial Planeta, donde ha publicado la mayor parte de su obra, reedite ahora sus principales trabajos. Su primera gran obra fue Palestina: en la franja de Gaza, que se publicó desde 1993 hasta 1995 de forma serializada, y donde plasma sus propias experiencias en los territorios palestinos en los que sumergió durante dos meses y por el que obtuvo el premio American Book Awards en 1996. Sacco transcurre por poblaciones como Nablús, Ramala o Hebrón, situados en Cisjordania, y muestra cómo los colonos judíos tienen impunidad para aterrorizar a sus vecinos árabes. Los relatos de torturas, aparecen mezcladas con la historia y la política en este primer volumen en el que ya estaban presentes todos los rasgos de su estilo: un ligero sentido del humor; un dibujo satírico y algo paródico, rozando lo caricaturesco; apuntes autobiográficos mezclados con breves clases de historia y testimonios reales de personas con las que se va cruzando. Todo en un contexto de viñetas de cualquier tamaño, cajas de texto que se leen en diferentes direcciones, ya sea en columna, con inclinación, en párrafos enteros o sentencias cortas, y que le da un aspecto cercano al cómic underground de publicaciones tipo El víbora. Algunos años después, el autor maltés volverá al tema de Palestina, también con Chris Hedges, en Notas al pie de Gaza, para narrar un acontecimiento dejado de lado por los libros de historia.

Sacco recordó haber leído algo de Noam Chomsky sobre una matanza de civiles palestinos en Khan Younis, una localidad de la franja, ocurrida en noviembre de 1956, por lo que en 2002 vuelve a Gaza y durante semanas recorre ese minúsculo territorio, habla con mucha gente, se documenta, y se entera de otra matanza de palestinos ese mismo año en Rafah con 111 muertos, por lo que se puso investigar en los archivos de Israel. Sacco describe a los palestinos como una población oprimida que no puede digerir una tragedia antes de que llegue la siguiente. Y a Israel, que en 2005 retiró de la zona a sus colonos, como una potencia militar que tiene completamente cercada a la población de Gaza y la bombardea siempre que le place.

En el año 2000 Sacco publica su siguiente obra larga, titulada Gorazde: zona protegida, que esta vez versaba sobre otros conflicto igual de crudo y salvaje como fue la guerra civil en Bosnia Oriental. Se trata de la más ambiciosa de las tres que realiza sobre esta guerra y relata la experiencia del autor en un pequeño pueblo sitiado al final de la guerra de Bosnia, mediante conversaciones con habitantes bosníacos que permanecieron atrapados en la ciudad durante el sitio. Es la crónica de la vida en el pueblo entre 1992 y 1995, durante el período de guerra genocida que tan triste fama dio a la región. Aquí Sacco combina el horror, el humor negro, el coraje, la indignación y la resignación, y convierte a Gorazde en el perfecto microcosmos y metáfora de la guerra de Bosnia, un pueblo en la parte este, cerca de la frontera con Serbia, que tuvo la enorme desgracia de quedar aislado del resto del país durante más de tres años. Cuando las fuerzas de la ONU empezaron a retirarse de algunas de las áreas como Srebrenica, los serbios ingresaron y exterminaron a la población restante en lo que fue quizás el genocidio más brutal de la historia contemporánea. Tras unos meses de desesperada incertidumbre en los que los serbios detuvieron su avance, el corredor de Gorazde se abrió parcialmente y permitió la llegada de periodistas como Sacco. El cómic, por el que se le otorga el galardón Guggenheim Fellowship, relata los encuentros y conversaciones que el autor tuvo con los habitantes del pueblo, en los cuatro viajes que llevó a cabo entre 1995 y 1996 .

En 2003, y a modo de continuación de este excelente trabajo, el autor maltés publica El Mediador, que esta vez se centra en la ciudad de Sarajevo, la capital de Bosnia-Herzegovina, pero donde repasa los tres años de guerra. En esta ocasión, Sacco construye un reportaje periodístico a partir de su experiencia junto a un antiguo francotirador del ejército bosnio.

El éxito de las cuatro anteriores publicaciones da pie a que su editorial publique antologías en los que se recopilan algunos trabajos cortos. El primero, El fin de la guerra, incluye dos historias. La primera, Soba, relata el acercamiento costumbrista en la crueldad de la guerra con un guerrero de Sarajevo que es capaz de conquistar Occidente sólo con su guitarra y la música que desprende de ella. En la segunda, Navidad con Karadzic, Sacco utiliza un brillante humor negro para abordar la figura del criminal de guerra serbio-bosnio. La segunda de estas antologías, But I Like It será una recopilación de historias centradas en el rock and roll. Mientras que la tercera, Reportajes, es quizás la punta del iceberg de todas su producción puesto que incluye historias de conflictos repartidos por todo el planeta y quizás por eso sea la obra más recomendable para acercarse a su trabajo en una primera toma.

Así, de un juicio por los crímenes de guerra en el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia en La Haya, pasamos a la situación de Palestina nuevamente primero en Hebrón, Cisjordania, donde el autor contrasta las opiniones de algunos de los colonos judíos con las de las familias palestinas, y luego en Rafah, la frontera con Egipto, donde convive con una brigada de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en su trabajo de rastreo de los túneles de contrabando palestinos y demolición de hogares sospechosos de ocultar salidas a estos.

Luego pasamos a un capítulo dedicado a las mujeres refugiadas de la guerra de Chechenia donde Sacco nos traslada a la batalla de Grozni, al horror de los denominados campos de depuración instalados entonces por el Ministerio de Interior ruso e incluso a uno de los 12.000 vagones que desplazaron forzosamente a los chechenos e ingusetios en masa hasta Kazajistán. Una vez allí, la cuarta parte de ellos morirían de hambre y frío.

La siguiente historia se sitúa en el Irak de principios de siglo, donde relata el trabajo llevado a cabo por el comandante Dance y su equipo, pertenecientes a la sección móvil de asalto (MAP) número 4. Sacco es testigo de la extrema dureza de la formación militar, así como de la falta de motivación de los soldados iraquíes, y recoge algunos testimonios que aclaran que la mayor parte de estos se alistaron porque reciben una buena paga a final de mes. En el capítulo Los indeseados, el autor nos trasladamos a su lugar de origen, Malta, y lo pone como el destino de miles de inmigrantes subsaharianos en busca de alcanzar el sueño europeo con una población maltesa abrumada por la ingente afluencia de inmigrantes africanos. Finalmente, en el último capítulo, Sacco aborda la problemática del sistema de castas de la India, focalizando su interés en la situación de los dalits, el escalafón más bajo dentro del mismo. Para ello, se desplaza a un poblado en la región de Kushinagar con un periodista indio que ejerce las funciones de guía.

La siguiente obra de Sacco, La gran Guerra, es un viaje al pasado para recrear, con toda su crudeza, el primer día de una de las mayores batallas de la historia y, posiblemente la que dio origen a la guerra moderna, la del Somme. La obra es en realidad una única ilustración de casi siete metros y medio, inspirada en los tapices medievales, una auténtico obra maestra en la que nos narra, con su habitual lujo de detalles, el desarrollo de la batalla, desde el amanecer, con los preparativos, hasta el atardecer.

En Bumf, el periodista realiza una deliciosa sátira que indaga en los resortes del poder del país que se autodenomina La tierra de los libres. Un libro especialmente recomendable para quienes consideren que Obama, al no haber cerrado Guantánamo, consentir la tortura, crear una ley que permite arrestar y retener sin juicio durante todo el tiempo que se juzgue necesario, lanzar varias guerras y autorizar el espionaje masivo, no sólo no es el mejor presidente de los EE.UU., como nos quieren hacer creer, sino uno de los peores, a la altura de Richard Nixon, El dibujo muestra una clara influencia de la televisión y el cine, como se evidencia en los planos y en la multitud de escenas tomadas de las noticias y las películas. A todo esto se suma la caricatura y la historieta bélica más lograda, en un cómic en blanco y negro que contiene viñetas tan dantescas que a veces recuerdan a los grabados de Gustave Doré.

Nuevamente, sale al mercado otra obra antológica suya que ya desde su título, Yonqui de la guerra, debe mucho a la literatura underground. El cómic, que compila parte de las primeras creaciones de Joe Sacco aparecidas en su serie Yahoo (1988-1992), en ningún momento se aparta de esa línea, porque la narración comienza con la crónica disparatada de la gira europea de una banda norteamericana de rock, para pasar a denunciar como los bombardeos contra la población civil han sido relatados con una aséptica y publicitaria campaña propagandística, para luego reflejar su rostro real a través de los descarnados recuerdos de su madre durante uno de los acontecimientos militares más desconocidos de la Segunda Guerra Mundial: el sitio de Malta.

Todo combinado y aderezado con cáusticas e inmisericordes pinceladas autobiográficas. Como resultado la obra se convierte en un espectáculo visual especialmente en el primer y quinto capítulo, en los cuales todos los elementos que componen la narrativa gráfica tradicional saltan por los aires, y las viñetas, bocadillos, carteleras y etc., flotan en un espléndido piélago blanco y negro.

Y, por fin llegamos a su último trabajo hasta el momento, Días de destrucción, días de revuelta en donde tanto Sacco como Hedges, mediante palabras y dibujos, separados por primera vez en su carrera, relatan cómo es la vida en esos territorios de Estados Unidos donde las reglas del mercado campan a sus anchas; donde los seres humanos y el medio ambiente son usados, y luego desechados, para maximizar las ganancias. Aquí, al igual que hiciera en Bumf, el autor busca despertar las consciencias de los norteamericano ofreciendo el lado amargo del país. De este modo recorre la tierras en las que los nativos fueron masacrados, los antiguos núcleos de extracción de carbón, hoy en decadencia, los campos de cultivo del país con sus pésimas condiciones laborales, y acaba en Zuccotti Park, lugar en el que una nueva generación se rebela en contra del mismo estado corporativo que ha legado a los jóvenes una catástrofe económica, política, cultural y medioambiental.

La obra de Sacco, como la de otros genios del noveno arte como Eisner o Spiegelman, desafía los fáciles encasillamientos en los que el cómic ha vivido encadenada por casi un siglo. El resultado final es un análisis brillante sobre cuestiones graves e ineludibles de los tiempos que nos ha tocado vivir, como la resurgencia de la xenofobia, la intolerancia religiosa, la incapacidad de los organismos internacionales de paz y desarrollo, etc. Un ejemplo contundente, y pocas veces tan honesto, de lo que debe ser una investigación periodística o histórica.

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