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El adiós a una figura

Manolo Tena, el penúltimo superviviente

Gran Canaria fue la segunda residencia del cantante y compositor, donde celebró su último concierto el 19 de marzo

El músico Manolo Tena se despidió ayer del público que ha seguido sus pasos de cerca y desde la distancia. Un lunes y a traición llegaba la noticia de su muerte a los 64 años víctima de un cáncer de hígado, enfermedad que llevaba en silencio y de la que poco había trascendido fuera de su círculo, y que para sorpresa de muchos, no le había impedido celebrar los que fueron sus dos últimos conciertos los días 18 y 19 de marzo pasados en el Auditorio Teobaldo Power, en La Orotava, y en el Auditorio Alfredo Kraus, en el Festival Mar Abierto. La puesta de largo de Casualidades (2015), su último trabajo discográfico que aparecía tras siete años de silencio en solitario desde el lanzamiento de Canciones nuevas (2008), parecía alumbrar nuevos caminos al cantante y compositor nacido un 21 de diciembre de 1951 en Benquerencia de la Serena, Badajoz, madrileño de adopción, que encontró en Gran Canaria, y en especial en la playa de Las Canteras, su segunda residencia.

Tena fue un superviviente en todos los sentidos de la vida. Su hermano Rafa y los amigos con los que hizo vida y música en Gran Canaria así lo recordaban ayer: "Fue hasta el final un superviviente, un ser de luz que hizo lo que quiso", relataba a Efe su hermano. "No quería ni oír" de hospitales o médicos así que cuando los dolores le obligaron a claudicar "le ingresaron de inmediato porque tenía un cáncer de hígado con metástasis", explicaba su hermano, a la vez que recordaba que en los dos últimos conciertos "tuvo que cantar sentado porque ya le faltaban las fuerzas. Volvió a Madrid y ya casi desde el avión se fue al hospital y le ingresaron. En estos últimos días había perdido muchísimo peso pero él estaba convencido de que lo iba a superar".

Su hermano se mostró ayer "muy enfadado" con el que era el productor del artista cuando sacó en 1992 Sangre española, un disco del que se vendieron, dice, "cientos de miles de ejemplares" y del que él "jamás vio ni un solo duro".

Según el relato de Rafa Tena, "mi hermano firmó la cesión de sus derechos a ese señor en pleno síndrome de abstinencia de la heroína. Estoy decidido a entablar una batalla legal contra él porque se aprovechó de su debilidad y ha dejado a su niña, de la que soy albacea, en la ruina".

Manolo Tena entró en la música por el lado del rock en un Madrid confuso y de transición. Miembro de Cucharada, voz y bajo, banda de la escudería Chapa Records a finales de los años 70 que dejó temas del calibre de calibre de Social peligrosidad, Quiero bailar rock and roll o No soy formal. En los años ochenta fundaría Alarma!!!, un proyecto que pivotaba entre el rock y el pop a la sombra de Police, y en los márgenes de la movida madrileña, cuyo legado se tradujo en dos discos, el primero de título homónimo de 1984 y el segundo y último El lado oscuro, de 1985, con piezas convertidas en himnos en medio de la movida madrileña como fueron Frío, Colgado de ti, Marilyn o Preparado para el rock and roll. Y con una carrera en solitario que suma una decena de discos entre trabajos de estudio, compilaciones, directos y rarezas, con Sangre española (1992) como gran triunfo mediático y de ventas, en el que incluía el clásico Tocar madera, y su más reciente del pasado año Casualidades que le trajo de nuevo a los escenarios de las Islas.

"Como persona Manolo demostró un millón de veces su grandeza", manifestaba ayer Míchel González, vocalista del grupo grancanario La Causa que fue la puerta de Manolo Tena hacia Canarias. "De hecho, cuando La Causa editó el primer disco Una noche loca (1992), queríamos hacer una versión de él porque nos apasionaba Alarma. Había sacado entonces Sangre española, triunfando con lo más grande, había vendido cerca del millón de copias, y queríamos hacer una versión de Marilyn Monroe que nadie había hecho. Contacté con el mánager, me dijo que hablaría con él. Pasaron semanas y al final me dio el teléfono de su casa. Dejé recado en el contestador sabiendo que no me iba a devolver la llamada, y a los tres días suena el teléfono y para mi sorpresa era Manolo Tena".

González no acaba de asimilar ayer la pérdida del amigo con el que había estado días atrás en el concierto que ofreció en el Alfredo Kraus. "Es un grande, por su forma de componer y de ver las cosas, era muy especial. Canciones como Frío definen perfectamente su forma de componer", decía el músico. Precisamente Frío sería uno de los temas que La Causa hizo suyos en 2009 con el lanzamiento del disco Siéntelo, en el que Manolo Tena se convirtió en uno más del grupo junto a González, Manolo Guerra y Álex Ortega.

"En el disco Siéntelo lo invitamos y aceptó sobre la marcha, comenzó a dar sus toques a las canciones nuestras, regreso de nuevo para la grabación del videoclip, y siempre era el primero disponible. Hicimos una versión de Frío y él colaboró en Siéntelo".

La relación fue a más, ya que Manolo Tena quedaría fascinado por la isla. Residió en el sur, luego en Agüimes para pasar posteriormente unos tres años al abrigo de Las Canteras. "Era un enamorado de nuestras playas, de Las Canteras sobre todo, donde vivió unos tres años, Se levantaba a las 7.00 de la mañana, y era de los primeros que se veía caminando por la playa de punta a punta". Incluso, recuerda Míchel González, "cuando la SGAE le entregó un disco de platino, le dijeron que eligiera a dos grupos para que fueran los padrinos, y nombró a Los Secretos y La Causa. Desde la discográfica le insistieron que invitara a otro grupo famoso y Manolo dijo que si no estaba La Causa no quería premio alguno".

Manolo Guerra, guitarrista y amigo de Tena, no encontraba ayer palabras para glosar un adiós repentino. Estuvo con Tena el pasado día 19 de marzo en el Alfredo Kraus. "En esta última gira no había salido con Manolo, estuve en la presentación y en el concierto en el Auditorio. Quienes conocíamos la situación, sabíamos que la cosa estaba peliaguda, y la verdad es que nunca pensábamos que iba a ser el último concierto", recordaba ayer Guerra. "Estaba muy contento y aunque era consciente de su estado no esperaba un deselance tan rápido. Era muy optimisma".

"Fue un flechazo, y lo conocí a raíz de que vino a grabar dos temas con La Causa. Tenía un humor muy fino aunque siempre tuviera esa imagen seria. A raíz de que grabamos el disco, y los conciertos que hicimos con él, donde era el reclamo, a lo tonto estuvimos tocando casi dos años, Fuimos a la Península también y todo", relata Manolo Guerra, que además aceptó la invitación de Tena de asumir los arreglos y dirección musical del que fue su penúltimo trabajo.

"Con Manolo se cierra una etapa que yo llamo de los cuatro jinetes: estaban Enrique Urquijo, Antonio Vega, Antonio Flores y Manolo Tena. Manolo había sobrevivido a los tres y con él se marcha el compositor más grande que ha tenido la música española, y no lo digo yo, son palabras de Sabina".

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