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"Logramos cosas del público que jamás pensamos, como tocarse más"

Álex O'Dogherty, ayer, junto a Vinila Von Bismark.

Álex O'Dogherty, ayer, junto a Vinila Von Bismark. QUIQUE CURBELO

En esta segunda propuesta de The Hole

Lo primero que quisimos fue cambiar el atmósfera. La primera parte estaba ambientado en un cabaret de estilo berlinés y en esta decidimos inspirarnos en el mundo de la revista española y el Circo Chino de Manolita Chen, que no sé si llegó a ser conocido en Canarias. Era un circo de variedades de los años 60, 70 e incluso llegó a los 80. Ahí hacían de todo: variedades, cosas picantes... Y en ese tipo de espectáculo nos basamos. Hemos añadido música en directo, el personaje de María del Mar, que es una rata que se convierte en vedette. El argumento gira en torno a la necesidad de divertirnos y también hay mucha trama sobre el amor y la pareja.

Paco León escribió el primer guión a su imagen y semejanza. ¿Considera que esta propuesta dice mucho de usted?

No mucho. Bueno, algo tiene. No cabe duda, porque lo he escrito yo, pero lo interesante de este espectáculo es que ha habido muchos maestros de ceremonias y cada uno ha conseguido darle su propia personalidad. De hecho se verá aquí, porque yo solo estaré los dos primeros días y luego vendrán Fernando Gil y Txabi Franquesa. Esto permitirá ver propuestas distintas, porque cada día será un espectáculo diferente.

En su introducción, habla de la necesidad de divertirse y olvidarse de los problemas. ¿Ese es el espíritu de The Hole

Hay más, pero el fundamental es ese. ¿Quién no necesita divertirse hoy en día? Esa fue la frase que desencadenó todo esta historia. Pero, al ser un cabaret, también hay amor en un porcentaje importante. Está la relación entre María del Mar, la rata, y el maestro de ceremonias. También hemos decidido desarrollar más los textos para que tengan más consistencia con una historia algo más sólida. También hay crítica, con un monólogo sobre las noticias, los políticos y lo que dicen y luego no es, o la gente de la farándula. Hay de todo.

¿Hay critica social?

Sí claro. Es un ingrediente fundamental. Este cabaret nace un poco de esto. Es un proyecto que se originó en tiempos de crisis y quizás por eso ha tenido tanto éxito. La gente necesitaba divertirse y ver este tipo de historias y de propuestas.

También hay una invitación clara a la diversión más física y carnal . ¿Cuál es el ambiente que se origina en este espectáculo?

La verdad es que es un ambiente sorprendente. Nosotros invitamos a la gente a que se toque más. Nos parece muy importante porque la gente se toca muy poco. De hecho tenemos una canción sobre ello. Y lo conseguimos. Lo cierto es que conseguimos cosas del pública que al principio jamás imaginamos. Ni siquiera puedo imaginar qué va a pasar esta noche.

¿Cómo logra que la gente haga lo que usted quiera?

Supongo, que llevo ya cinco años en ello. Se trata, sobre todo, de tener confianza, autoridad y saber que estás proponiendo algo divertido. La gente se entrega a ese juego. La gente al principio tiene cierto miedo o estar reticente pero después se arranca y eres tú el que no se puede achantar. Sorprende ver hasta qué punto la gente se entrega.

¿Y usted siente algo de vergüenza durante el show?

Lo tuve, pero he tenido que eliminar ciertos tabús y hasta da miedo. He hechos muchas cosas con público, pero nunca he llegado a lo que se genera aquí. He perfeccionado mi nivel de descaro.

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