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Música La canción pierde a su poeta

"A los 82 años espero que mi voz suene como la de Alberta Hunter"

"A los 82 años espero que mi voz suene como la de Alberta Hunter"

"A los 82 años espero que mi voz suene como la de Alberta Hunter"

Durante la década que Leonard Cohen había pasado en un monasterio zen, tras la consagratoria y agotadora gira de 1993, su manager -y examante- lo estafó hasta el último centavo. Cuando ya todos nos conformábamos con escucharlo en los periódicos discos en colaboración con su corista y esposa Sharon Robinson, Cohen terminó dando la mejor de las noticias a sus devotos seguidores: regresaba a los escenarios para recomponer su maltrecha situación financiera. Así que en agosto de 2009, a los 74 años, el cantautor de la desesperación existencial, de las sábanas revueltas y del misterio femenino se encontraba de nuevo en la carretera. Tras más cien recitales y muchos otros por delante, llegaba de nuevo a España. Esta entrevista se hizo en aquel momento.

¿Qué ha aprendido de estar de nuevo en el escenario por primera vez en 15 años?

Aprender, no sé; es difícil enseñarle a un perro viejo, como sa-brá hay trucos. No sé si he aprendido algo, pero estoy agradecido de que esté yendo bien. No se puede garantizar que siga así porque hay un componente que uno realmente no domina en estos asuntos.

¿Qué elemento es ése?

Algún tipo de gracia, una especie de suerte, algún tipo de espíritu. Es difícil ubicarlo y realmente uno no quiere ubicarlo, pero hay un misterioso componente que hace una noche memorable. Porque como músico nunca sabes lo que va a pasar cuando pisas el escenario. Nunca sabes si vas a poder ser la persona que quieres ser, o si el público va a ser acogedor con la persona que percibe; hay tantas incógnitas y tantos misterios conectados. Incluso cuando el show alcanzó un cierto grado de excelencia: todo bien ensayado, todo el mundo conoce las canciones, y aun así nunca se sabe lo que va a pasar.

Recientemente fue defraudado por alguien con quien trabajó personalmente muy cerca durante muchos años. Esto fue noticia y se investigó la manera en que ocurrió. ¿Ha sido importante para usted reconstruir el nido cuando ese dinero desapareció?

Se presentó en términos mucho más urgentes que eso. Era una cuestión de supervivencia financiera, por lo que no me senté a pensar si era importante reconstruir el nido. Era importante producir ingresos. Así que me ocupé y fui capaz de poner en marcha algunas cosas, pero como digo, puedes poner tu mejor esfuerzo, pero no hay garantía de que las acciones van a producir los resultados que pretendemos. Así que puse mi mejor esfuerzo y, afortunadamente, han sido recompensados con cierta remuneración financiera.

¿Cuán importante es la riqueza material para usted en este momento?

No puedes ignorarla. Me gusta vivir simplemente, pero eso no es una virtud, es una preferencia. Hay gente a la que le gusta tener mármol y salones de baile y ese tipo de cosas. Ese tipo de vida nunca me atrajo, así que no considero nada especial el vivir de manera simple. Me encanta mi casa, ha sido muy amable conmigo y mis hijos a lo largo de los años. Es un bello lugar para vivir. Es simple, pero eso es sólo una preferencia.

Permítame preguntarle sobre Hallelujah. La escribió en 1984 y desde entonces han salido versiones de Jeff Buckley, Rufus Wainwright, Katie Lang... Hace poco llegó a los más altos lugares de las listas en el Reino Unido.

Me hizo feliz. Por supuesto tenía un lado irónico y divertido porque el disco del que provenía, Various Positions, no fue considerado lo suficientemente bueno para el mercado americano y no lo editaron, de modo que surgió un leve sentimiento de venganza en mi corazón.

Es una de sus canciones preferidas, y su popularidad crece cada año.

Me gusta la canción y creo que es una buena canción, pero creo que la gente debería dejar de cantarla por un rato.

¿Cuál es la magia de Hallelujah?

No lo sé. Uno siempre pone su mejor esfuerzo en una buena canción. Me tomó mucho tiempo. Salió en el 83 u 84 y, la única persona que pareció reconocer la canción fue Bob Dylan.

¿Alguna vez ha sentido las canciones como posesiones, alguna vez no ha apreciado una versión ajena?

No estoy seguro de que esto haya ocurrido. La mayoría de mi vida tuve una carrera muy modesta y mi capacidad de crítica entraba en suspenso cuando alguien hacía una de mis canciones. Yo generalmente estaba encantado... Y todavía lo siento de esa manera.

En 2001, luego de ver a Alberta Hunter cantar canciones de amor en Nueva York a los 82 años, dijo: "Me encanta ver a una vieja cantante poner todo en el escenario y me gustaría ser uno de ellos". ¿Aún aspira a eso?

Sí, me gustaría. Ella tenía alrededor de 82 años, creo. Sí, me encantaría escucharme a los 82. A medida que envejezco, me gusta cada vez más escuchar historias de los ancianos. Estoy leyendo los poemas de Irving Leighton otra vez, especialmente los poemas que escribió hacia el final de su vida, y son profundos y muy instructivos, no de forma pedagógica, sino con algún tipo de información de la que el corazón tiene hambre.

¿Cómo espera que suene su voz a los 82?

A Alberta Hunter.

Al principio de su carrera como cantante, ya era un conocido poeta y escritor, pero ya había entrado en la treintena. ¿Sintió miedo de iniciar una segunda carrera en ese momento?

Yo he sido temeroso de todo en general, así que esto sólo se inscribe en el estado general de ansiedad que experimenté en mis primeros años de vida. Cuando dice que tenía una carrera como escritor o poeta, eso apenas describe la modestia de la hazaña. En Canadá, en ese momento, muchas veces imprimíamos nuestros libros, los copiábamos. Una edición de 200 se considera un best-seller en poesía. Había una vocación, había un cierto tipo de llamada, pero no lo podías denominar una carrera. En cierto momento me di cuenta de que iba a tener que empeñarme y ganarme la vida, aunque no sabía cómo hacerlo. Yo había escrito un par de novelas, que habían sido bien recibidas, pero habían vendido alrededor de 3.000 copias.

Ganadoras de premios.

Alguna ganó un premio o dos, y los comentarios fueron buenos, pero las ventas fueron muy, muy limitadas, así que tuve que hacer algo, y lo único que realmente sabía hacer era tocar la guitarra. Así que me encaminé a Nashville. Me encanta la música country. Pensé que tal vez me conseguiría un trabajo tocando la guitarra. Y además había estado en Grecia durante mucho tiempo. Cuando llegué a Nueva York, me encontré con lo que más tarde fue llamado el renacimiento folk. Estaban Judy Collins, Dave Van Ronk, Bob Dylan y Joan Baez. Había cantantes maravillosos y yo no había escuchado su trabajo. Eso me tocó mucho porque yo también venía escribiendo pequeñas canciones desde siempre, pero nunca pensé que había algún lugar en el mercado para ellas.

Sin embargo, algunas personas pensarían que es irónico entrar en la música para hacer dinero. No es necesariamente la profesión más lucrativa para la mayoría de los artistas.

Sí, lo sé, lo sé. Y tampoco tenía mucha voz ni tocaba tan bien la guitarra. No sé cómo suceden estas cosas en la vida. La suerte tiene tanto que ver con el éxito y el fracaso.

¿Cómo fue, pasados los 30, presentar musicalmente lo que estaba escribiendo?

Siempre tuve la idea de que tenía un pequeño jardín para cultivar. Nunca pensé que era en realidad uno de los grandes, así que mi trabajo, el trabajo que estaba frente a mí, era sólo cultivar esta pequeña esquina del campo de la cual pensaba que sabía algo, que tenía que ver con la indagación de uno. Sin autoindulgencia. Nunca sentí que la confesión pura fuera realmente interesante, sino la confesión filtrada a través de una tradición de habilidad y trabajo duro. Esa era mi pequeña esquina, y comencé a escribir acerca de estas cosas que yo pensaba que conocía o que quería conocer, así es como empecé. Yo quería que las canciones sonaran como las canciones de todos. En otras palabras, yo estaba muy influido por las voces femeninas de fondo.

¿Voces femeninas de fondo?

Sí, me gustaban las canciones que tenían esa sensación, las canciones de los años 50, esos eran los sonidos que quería reproducir. Y también mi propia voz sonaba tan desagradable cuando la escuchaba que realmente necesitaba la dulzura de voces femeninas detrás.

¿Ya ha superado ese desagrado por su voz?

No, en absoluto.

¿Todavía no?

Todavía no, puede ser que algún día lo haga, pero será más adelante.

Me ha dicho que siempre fue temeroso de todo. ¿Cuándo se dio permiso para creer en sí mismo y llamarse un cantante y músico?

Uno atraviesa cíclicamente estos sentimientos de ansiedad y confianza. Si algo va bien en la vida, uno siente los beneficios del éxito; cuando algo no va bien, uno siente remordimiento. Esos sentimientos persisten hasta este momento.

¿Incluso ahora no se siente legítimamente un cantante y músico?

Bueno, la legitimidad es otra cuestión. Quiero decir: tengo una fuerte sensación de que existo, y eso es todo lo legítimo que necesito. Pero cuando estás ahí delante del público, vas a obtener un montón de respuestas, y a esta alturas del juego ya tengo la piel bastante gruesa. Prefiero las alabanzas a las críticas, pero estoy realmente preparado para las dos.

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