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La Provincia - Diario de Las Palmas

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La ciudad y ACO

La Ópera ha tenido que superar actitudes de menosprecio, por no decir de afán de asfixiarla por parte de la ignorancia populista

La ciudad y ACO

Es habitual identificar a las ciudades por su urbanismo, por sus barrios históricos, por su patrimonio arquitectónico y artístico.

Su estilo, su espíritu, los marginamos o no nos interesamos por captarlos

Nuestra ciudad, con más de cinco siglos de historia, ha acumulado suficientes rasgos de identidad que nos hacen sentirnos orgullosos de la aportación que han ido protagonizando las distintas generaciones que nos han precedido y que han configurado su rostro actual.

Sin embargo, no hemos valorado adecuadamente lo que esas generaciones han dado a la ciudad en la construcción de su espíritu, de su encanto intangible. Precisamente es éste, quien ha colocado a la ciudad a la cabeza de Canarias, importando poco su plasmación, su reconocimiento político o administrativo.

EL despegue o ascenso de nuestra capital se inició casi desde su fundación. En los primeros siglos será el poeta Cairasco de Figueroa quien ponga los cimientos culturales que Viera y Clavijo elevará a niveles europeos . No ignoremos que en esos siglos destacarían grandes canarios que desarrollarán su labor literaria o tecnológica pero lejos de su lugar de nacimiento. Los que aquí se quedan irán construyendo esa conciencia de ciudad y espíritu emprendedor que explotará a mediados del siglo XIX.

Los políticos , los aristócratas y la burguesía emergente aprovecharán las oportunidades económicas que Bravo Murillo concedió. Algunos destacados profesionales, venidos de la península y comerciantes extranjeros, sobre todo, ingleses logran dar paso a un mestizaje cultural que impulsaría lo que hoy llamamos sociedad civil.

Desde entonces ha sido la sociedad civil la que alimentado y sostenido frente a muchos nuestra identidad ciudadana.

El gabinete Literario, la Sociedad Filarmónica, el Círculo Mercantil, el Museo Canario, el Club de Golf, los Círculos y Asociaciones obreras, el Colegio San Agustín , la Escuela Luján Pérez ponen en marcha lo que las administraciones no hicieron hasta que esa presión ciudadana se hizo imparable.

En la segunda mitad del pasado siglo , para generar el vacío generado por la desaparición de las temporadas de ópera que con periodicidad irregular organizaban empresarios privados, surgió la ACO.

Su nacimiento responde a ese protagonismo en la vida cultural que ha tenido nuestra sociedad civil. En otras ciudades demográficamente más importantes siguieron nuestro ejemplo. Algunas fracasaron y otras han cedido el turno a las administraciones públicas.

En nuestra ciudad han tenido que superar actitudes de menosprecio , por no decir de afán de asfixiarla . La ignorancia populista que en la actualidad, desgraciadamente padecemos intenta desprestigiar a la ópera como espectáculo elitista cuando se trata de una de las manifestaciones culturales más ricas e integradora de las distintas expresiones artísticas contemporáneas .

Desgraciadamente estas manifestaciones tienen eco en algunos políticos incapaces de reconocer que el derecho a la cultura no se reduce a la calle o a los estadios . Por suerte los Amigos Canarios de la Ópera cumplen sus primeros cincuenta años resistiendo o superando esa indiferencia o mezquindad administrativa para seguir contribuyendo al estilo , al espíritu que nuestra ciudad mantiene y seguirá manteniendo si quiere continuar siendo grande.

Jerónimo Saavedra Acevedo publica este artículo en el libro '50 Aniversario. Asociación Amigos Canarios de la Ópera 1967-2017', que próximamente da a conocer la directiva de la organización del Festival.

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