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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Las primeras 50 temporadas de ópera

Las primeras 50 temporadas de ópera

Cuando Las Palmas de Gran Canaria era casi escala obligada de las grandes compañías líricas en sus giras trasatlánticas marítimas rumbo a las capitales americanas, allá por el último tercio del siglo XIX-, la ciudad tuvo un gran brillo cultural por la frecuencia en que se producían las representaciones de ópera. Eran de muy alto nivel; primero en el antiguo teatro Tirso De Molina, luego reconstruido y denominado Teatro Pérez Galdós. Pero cuando a mediados del siglo XX se inició el espectacular desarrollo de la navegación aérea, la parada en las islas dejó de ser obligada y en paralelo a la disminución de las rutas marítimas de pasaje, comenzó el declive de la ópera en la isla.

Hasta que, pasados unos años de aquel esplendor operístico, un grupo de entusiastas isleños liderados por Alejandro Del Castillo Bravo de Laguna, y Juan De León Suárez, entre otros de extensa cita, tuvieron la feliz idea de constituir la Asociación de Amigos Canarios de la Ópera (ACO). Fue ya hace 50 años, y el reto que se plantearon entonces era conseguir traer a nuestra ciudad representaciones de ópera de altura, comparables a las que se celebraban en las más importantes ciudades continentales. Y así, lo que inicialmente parecía un sueño, recuperar el brillo cultural prácticamente perdido, se convirtió en una pujante realidad a través del Festival de Ópera que desde entonces organiza la ACO con el esfuerzo y constancia de muchos a los que debemos expresar nuestra gratitud y reconocimiento. Y así debe continuar.

Para el grupo empresarial que presido, constituye un honor sumarnos a la tarea común de arrimar el hombro colaborando con el patrocinio de esta iniciativa cultural, y contribuir, en estas Bodas de Oro de la Asociación, para que persista en tan encomiable tarea. Ahora lo llaman Responsabilidad Social Corporativa, pero el compromiso privado con la creación, difusión y disfrute de las actividades artísticas ha estado siempre en el corazón de las empresas que se comprometen con la sociedad en la han nacido y se han desarrollado. Y nada enriquece más a una sociedad que acompañar su progreso material con el enriquecimiento espiritual que nace del talento, la interpretación, el ingenio y la creatividad. Una expresión artística única, la Ópera, que con sus decorados e interpretaciones combina las artes del canto coral y solista, la declamación, la actuación y la danza en un espectáculo escénico único y grandioso.

Pocas personas trascienden más que los artistas. A uno de ellos, uno de los más grandes tenores que ha dado la historia de bel canto, se le rinde tributo en esta edición para conectarnos precisamente con el origen de estas 50 temporadas que venimos a cumplir en este 2017. En 1967, en coincidencia con el inicio de la etapa de mayor progreso social y económico que han vivido nuestra islas, los Amigos Canarios de la Ópera comenzaron este Festival que no ha dejado de dar prestigio a la ciudad que lo acoge. Y lo iniciaba teniendo a un hijo de esa misma ciudad como una de las grandes estrellas del universo operístico mundial.

Alfredo Kraus nos dejó físicamente hace ya 17 años, pero sigue vivo cada vez que suena la música que él interpretaba. Rigoletto, Werther y La Favorite son los tres primeros títulos que Alfredo Kraus interpretó en 1967 en el teatro Pérez Galdós. Ya entonces era un grande, y así lo fue hasta que nos dejó. Sin duda un gran acierto que esta temporada recordemos todo el empuje que dio vida a un Festival con el que todos debemos estar comprometidos.

Que la Ópera tenga en Gran Canaria a unos amigos tan perseverantes nos ha permitido que formemos parte de ese circuito mundial en el que las ciudades se asocian con la más refinada expresión de música e interpretación. Con el patrocinio que asumimos en esta presente edición, tan redonda y emotiva en fechas, celebración y programa, expresamos también nuestra felicitación y apoyo a todos esos amigos que, con su empeño, a lo largo de medio siglo, también han trabajado por el progreso de nuestra tierra manteniendo en pie, a veces con mucha dificultad, este prestigioso Festival que nunca se ha interrumpido. Una obra colectiva que merece el aplauso de todos y todo nuestro entusiasta apoyo.

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