Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Crítica

El propósito renovador de L' inegalité

Dos buenas intérpretes, la flautista Almudena González y la pianista grancanaria Cristina Naranjo, Duo L'inegalité, presentaron en vivo su primer CD, financiado por crowdfunding. La desigualdad, o particularidad de su proyecto, que explicaron ante el público en diálogo con Rubén Mayor, del Conservatorio de Las Palmas, consiste en cambiar los ritos y convenciones del concierto, periclitados a su entender, mediante novedades que lo hagan más atractivo, sobre todo para los jóvenes. Loable y necesario propósito que no condiciona la lealtad a los textos, cuyo efecto y resultado queda al juicio de los oyentes.

Las tres Sonatas del CD vertebraban el programa, si bien incompletas. De la primera, del checo Martinu para flauta y piano, dieron los dos movimientos iniciales en ejecución seria, brillante, técnicamente comprometida y expresivas en la plasticidad de la elaborada vena nacionalista. De la celebérrima sonata para violín de César Franck escuchamos la adaptación a la flauta de dos de sus cuatro movimientos, también los iniciales: lograda la atmósfera cálida y poética del primero, y dominada la compleja movilidad temática del segundo. Y en la del catalán contemporáneo Salvador Brotons, segunda para flauta en cuatro movimientos, pasaron a los dos últimos, plasmados en un lenguaje atonal pero conservador, que exige otras sonoridades y un carácter específico en ejecución y sonido. Interesante lectura.

Para plasmar la variedad "inegal", intercalaron con las tres semisonatas una versión muy ornamentada para la flauta del Aria de Lensky en la ópera Oneguin de Chaikovski, el pluriversionado Oblivion de Piazzola y la Habanera de Ravel, siempre bien delineadas en forma y fraseo.

Compartir el artículo

stats