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Entrevista

"La obra 'Clave dorada' es un regalo que San Antonio de Texas hace a Canarias"

El director alemán Sebastian Lang-Lessing dirige a la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria

El director Sebastian Lang-Lessing, ayer, en el auditorio.

El director Sebastian Lang-Lessing, ayer, en el auditorio. JUAN CASTRO

¿Cómo definiría la pieza que abre el programa de hoy?

Es una pequeña composición de tres minutos de duración que formaba parte de un encargo mayor de catorce piezas a catorce compositores. Arturo Márquez es un compositor muy famoso por su Danzón nº 2 que ha tocado la Orquesta Simón Bolívar. Esta obra fue estrenada en 2015 para celebrar el 75º aniversario de la Sinfonía de San Antonio, y representa la riqueza multicultural de la música de las Américas y la atmósfera de fiesta de San Antonio, que celebra dos semanas de fiesta total. Refleja ese swing latino con mucho color, como un carnaval. Tiene una fuerte conexión con Canarias. Por lo que queremos que esta interpretación sea un regalo de San Antonio de Texas para el Archipiélago. Hay un rollo muy mexicano y la música refleja un tono animado. Va a ser un himno en 2018 para la Sinfónica de San Antonio de Texas.

¿Qué característica tiene?

Es una obra muy atractiva en colores y ritmos, y de una acertada construcción lírica. Clave dorada sigue una estructura parecida al danzón, pero reducida a apenas tres minutos. Y es así como se llama el son y la organización rítmica de la música latinoamericana. La obra comienza con un arpa que da paso a una acumulación de las maderas que luego desembocan en un clímax tras el cual la cuerda hace suya la melodía principal. Tras este protagonismo sinfónico todo acaba con una explosión del son, como reflejo de la tradicional fiesta de San Antonio de Texas.

La siguiente obra es Concierto para violonchelo de Dvorak.

Es como una sinfonía concertante. Tiene una parte sinfónica muy importante con los solos de clarinete, flauta o violines. Es una obra muy tardía en la trayectoria del compositor y mientras la componía se produjo la muerte de su hija. Por eso, en el final del concierto, hay un pasaje introspectivo en el que utiliza una melodía popular que era la favorita de ella y que suena en los violines. Es una especie de recuerdo. Pero luego regresa a la grandiosidad. Interviene el violonchelista Amit Peled como solita, que es un músico israelí que vive en Estados Unidos y está casado con una alemana. Tocará con un violín Vuillaume. Tendrá un trabajo muy importante porque la obra está considerada la cumbre del repertorio concertístico para el violonchelo, y su enorme exigencia técnica y expresiva lo han convertido en meta obligada para todos los grandes de este instrumento. Este concierto, que fue escrito a finales del siglo XIX, es una composición de gran solidez y de una extraordinaria belleza donde se suceden en perfecta armonía pasajes que van desde el lirismo más evocador hasta un dramatismo de resonancias épicas, que son las principales características de Dvorak.

Y termina el concierto con la Sinfonía nº 6 'Patética'.

Está considerada como una de las más estremecedoras confesiones, casi un testamento musical, de la carrera de este compositor. Por encima de su eterna fascinación melódica, es una música de una abrumadora densidad dramática que transmite un dolor y una angustia casi físicos. Por eso muestra el carácter del compositor, tendente a la depresión. En el último movimiento, que es lento, se percibe una especie de pulsación, que se asimila al latido de un corazón que se va apagando poco a poco. Chaikovski quizás estaba visualizando su propia muerte con esto. El compositor dirigió la primera interpretación en San Petersburgo nueve días antes de su muerte. Y aunque se especule sobre cómo falleció, lo cierto es que no era extraño que personas con problemas de corazón murieran a los cincuenta y pico años. Este recurso de la muerte se ve también en la Novena sinfonía de Mahler donde se escucha un jadeo. Los artistas y los músicos tratan de la muerte, la visualizan. Los artistas más grandes, como Goya y Velázquez, la tienen delante y es la mayor influencia.

¿Es una obra que requiere una especial destreza técnica?

Absoluta. La construcción de esta obra es genial, fantástica. Es una obra maestra. Es un desafío muy exigente porque requiere mucha concentración. Es una obra agotadora durante más de 50 minutos, porque no puedes esconder nada. Todo es evidente y las exigencias a los músicos son máximas. Cualquier aficionado a la música, aunque tenga pocas grabaciones en su casa, siempre tendrá la Patética de Chaikovski. El título no se los puso Chaikovski. Fue sugerido por su hermano menor Modest y la palabra rusa que utilizó fue patetícheskaya, que significa apasionada o emotiva.

¿Cuántas veces ha dirigido a la orquesta grancanaria?

Cinco. Las anteriores fueron la Sinfonía nº 2 de Mendelssohn, que fue la primera vez que toqué aquí. Después un concierto que estaba previsto dirigir en 2015 cuando se produjo el famoso temporal y se pospuso con obras de Sibelius. Luego dirigí la Quinta sinfonía de Mendelssohn, y hace unos días que interpretamos La Gala Lírica en el teatro Pérez Galdós.

Usted ha sido director titular de numerosas orquestas.

Actualmente soy director musical de la Orquesta Sinfónica de San Antonio en su sexta temporada. Pero anteriormente lo fui de la Ópera Estatal de Hamburgo y la Deutsche Oper Berlin, así como director y director artístico de la Ópera Nacional de Lorraine y la Tasmanian Symphony Orchestra.

También es muy habitual verle en montajes de ópera. ¿Cuáles han sido los más importantes?

Hace poco estuve en la Ópera de San Antonio en una producción de Madama Butterfly y en la Ópera de Seattle para El Holandés errante. Otros compromisos importantes han sido en la Ópera de París, Ópera de San Francisco, Houston Grand Opera, Ópera Nacional de Washington, Ópera de Burdeos y Ópera de Hamburgo. Siempre he tenido una estrecha relación con la Ópera de Ciudad del Cabo, dirigiendo la compañía en la sede en Sudáfrica como en gira.

¿Qué le parece la vida cultural de Las Palmas de Gran Canaria?

Tiene el auditorio Alfredo Kraus, que es un espacio maravilloso acústicamente. Además está el teatro Pérez Galdós, que es otro lujo. Esta tierra es un lugar privilegiado para los que vamos mucho a América. Hay una fantástica orquesta y la gente tiene mucha cultura.

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