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"El arte se hace eco de fenómenos que determinan nuestro futuro"

"Cada vez nacen más iniciativas en el terreno del arte en África, pero la calidad no atiende a sexos", afirma Élise Atangana, comisaria y productora de exposiciones

La comisaria y productora de exposiciones Élise Atangana, ayer, en Casa África, en la capital grancanaria.

La comisaria y productora de exposiciones Élise Atangana, ayer, en Casa África, en la capital grancanaria. CASA ÁFRICA

¿Cuáles son sus principales inquietudes como comisaria en relación al arte africano y al rol de la mujer en este contexto?

Lo que más me interesa, como mujer y curadora, es la relación que se establece con los artistas y, desde ahí, he podido explorar el papel de la mujer en el contexto del arte contemporáneo. Cada vez hay una mayor presencia internacional de artistas afincadas o vinculadas a África, que se enfrentan a las etiquetas de "mujer" y "africana". Pero África es un continente enorme y sus artistas no sólo viven en países diversos, sino que muchos también viven en la diáspora. Y lo que puedo afirmar hoy es que cada vez nacen más iniciativas en el terreno del arte africano y que, por otra parte, no existen diferencias entre hombres y mujeres en términos de calidad artística. Las desigualdades se dan en otro aspecto, pero la calidad no atiende a sexos.

Su proyecto Siete Colinas, que produjo para la Bienal de Arte de Kampala 2016, explora el fenómeno de la movilidad física y virtual. ¿Cómo surge esta idea?

Desde 2012 me dedico a la investigación artística en torno a la movilidad dentro de las ciudades y también en relación con la tecnología. Creo que se debe a que, junto con mi trabajo de curadora y productora, trabajo en una compañía de trenes y me atrae mucho el enorme reto que nos plantea hoy el fenómeno de la movilidad y la influencia de la tecnología, porque está absolutamente incardinado en nuestro día a día, aunque no siempre seamos conscientes. Entonces, para Siete Colinas invité a 11 artistas de distintos países para que residieran en la Bienal y trabajaran alrededor del binomio movilidad-virtualidad.

¿Cómo se articularon las propuestas en la muestra?

Pues hubo muchos trabajos de instalación, performance, vídeos y esculturas, de los que muchos se crearon in situ para la Bienal. Realmente, cubrimos todo el espectro de disciplinas, porque cada artista aportaba su propia experiencia desde su creatividad. El proceso fue muy intenso, porque los artistas compartieron un mismo tiempo y espacio, y produjeron propuestas diversas desde sus propios prismas. Además, en el proceso pusieron muchas ideas en común sobre el presente de las ciudades y este aspecto del diálogo y de interacción entre los artistas es lo que más me apasiona de mi trabajo.

¿Por qué le llama la atención el fenómeno de la movilidad?

La cuestión del desplazamiento diario, cuando vamos al trabajo o a comprar, influye en la transformación de las ciudades, en nuestra manera de relacionarnos con los otros y a través de las tecnologías. La movilidad en una ciudad más o menos inclusiva va unida a la transformación de nuestros hábitos cotidianos, porque también se pone en relación con los espacios de poder y de control. Por ejemplo, cuando te diriges a un sitio, tomas una dirección y, por lo general, ese camino ya está prediseñado para que lo tomes por parte de los establecimientos. Ese efecto influye la manera en que te desplazas y en por qué te desplazas. Y todas estas dinámicas están sujetas a cambios tecnológicos muy vertiginosos, como la proliferación de aplicaciones cada vez más innovadoras, que nos brindan información para desplazarnos o ir a un sitio concreto. Todo esto va a influir de forma determinante en nuestro futuro y por eso es importante que nos hagamos preguntas sobre cómo la "innovación tecnológica" está incidiendo también en aspectos como la libertad, el control o la identidad.

¿En qué medida debe el arte contemporáneo hacerse eco de estos fenómenos sociales?

Me gusta la idea de que el arte se hace eco de fenómenos que nos conciernen a todos y que determinan nuestro futuro. Por eso me interesan los artistas que exploran las posibilidades de Internet y otras tecnologías como parte de un proceso de investigación sobre los efectos de un mundo cada vez más hiperconectado. Ahora estoy empezando a ver el relevo de artistas más jóvenes, los millenials, en torno a estas cuestiones, que aportan una perspectiva diferente y eso es muy interesante, porque el arte significa estar en conversación.

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