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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Palimpsesto del azar

El artista Capi Cabrera (Las Palmas, 1983) expone su último trabajo en la Galería Manuel Ojeda bajo el título 'Sintética y orgánica', en el que muestra su creatividad

Capi Cabrera junto a una de sus obras. LA PROVINCIA/DLP

La originalidad es un valor cada vez más escaso en el mundo del arte, por eso cuando una exposición supone la oportunidad de poder ver algo diferente se convierte en toda una anomalía.

Eso es lo que sucede con la treintena de piezas que el artista grancanario Capi Cabrera exhibe en la Galería Manuel Ojeda bajo el título Sintética y orgánica.

Quizás una de las claves de la originalidad de este creador yace en que es un joven artista dedicado hasta hace poco al arte urbano -especialmente a una modalidad de pintura libre como es el grafiti- que ha abandonado recientemente para comenzar a dedicarse a la pintura de taller, lo cual recuerda la trayectoria de artistas míticos como el ya fallecido Jean-Michel Basquiat.

En este caso podemos apreciar que al igual que el pintor estadounidense, Capi Cabrera trabaja fundamentalmente con lo procesual de la pintura, porque la imagen final no es su objetivo, con lo cual el proceso cobra mayor importancia, tomando el protagonismo técnicas como el lavado, los volcados de pintura y el collage, todas ellas insertas en un proceso completamente abierto a la experimentación.

En la pintura de este joven artista rastreamos variadas influencias que van desde el informalismo europeo al minimalismo -a pesar de que en todo momento se aleja de los fríos matices de esta tendencia artística- pasando por supuesto por el arte urbano más reciente, pero también por el expresionismo abstracto. Este último está presente no sólo en la forma sino asimismo en la técnica, ya que rompe con muchas convenciones pictóricas al por ejemplo, no pintar normalmente sobre un caballete, sino colocando sus obras en el suelo al igual que Pollock para que su pintura sea más sencilla, espontánea y libre.

Si a esto añadimos que crea sobre un material que se puede doblar como el acetato y que conforma sus cuadros en varias capas pictóricas, comprobamos que cumple con una de las características fundamentales de la posmodernidad en su búsqueda de la apropiación de cualquier elemento útil.

Por todo ello es indudable que como creador Capi Cabrera ha ido depurando los materiales propios de su tiempo, como son el metacrilato y el acetato transparente de celulosa, empleando su brillo y su naturaleza traslucida, en un juego pictórico que realiza lámina sobre lámina, creando una obra que constituye una sucesión de capas, a modo de palimpsesto, superpuestas por el paso del tiempo, como sucede con la propia historia.

Así comprobamos que nos reflejamos en sus cuadros y que la pared también forma parte de ellos, porque su obra es invasiva, dialoga con el espacio, lo cual es una característica que demuestra que se trata de un artista que proviene de la pintura mural.

Quizás por eso, en un acto de ironía, el galerista Manuel Ojeda se ha atrevido a poner un marco alrededor de una de sus creaciones, concretamente de una situada a la entrada de la exposición como una llamada de atención al hecho que su pintura trasciende cualquier cerco.

Analizando la obra de Capi Cabrera dentro de los cánones del expresionismo comprobamos que se mueve entre la corriente pictórica de carácter gestual conocida 'action painting' y la del 'color field' caracterizada por amplios campos de color liso y sólido, extendidos en sus obras, que forman áreas de superficie uniforme. Pero si bien es cierto que alterna el uso de ambas corrientes podemos apreciar un ligero predominio de la segunda en el hecho de que otorga menos énfasis a la pincelada y la acción en favor del proceso y de la forma en su conjunto. Además, es evidente que al igual que ocurre en las obras creadas dentro de los esquemas conceptuales del 'color field', sus tonos quedan completamente liberados de cualquier contexto objetivo para convertirse por sí mismos en protagonistas principales de la obra.

Este último concepto relaciona sus creaciones con las teorías sobre el campo expandido desarrolladas por las críticas estadounidenses Rosalind Krauss y Lucy Lippard, porque su pintura se separa del bastidor, y aunque no se integre totalmente dentro de los límites de la pintura expandida se relaciona con ese concepto a través de varias líneas de trabajo.

Aparte de que su obra tenga una clara influencia de varias vanguardias podemos rastrear en ella el interés que su creador tiene por la pintura china, porque en todas sus creaciones hay una búsqueda del vacío, de ese espacio donde surge el cambio. Por eso se aprecia que Capi Cabrera sabe dónde no se debe retocar.

En definitiva estamos ante una obra indefinible que ronda alrededor de la idea de trabajar con el proceso, emplear el azar y la experimentación, demostrando poseer la valentía de afrontar de esta forma una propuesta artística muy original, que construye el azar y en la que no hay trazos ni veladuras, sino que todo se hace en distintos planos, controlando el azar y agrupándolo creativamente en planos.

Sintética y orgánica muestra una pintura gestual, realizada por pura intuición que convierte el azar en un objeto artístico.

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