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Maspalomas Music Festival

"Nuestra mezcla entre tradición y vanguardia surge de la intuición"

"No entiendo por qué dicen que hacemos cumbia, cuando sólo hay una canción de ese estilo en los discos", confiesa la cantante

La cantante argentina Mariana Yegros.

La cantante argentina Mariana Yegros. LP / DLP

¿Qué opina de que algunos medios la hayan bautizado como la reina de la nu-cumbia?

Es algo que no entiendo muy bien. Nuestro segundo disco es muy rockero y eso se transmite sobre todo en nuestros conciertos, pero también es realidad que el folclore está muy presente. Están diciendo que el tema Chicha roja, es cumbia, pero no es así. Lo que pasa es que lo nuestro es más una música folclórica latinoamericana con carnavalito y chamamé que tiene que ver con nuestros orígenes y todo eso está mezclado con la electrónica. Es una mezcla entre la tradición y la vanguardia que surge de la intuición. Intentamos hacer lo que nos nace básicamente y no por algo que nos funcionó en su momento.

¿De dónde proviene el origen de su fusión?

Esto comenzó prácticamente desde cuando era chica. Mi padre era de Misiones, en el norte de Argentina, y escuchaba mucho chamamè y cumbia, pero cuando decidí ser cantante fui al conservatorio y a un lugar diferente a estudiar. Entonces hice mi primer casting en una obra de teatro alternativo con un equipo que ahora recorre el mundo. Esta experiencia me cambió la visión en ese momento y fue allí cuando decidí entrar en el conservatorio y asistir a clases de músicas africanas y de la India, y me fui a otros países a estudiar, a ver de qué trataban esos sonidos, y empecé a componer mis propias canciones, a volver a mis propias raíces, y encontré una manera propia de expresarme.

¿Cree que toda su experiencia surgió espontáneamente?

Fue algo natural que se fue dando sucesivamente. Mi familia es de Misiones, en Argentina, pero también tengo parientes en Brasil y Paraguay. Yo, de pronto, me vi cantando el chamamé, cuando el chamamé, como música que escuchaba nuestros abuelos, resultaba extraña. Pero para mí es expandir nuestras raíces. El chamamé es un ritmo del norte de Argentina. Del barrio que lo bailan jóvenes y grandes. Data del siglo XVI, y existe controversia sobre su origen, ya que si hay muchas opiniones y ninguna de ellas puede ser comprobada de forma histórica. De todas esas hipótisis, la tesis más extendida es la del origen guaranítico. Pero yo creo que es más complicado que eso porque también tiene relación con la polca.

¿Qué diferencias establecería entres este segundo disco con respecto al primero?

Magnetismo ha sido producido por Gaby Kerpel, también conocido como King Coya, quien es un compositor creativo en la Argentina y que compuso la banda sonora de las producciones internacionales de Fuerza Bruta y De La Guarda. Esto ha derivado en un trabajo más potente. El primer disco, Viene de Mi, posee una variedad de influencias mucho mayor que combinan música tropical, folklore, reggae, dancehall, soul, y música árabe. Impulsado por un sonido local y global a la vez. Magnetismo comparte colaboraciones con músicos de varios países. De Italia viene Sabina Sciubba de los Brazilian Girls; de Isla Reunión tenemos a Olivier Araste de Lindigo. De Colombia participa Puerta Candelaria y de mi tierra, Argentina, está Gustavo Santaolalla que ha ganado dos veces el Oscar.

Ahora usted está afincada en el sur de Francia. ¿Cree que es el lugar más adecuado para la fusión teniendo en cuenta precedentes como Mano Negra?

Es posible. Pero queremos hacer lo que nos nace. El tema Viene de mí fue la canción más conocida del primer álbum. Y a partir de ahí todos esperaban que hiciéramos un disco de cumbias, pero al final esa ha sido la única cumbia que hemos hecho en toda nuestra carrera. Por este motivo en el segundo hemos querido hacer una música de Latinoamérica lo más versátil posible para que la gente tenga claras las referencias.

Y hay temas como Hoy que llevan un ritmo hipnótico.

Es mi favorito. Es muy loco porque fue compuesta para mí y pensando en mi personaje y me siento completamente identificada.

Y también hay títulos como Frágil, con efectos, que le dan un aspecto más vanguardista.

No tiene una estructura muy clara. Es más como volátil. Es consecuencia de no pensar en hacer una canción para que la gente la cante, sino que te deje fluir y que entres en un mantra. Mis nuevas canciones surgen de la vida en la carretera, de recorrer ciudades que van de Hungría a Marruecos pasando por Washington DC, y que se perfeccionaron e inspiraron por las reacciones vivas de nuevos públicos.

¿Qué puede destacar de la gira que realiza actualmente?

Comenzó hace tres semanas en Portugal y Luxemburgo, y ahora nos queda Gran Bretaña, Polonia e Italia por primera vez. Estamos visitando nuevos países y es buena tener esta posibilidad. En Argentina aún nos ven como una banda underground. En el concierto actúa junto a un guitarrista, un acordeonista, y un bajista. Somos cuatro en total. Cuando era pequeña escuchaba hablar de las Islas Canarias a donde iban los compañeros de viaje. Por eso tengo ilusión de ir por primera vez a tocar.

Su puesta en escena destaca por ser muy colorida y algo tropical

Para mí es muy importante la imagen que da un grupo y su actitud porque todo habla en un escenario. Lo que mostramos son historias coloridas que nos identifican. Son ritmos frenéticos en donde el acordeón se mezcla con la electrónica. Todo acompañado con tonos altos de cantos indígenas del amazonas y una onda relajada cercana al hip hop. Mi banda ha recorrido el mundo. Hemos tocado en casi 20 países en los últimos dos años, en festivales como Mawazine en Marruecos, Sziget en Hungría, Transmusicales de Rennes en Francia y Carnaval de Bahidorá en México. Todo ha sido como un groove contagioso conquistando al público de los países por donde hemos girado.

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