El amor, las vivencias personales o la crítica social son tres de los tópicos más usuales para componer una canción pero, aunque no lo parezca, no son los únicos. A lo largo de los últimos 50 años, estrellas como los Beatles, Madonna o ABBA también han compuesto diversos éxitos musicales con otro claro componente, el económico, desde el dinero hasta el trabajo, los cuales han quedado como auténticos referentes a nivel mundial.

El primero de esta lista corresponde quizás al grupo más icónico del pasado siglo: Los Beatles. La banda de Liverpool conquistó millones de escenarios con varias canciones que hablaban del dinero ( You never give me your money o Can't buy me love). Sin embargo, en 1966 era lanzado en su álbum Revolver su éxito Taxman en el cual se hacía referencia a las grandes cantidades de impuestos que pagaba los británicos con mayores ingresos. Entre los versos más explicativos de la canción se encuentran "es uno para ti y diecinueve para mi, porque soy el recaudador de impuestos" o "si un 5 % te parece poco, da gracias que no te lo quito todo".

A finales de esta década, el cantautor valenciano Raimon publicaba su canción Elogi dels diners, un tema que entonaba el poema del mallorquín Anselm Turmeda y dónde se mostraba el poder que el dinero puede tener, tanto en la sociedad como en la personalidad de las personas. "El dinero hace bien, el dinero hace mal, el dinero hace al hombre infernal", remarca la canción. Cuatro años más tarde, en 1973, Pink Floyd editaba su álbum The Dark Side of the Moon, donde se originaría uno de sus éxitos más reconocidos: Money. La banda británica, formada en aquel momento por Roger Waters, David Gilmour, Richard Wright y Nick Mason creaba un tema destacando todo lo que el dinero es capaz de realizar: "Coge ese dinero con ambas manos y haz una fortuna. Un coche nuevo, caviar, un sueño de cuatro estrellas, creo que me voy a comprar un equipo de fútbol".

En la misma década otro grupo, esta vez sueco y con tintes claramente pop, publicaba su canción Money, money, money. Este no era otro que ABBA, los cuales tras haber ganado el festival de Eurovisión en 1974 y haber lanzado previamente su gran éxito Dancing Queen, continuaban su trayectoria estelar con esta canción con clara alusión económica que llegó a alcanzar el número uno en varios países. "Trabajo toda la noche, trabajo todo el día, para pagar las facturas que tengo que pagar (?) y sigue sin quedarme un solo céntimo para mí", rezaba el tema de la banda escandinava.

Casi diez años más tarde, en 1984 Madonna era la encargada de mostrar en su Material Girl que el dinero estaba más presente que nunca con un tema que contaba la historia de una vida donde la riqueza y el materialismo sobrepasaban sin dudas al romance y las relaciones amorosas. El inicio de este 'hit' ya marca los pilares económicos en los que se sostiene esta canción: "Algunos chicos me besan, otros me abrazan y pienso que están bien, pero si no me dan dinero, acabo marchándome".

Otro mundo mostrado a través de la economía ha sido el de las estrellas del rock. En 1985, Dire Straits componía dentro de su álbum Brothers in Arms, su exitoso Money for Nothing, el cual ganaría un Grammy y varios MTV Video Music Awardspor su videoclip. En este tema, la banda liderada por Mark Knopfler explicaba como tenían todo el dinero que querían sin realizar ningún esfuerzo, tan solo "tocar la guitarra". "Eso no es trabajar, así es como lo consigues. Dinero por nada y tías gratis".

No obstante, no todos los grupos han alabado la posibilidad de tener grandes ingresos. En 1992, Fangoria reescribía el tema de la banda inglesa Killing Joke con su El dinero no es nuestro Dios. En este single, donde Alaska ponía voz a una letra puramente crítica, se expresaba la importancia de apreciar lo que se tiene en contraposición a una vida de lujo: "Lo mejor de la vida me lo dieron al nacer (?) lo primero es lo primero, repítelo, dinero, el dinero no es nuestro Dios".

Con el paso de los años los estilos que trataban la economía iban aumentando y la entrada del nuevo siglo fue la puerta para que el rap y el hip hop también se asentaran en esta moda económica. En 2007, el rapero 50 Cent publicaba su tema I get money, en el cual mostraba la evolución de su vida y como había acabado consiguiendo un gran poder económico que expresaba con frases como "soy asquerosamente rico" o "solía vender droga y jugar en el barrio. Ahora juego con mi barco en el sur de Francia".

Una temática parecida tendría el tema Billionaire de Travie McCoy el cual realizaría en 2010 junto al reconocido Bruno Mars. En él, el miembro de la banda Gym Class Heroes, expresaba todos los deseos que tendría si se convirtiera en multimillonario y muchos de los versos de esta canción vislumbran la importancia que tiene la economía en el día a día: "Quiero estar en la portada de la revista Forbes, sonriendo al lado de Oprah y de la Reina de Inglaterra" o "Y sí, pagaré más impuestos. Estamos en recesión pero dejadme que lo intente".

Y es que la economía, al igual que la música, es un asunto cíclico. Cuarenta años después del Money, money, money de ABBA, Lunch Money Lewis componía un similar Bills (facturas), un tema que mostraba la preocupación de cualquier ciudadano que tiene que ir cada día a trabajar para ganar algún dinero que permita pagar los recibos y alimentar a la familia. "Tengo facturas que pagar, así que voy a trabajar (?) abro la nevera y toda la comida ha desaparecido" son algunos de los dramas que Lewis ejemplifica en sus versos.

Por ello y pese al paso de los años, la música ha demostrado ser un marco en el que reflejar una realidad, una en la que las estrellas han confirmado que la economía y las canciones tan solo son dos caras de una misma moneda.