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Letras

"Jerónimo Megías merece un museo como médico y como pionero del turismo"

"Fue médico del rey Alfonso XIII con su hermano Jacinto y trabajó en la lucha contra la difteria", reseña Míchel Jorge Millares

"Jerónimo Megías merece un museo como médico y como pionero del turismo"

"Jerónimo Megías merece un museo como médico y como pionero del turismo"

Jerónimo Megías, médico de cabecera del rey Alfonso XIII con su hermano Jacinto, trabajaba con su tío Llorente Matos en el laboratorio de referencia de la lucha contra la difteria en España, en la calle Ferraz de Madrid, donde hoy está la sede central del PSOE, pero tenía una pasión: viajar. Ete aventurero se convirtió en uno de los siete héroes que completaron el primer viaje de una aeronave con pasajeros. 'La primera vuelta al mundo en el Graf Zeppelin', regresa gracisas a los catedráticos de la Universidad Carlos III Guillermo Morales Matos y Daniel Marías, y al periodista Míchel Jorge Millares, quien explica la trascendencia de esta obra rescatada del olvido.

¿Qué aporta a la historia esta primera reedición del libro de Jerónimo Megías?

En primer lugar, hay que señalar que es inaudito que las instituciones canarias no hayan reeditado este libro de Megías antes. Y tampoco que se haya estudiado y resaltado la figura de este personaje extraordinario. Han tenido que ser los familiares y Guillermo Morales, Daniel Marías y yo quienes hemos puesto el empeño en recuperar y actualizar los conocimientos sobre el personaje.

¿La familia no consiguió apoyo para esta reedición?

Durante décadas lo han intentado, pero sin éxito. Piense que estamos ante un libro que sufragó de su bolsillo con una tirada de 1.000 ejemplares el propio Megías hace 85 años y que sólo se podía obtener en anticuarios o circuitos de venta de coleccionistas, mientras nuestras instituciones se dedican a publicar o reeditar libros con menos valor histórico y en algunos casos sin protagonismo canario. No obstante, la familia ha encontrado al fin la conjunción de personas y situaciones que han hecho posible esta reedición. No hay que olvidar que el propio autor fallece poco después de publicarse su crónica del viaje.

¿Qué aportaciones refiere?

Estamos ante una publicación que respeta la obra original, con una edición facsímil del libro de Megías, que es una excelente crónica de viajero en un medio de transporte no exento de riesgos con una ruta cuya geografía era en parte desconocida. Además del libro con sus interesantes observaciones, plano y fotografías, incluimos algunas reproducciones inéditas de las postales que envió desde el Zeppelin a su familia en Madrid, Las Palmas de Gran Canaria y Arucas. Y también realizamos una introducción que recoge la importancia del personaje y una actualización sobre los restantes pasajeros de la primera vuelta al mundo en el Zeppelin.

¿Y qué trascendencia tiene este vuelo?

Se trata de la primera vuelta al mundo con pasajeros en una aeronave. Un viaje que hoy nos parece algo al alcance de muchísima gente, pero en aquella época no lo había realizado nadie porque no había medios y, además, no había gente con capacidad económica para pagar los 7.000 dólares de aquella época que costaba el pasaje. Se trata del momento histórico del boom de la sociedad industrial pero las grandes obras tenían también enormes riesgos, como sucedió con el Titanic o el Hindenburg. De ahí que haya constantes referencias en las obras de Megías o de Léo Gerville-Réache, al temor o más bien miedo por lo que podría suceder. Recuerde que pocos meses antes casi fallece nuestro personaje en un vuelo de Alemania a Norte América que fue abortado por problemas mecánicos que condujeron al Zeppelin hacia un choque mortal contra unas montañas en Francia.

¿Y respecto a Jerónimo Megías, qué resaltaría?

Los que hemos trabajado en esta historia coincidimos que estamos ante el primer turista global. Es un personaje que se merece la creación de un museo que recoja sus proezas como médico (y aquí añadiríamos a su tío y a su hermano Jacinto) por la importancia que tuvieron sus tratamientos para frenar la altísima tasa de mortalidad infantil en España, gracias a las vacunas contra la difteria que elaboraban con suero de caballo.

Fue un viajero impenitente

Sí, además Megías había realizado numerosos viajes entre los que destaca la vuelta al mundo en el crucero Franconia y que era la segunda travesía en crucero alrededor del planeta, con lo que estamos ante la primera persona en el mundo que realiza la vuelta al globo, primero en barco en 1925 y cuatro años después en el Zeppelin. Este hecho ha sido, quizás, poco valorado a lo largo de los años, así como su prematura muerte no fue tenida en cuenta para recoger y mostrar la vida de este pionero del turismo mundial.

¿Quién le acompañó en aquel histórico vuelo aerostático?

Casi todos los viajeros de aquel primer vuelo eran militares, periodistas o magnates, mientras que Jerónimo Megías participó por el placer de viajar, su pasión y a lo que dedicaba todo el tiempo que le permitía su trabajo. Tanto le impactó el viaje con el ruido de los motores Maybach (hoy Mercedes Benz) que encargó un coche con motor de esa marca para sus desplazamientos por Madrid.

Además de viajar y la medicina, ¿en qué otras facetas destacó?

Llegó a tener una avioneta que conducía él. Pero también tenemos a un personaje que se codeaba con la alta sociedad y con los artistas más reconocidos del momento, como el escultor Victorio Macho, quien realizó la escultura de Benito Pérez Galdós en Madrid y le dedicó un retrato.

Tuvo buenas relaciones con artistas reconocidos.

Sí. También era íntimo amigo del pintor modernista Beltrán Masses, cuya fama trasciende Europa y se convierte en el artista de referencia en Hollywood, cuyos actores y directores más famosos lo reclamaban para que les retratara, al igual que los grandes magnates con los que se codeaba como William Randolph Hearst. Según los testimonios de su familia, la colección de arte que tenía Jerónimo Megías podría formar un museo con una variedad y calidad de obras que ya quisieran las grandes pinacotecas.

¿Y qué relación mantuvo con su isla?

Megías era muy amigo de Luis Doreste Silva, secretario del embajador en París, Fernando León y Castillo, por lo que hay varias alusiones a sus reuniones con este médico, también vinculado a los poetas Tomás Morales y Alonso Quesada, así como con Néstor Martín-Fernández de la Torre, quien también falleciera prematuramente pocos años después que Jerónimo Megías.

¿Y su relación con la familia?

Nuestro viajero tenía un profundo amor y respeto a su madre y de ahí las numerosas referencias a ella y a su familia. No olvidemos tampoco que Megías estudió en el prestigioso colegio San Agustín en Las Palmas de Gran Canaria, con una plantilla de profesores de una gran calidad intelectual que fructificó en un importante número de figuras en todas las facetas.

¿Qué se puede aprender de Jerónimo Megías y de su libro?

Por un lado estamos ante una obra que es una excelente crónica de viajes escrita por un médico -que realizó la primera cura médica en el cielo- que además era miembro de la Sociedad Geográfica Española, por lo que aporta detalles del viaje que no abordan los demás pasajeros, incluidos los periodistas. Es curiosa la disección y comparación que realiza nuestro viajero de la aeronave, como si se tratara de un cuerpo humano, así como la valoración que hace del resto de pasajeros, a quienes reprocha la falta de ese espíritu de estar viviendo un acontecimiento apasionante en la historia de la Humanidad.

¿Megías es un buen representante de Canarias?

Creo que sí. Se trata de otra prueba más de que los canarios tenemos una trayectoria y unos personajes que nos sitúan en la vanguardia del desarrollo turístico, con actuaciones y creaciones originales y pioneras, pero que en las últimas décadas nos han dormido en los laureles sin repensar y aprovechar esas experiencias, esas formas de entender el turismo y el viaje como parte de nuestro ADN.

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