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Historia

Picasso, el 'Guernica' y la Exposición de París, bajo la supervisión de Juan Negrín

La fundación que administra el legado del político grancanario aporta 15 piezas al fondo documental sobre el cuadro que ha activado el Reina Sofía en internet

Picasso, el 'Guernica' y la Exposición de  París, bajo la supervisión de Juan Negrín

Picasso, el 'Guernica' y la Exposición de París, bajo la supervisión de Juan Negrín

El mes pasado, justo el 13 de noviembre, el Museo Reina Sofía acercó un poco más el Guernica de Pablo Picasso al mundo. Lo dejó a un solo clic de distancia a través de internet. Y sin trucos de prestidigitación o ilusionismo: activó un fondo documental, a través de internet y bautizado como Repensar Guernica, en el que aporta más de 2.000 archivos relacionados con el cuadro del pintor malagueño. Y ahí, en ese fichero -manjar para un ratón de biblioteca- aparece la mano de Juan Negrín: la fundación que difunde el legado del político grancanario, ministro de Hacienda (1936-1937), ministro de Defensa y presidente del consejo de ministros de la República desde 1937 hasta 1945 -ya en el exilio-, ha aportado a la colección nueve fotografías y seis documentos.

La aportación de la Fundación Juan Negrín al proyecto Repensar Guernica recoge un primer grupo de textos fechados en 1937 y relativos a los preparativos para la participación española en la Exposición Internacional de París, donde se mostró por primera vez el cuadro de Picasso. Un segundo paquete corresponde al año 1938 y a la participación de España en la Exposición Internacional de Nueva York de 1939, proyecto que nunca se llevaría a cabo -tras el inicio de la Segunda Guerra Mundial-.

Entre los papeles de 1937 destaca un informe fechado en Valencia el 11 de marzo y con registro del Ministerio de Hacienda del día 17 -con Negrín al frente de ese departamento- donde se describía al detalle las gestiones que restan por hacer y cómo se distribuirá el espacio en el pabellón español. En el documento se subrayaba que no hay tiempo que perder ya que la exposición se inauguraría el 1 de mayo, es decir apenas mes y medio después.

Planos del pabellón español

También figura un saluda escrito a mano y dirigido a Juan Negrín por el periodista y político socialista Andrés Saborit, entonces director general de Aduanas, en el que indica que le adjunta "los planos y documentos de la exposición de París".

Se aporta un documento de tres folios titulado Cuentas de la participación española en la exposición internacional de parís 1937 desde el comienzo hasta el 21 de agosto. Estas cuentas son en francos y, entre otros apuntes, figura éste: "Pinturas y esculturas de Picasso 51.088" francos.

Personajes destacados de la cultura española firman o aparecen en los documentos procedentes de la administración republicana y elaborados en plena Guerra de España. Muchos de estos personajes continuaron su carrera en el exilio después del conflicto civil.

Entre ellos, el muralista José Renau, entonces Director General de Bellas Artes, a quien se responsabiliza de ser el autor del encargo a Picasso que daría como fruto el Guernica; o los arquitectos Luis Lacasa y Josep Lluis Sert (colaborador de Le Coubusier y, tras exiliarse, profesor en Yale y Harvard (dos de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos)-, introductores del racionalismo en España. Lacasa y Sert diseñaron el pabellón español para la exposición de París.

Renau, pintor y comunista, envía un saluda a Negrín datado en Valencia con fecha 8 de octubre de 1937. Entonces, informaba al presidente del Consejo de Ministros del envío de "los aguafuertes que nuestro director del Museo del Prado, el genial Pablo Picasso, ha grabado como muestra de su adhesión a nuestra causa, y original Execración del atentado de que es víctima el pueblo español".

El histórico socialista Rodolfo Llopis firmaba otro de los documentos originales remitidos desde Las Palmas de Gran Canaria al Museo Reina Sofía. Llopis, -que se enfrentaría a Felipe González en el congreso de Suresnes de 1974 por el mandato dentro del PSOE-, se dirigía en este documento de marzo de 1937 al ministro de Hacienda, Juan Negrín, en calidad de subsecretario de la Presidencia del Consejo de Ministros de la República. Llopis enviaba a Negrín "unas notas acerca de lo que pretendemos que sea nuestro pabellón" y fotos de los planos. Le pedía colaboración para "dignificar" la presencia española en la exposición de París.

El segundo paquete de documentos se refiere al proyecto frustrado de pabellón para la Exposición Internacional de Nueva York de 1939, para el que el pintor Luis Quintanilla crearía unos frescos que han sido llamados "el otro Guernica" y que en la actualidad y después de muchas vicisitudes pueden contemplarse en Santander. Quintanilla, amigo de Juan Negrín de Hemingway, de Modigliani, Buñuel, Unamuno o Valle Inclán, nació en Santander en 1893 y murió en Madrid en 1978, tras una vida de película.

París, 1937

El Guernica fue el resultado final del encargo realizado por el gobierno de la Segunda República -con Negrín como ministro de Hacienda- a Picasso. En enero de 1937, con la Guerra Civil ya en marcha, una delegación compuesta por Josep Bernau -director general de Bellas Artes-, el arquitecto Luis Lacasa y los escritores Juan Larrea, Max Aub y José Bergamín se plantó en el domicilio del artista, en París, para plantearle una colaboración muy concreta: que diera forma a una obra para su posterior muestra en el pabellón española de la Exposición Internacional de París que se celebraría ese mismo año.

Picasso, pese a las reticencias iniciales, accedió. Con la ayuda de la fotógrafa Dora Maar -una de sus amantes- alquiló un estudio en el número 7 de la Rue des Grandes Augustins y allí dio rienda suelta a su talento en un óleo sobre lienzo con unas dimensiones más grandes de los habitual: tres metros y medio de alto por 7,80 de largo. El Guernica se presentó en la Exposición de París y, tras el final de la Guerra Civil -con victoria del bando fascista- la obra acabó en el Moma de Nueva York -tras pasar por Oslo, Copenhague, Estocolmo, Gotemburgo, Londres, Leeds, Liverpool y Manchester- con una condición impuesta por su autor: que fuera entregado a España cuando la democracia se instaurar en el país -el cuadro llegó a Madrid, al Casón del Buen Retiro, en 1981; ocho años después del fallecimiento del artista malagueño en Mougins (Francia)-.

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