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Una cita con los hermanos Coen

Excelente indagación en la carrera de dos cineastas imprescindibles

Los hermanos Coen.

Los hermanos Coen. REUTERS

El autor de libros sobre Alien y Terminator, el periodista Ian Nathan se ha atrevido a entrar en el laberinto de los hermanos Coen, autores de títulos de culto como Arizona Baby, Fargo, Barton Fink o El gran Lebowski. Lo hace arropado con un apartado gráfico espectacular que incluye imágenes inéditas de rodajes y carteles originales de las películas. Cuenta el autor que entrevistó a los hermanos "en cuatro ocasiones. Fueron indefectiblemente educados, pero era evidente que la experiencia no les satisfacía. Lo que más llama la atención es lo poco que se parecen. Y, aun así, la forma en que ruedan las películas resulta de una conexión tan sobrenatural que es difícil no pensar en ellos como en una pareja de gemelos. No pueden evitar hablar entre ellos, acabarse las frases, salirse por la tangente, sumirse en incómodos silencios, rascarse las barbas y estallar inesperadamente en discordantes carcajadas. Aseguran que les da vergüenza leer sus propias declaraciones. Una vez descubrieron que un descarado periodista se había inventado todas sus citas. "La mejor entrevista que hemos concedido jamás', sonríe Ethan".

A la gente "le encanta tildarlos de estrafalarios o simplemente de raros, pero suya es la misión de mantener su propia concepción de normalidad: se presentan ataviados con ropa expresamente informal, con tejanos y deportivas. Simplemente no hay egos, son un anatema para los pomposos estándares de Hollywood. "Eso es lo mejor de Joel y Ethan", confirma (el director) Barry Sonnenfeld. No quieren aparecer en el Today Show. No quieren aparecer en People. Les importa una mierda. Solo quieren pasarlo bien. Cuando una vez le preguntaron cuál era su filosofía a la hora de rodar películas, Ethan Coen, graduado en filosofía por Princeton, se estremeció. "Ooooh? no tengo ninguna", titubeó. "No sabría ni por dónde empezar. Ahí me has pillado. Nunca me lo había planteado. Mejor corramos un tupido velo sobre el tema".

El sentido del humor de los hermanos es "como una mezcla imposible de excentricidad, intelectualidad rural, sentido cómico tanto a nivel físico como metafísico, una ironía extremadamente sutil, una extremadamente obvia ironía, juegos de palabras idiotas y repetitivos y una debilidad por los cortes de pelo absurdos", afirma su gran amigo William Preston Robertson. "Todo su universo gira en torno a gente que intenta encontrar un código de conducta en un universo de locura", explica Robertson. ¿Y cómo arrancan sus guiones? "Es simplemente una vaga conversación", afirma Ethan.

Cuatro películas vistas por ellos. Arizona baby, o la exigencia de rodar algo distinto: "No sabíamos el qué", reconoce Ethan, "pero queríamos que fuera divertido, con un ritmo rápido". Barton Fink, o la duda: "A Ethan le gusta considerarla una película de colegas de principios de siglo", se burla Joel. "Yo no estoy seguro de cómo llamarlo. John Turturro cree que es una especie de historia de paso a la madurez. Supongo que es una suerte de comedia negra". ¿Y Fargo? "La idea de un coche emergiendo de la nieve como un fantasma? esa rareza y blancura eran importantes para nosotros", recuerda Joel. Y, claro, El gran Lebowski, "la película con un recorrido post estreno más extraño que hemos hecho". Palabra de Joel.

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