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Óscar González y la antroposofía

Óscar González y la antroposofía

Óscar González y la antroposofía

El profesor Óscar González, tras varios años de investigación, se ha doctorado, bajo la dirección de Octavi Piulats -a su vez, profesor de Antropología Filosófica en la Universidad de Barcelona, y miembro histórico y ochentista de la antigua revista Integral - con el tema "Bipolaridad y Libertad en la filosofía de Rudolf Steiner". Óscar González ha elegido un tema que es marginal en el seno de ese inmenso casino intelectual en que se ha convertido la Universidad y el conocimiento de las masas actualmente. Ha elegido a Rudolf Steiner, un revulsivo, incluso, para la filosofía académica, puesto que Steiner consideró que la sabiduría ha de tener una de sus patas en la "intuición intelectual", introduciéndose en los meandros pantanosos del "solipsismo intelectual", como ya pasó a Kant o a Descartes, por poner dos ejemplos que trata en su tesis.

Óscar González se enfrenta al problema recordando a Kant: las intuiciones sin conceptos son ciegas, pero los conceptos sin intuiciones son vacíos, de donde nos vemos lanzados a los territorios del sentir para encontrar la síntesis, o bien en el misticismo denunciado por el propio Kant, o bien en el voluntarismo del querer nietzscheano. Y expresa Óscar González la duda: "¿Hay una única intuición intelectual o tantas como individuos pensantes?, ¿cómo se desmiente el pensamiento a sí mismo?, ¿a qué instancia fuera de sí mismo puede recurrir para decidir entre la verdad de unas intuiciones intelectuales con respecto a otras?, ¿cómo crear puentes entre intuiciones opuestas o contradictorias a través de una comunidad libre del diálogo intersubjetivo?". Pues justamente la respuesta inmediata de que sí hay tantas intuiciones intelectuales como individuos pensantes resuelve la paradoja. Cada individuo es un ser único tras el que hay una substancia ontológica misteriosa, aludida por Markus Gabriel como "Sinnfeld" o "Campo de Sentido" (lo cual desarrolla en "Sinn und Existenz"), y ahí todo es posible, incluso las interrelaciones cambiantes y versátiles entre todas las formas de existencia.

Es un campo nuevo que, sin embargo, siempre han intuido los filósofos viéndose continuamente obligados a refutar los sistemas de pensamiento para reexplicar lo que es un fluido que ocurre en el tiempo, siendo que tampoco el tiempo existe, como, en oriente, han meditado profundamente los "Advaitas", seguidores y perseguidores de la No-Dualidad. No obstante, para no perdernos en este camino sin fin del ser, aprehendido a través de las intuiciones intelectuales, fijémonos en dos de los puntos cruciales tratados por Óscar González en su tesis "Bipolaridad y Libertad en la filosofía de Rudolf Steiner". González explica que Steiner: "Rastreando la lógica implícita del hecho religioso trató de enlazar esa lógica con aspectos empíricos, perdiendo, por un lado, la propia espontaneidad libre del sentimiento místico, y por otra la rigurosidad del método científico que hace de toda verdad una hipótesis hasta que no se demuestra mediante la experiencia compartida por varios sujetos independientes", de donde "probablemente, Rudolf Steiner pretendió encontrar una lógica de lo transcendente que sirviera a todas las religiones para liberarse de sus propios dogmas, sin embargo, para ello creó un nuevo dogma, la Antroposofía, cuyas verdades son irrefutables excepto para la intuición intelectual del propio Rudolf Steiner o de quienes no cuestionan sus presupuestos". De forma crítica, González dice: "así como hacer del arte una ciencia devalúa al arte y a la ciencia, hacer de la experiencia mística una ciencia es el prolegómeno de un nuevo dogma que no favorece a ninguno de los dos ámbitos involucrados". Concluyentemente, González admite la filosofía de la libertad de Steiner como un puente desde el yo a lo ético transcendental, pero en el sentido de "la idea de libertad como la finalidad y el sentido de los sistemas filosóficos"; y en otro sentido se fija en la bipolaridad como una dinámica no de choque de fuerzas contrapuestas: "el choque es el grado más burdo o inconsciente que tiene la bipolaridad de descargar su tensión. La bipolaridad arrastra también una amplia gama de valores como el respeto, la tolerancia, la comprensión, el entendimiento, el diálogo, la complementariedad, la expansión, que se pueden englobar dentro de la matriz de la libertad". Hay que conocer al Doctor González para entender que esta visión antroposófica, o psicosófica, de encuentro equilibrado entre opuestos, le representa. Óscar González y yo hemos vivido sóficos momentos, por ejemplo, en busca de Lam venido de la apertura de Amalantrah, espacios existenciales donde justamente no perviven las transiciones bipolares tolerantes, sino más bien las de "shock", pero ello no significa que sean las únicas; el universo muestra lo crudo y lo cocido, como muestra lo agudo y lo blando, o lo ácido y lo dulce y lo salado? González ha reintroducido el oxímoron ontológico de la ciencia mística, de nuevo, en la academia. Feyerabend resucita a través de estas propuestas, para estropear esa ansia, por lo pronto, intolerante de la ciencia, que ha recibido recién a nuevos gestores "torquemadas", como el astronauta Pedro Duque o la médica Carmen Montón, que se han introducido en la pasarela socialista para señalar por decreto que las terapias alternativas quedarán prohibidas porque son pseudociencias, que la salud la dan las pastillas y la cirugía, y el resto, según ellos, es superstición, pues ellos son la ciencia. Vienen tiempos de bipolaridad con "shock". Solo recordar que el director de la mentada tesis de Óscar González, Octavi Piulats, estudió filosofía con Emilio Lledó en España y se doctoró en la Universidad J.W. Goethe de Frankfurt am Main, donde fue alumno de Juergen Habermas y Karl Otto Apel, y donde tuvo lugar su encuentro con "Die Grünen" y Petra Kelly, con el ecologismo, el movimiento naturista y la Antroposofía, herederos de los ideales románticos del siglo XIX, siendo que así se apartó definitivamente del Marxismo ¡Vienen tiempos de bipolaridad con "shock"!

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