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Mitos del siglo XX

Una exposición reúne obras de los principales temas que el fotógrafo Cecil Beaton, maestro del retrato, desarrolló

Mitos del siglo XX

Mitos del siglo XX

En los años veinte del pasado siglo algunos vástagos de la alta sociedad inglesa formaban un grupo al que se le conocía como los Bright Young Things, jóvenes aristócratas de vida hedonista y costumbres bohemias, que protagonizaban buena parte de la vida social de la capital británica (una novela de Evelyn Waught sobre este grupo, Vile bodyes fue llevada al cine por Stephen Fry). Uno de sus líderes era el dandy londinense Stephen Tennant, a quien el fotógrafo Cecil Beaton conoció en 1927 y a cuya sombra aprendió los secretos de la sofisticación y la belleza que aplicó a sus imágenes. Integrado en el movimiento, Beaton cuidaba extremadamente su imagen pública utilizando la visión del buen gusto aprendida con los Bright Young. Siempre llamó la atención por su forma de vestir, con ropas excéntricas de colores llamativos, sombreros Fedora cuya utilización uno de sus biógrafos atribuye a querer distraer el aspecto de su cara, llena de pecas a causa del uso de suplementos estrógenos. Beaton proyectaba de sí mismo la imagen de un sofisticado creativo de la alta sociedad, registrándose como tal en sus autorretratos, ya sea en solitario o en compañía de personajes como Mick Jagger. Cultivó una imagen de dandy e intentó encubrir su homosexualidad proponiendo un matrimonio fallido a Greta Garbo después de fracasar su relación con el coleccionista de arte Peter Watson. Fue su amigo Truman Capote quien desveló públicamente su identidad sexual.

Cecil Beaton (1904-1980) había nacido en Hampstead, Londres, en el seno de una familia de clase media británica, en una época dominada por los valores de la realeza eduardiana. Estudió en un internado en Eastbourne con compañeros como George Orwell y Cyril Connolly, y en la Universidad de Cambridge, en la que no llegó a graduarse. De niño se inició en la fotografía gracias a la influencia de una sirvienta aficionada, después de lo cual utilizó la casa de sus padres para improvisar un estudio provisional con decorados diseñados por él mismo. Una de sus primeras modelos fue la poetisa Edith Sitwell, amiga de la familia (uno de los retratos de Sitwell, a los 75 años, figura como icono de esta exposición). Desde el principio registró un estilo excéntrico aprendido de la obra de retratistas como Lallie Charles.

La obra de Beaton es un testigo fiel de varios aspectos de una época del siglo XX en la que cambió la historia del mundo. En los primeros años treinta se dejó seducir por las vanguardias, sobre todo por el surrealismo, un movimiento del que aprovechó la sofisticación y las atmósferas de ambiente para introducir en sus fotografías elementos oníricos. En esa misma década desembarcó en Hollywood y pronto quedó fascinado por las estrellas de la gran pantalla, a las que fotografió desde el principio: Joan Crawford, Dolores del Río, Johnny Weissmuller, Gary Cooper, Buster Keaton? a veces con los decorados y en los escenarios en los que rodaban sus películas. Desde entonces, sin abandonar su residencia en Inglaterra, viajaba todos los años a los Estados Unidos, alojándose siempre en hoteles de los que llegó a diseñar suites y habitaciones en las que instalaba estudios de fotografía por los que pasaron Marilyn Monroe, Joan Carwford o María Callas, a quienes fotografiaba para revistas como Look, I llustrated y Harper's Bazaar.

Además de las estrellas del mundo del cine fue también retratista privilegiado de la alta sociedad y la alta costura. Y un golpe de suerte le llevó a convertirse en el fotógrafo oficial de la familia real británica desde que en 1939 fue llamado al palacio de Buckingham para fotografiar a la reina madre Isabel Bowes-Lyon. Beaton tomó las fotografías oficiales de la coronación de la joven reina Isabel II en 1953, quien le nombró Caballero de la Orden del Imperio Británico. Los retratos de la reina se han reunido en Queen Elizabeth II: Portraits by Cecil Beaton, de Susanna Brown.

Su obra conoció un punto de inflexión durante la II Guerra Mundial, al documentar con una gran sensibilidad los efectos de los bombardeos nazis sobre Inglaterra para el Ministerio de Información británico. Con una sola cámara Rolleiflex hizo unas 10.000 fotografías de las consecuencias de la guerra sobre las ciudades y la población. Esta experiencia influyó sobre su estilo fotográfico, haciéndole abandonar la sofisticación y el narcisismo en aras de una mayor austeridad realista, como en la famosa fotografía de la niña Eileen Dunne herida en un hospital de Londres, portada de un número de Life). Es esta modalidad de su obra la que falta en esta exposición, aunque están algunas revistas en las que publicó estas fotografías.

Terminada la guerra su fotografía evolucionó con la moda y las tendencias de la sociedad en la que vivió. Fascinado por las artes escénicas en algún momento confesó que le habría gustado ser guionista (escribió The Gainsborough Girls, que fracasó en su estreno en el Royal Theatre de Brighton en 1951), y participó activamente en el mundo del teatro, la ópera y el ballet como escenógrafo y diseñador de vestuario (también como actor en El abanico de Lady Windermere de Oscar Wilde). En el cine colaboró en doce largometrajes y consiguió tres Oscar: uno en 1958 por Gigi de Vincente Minnelli (protagonizada por Leslie Caron) y otros dos en 1964 por el diseño de vestuario y mejor dirección artística para la película de George Cukor My Fair Lady.

Un libro de Frances Lincoln, Cecil Beaton: portraits and profile reunió en 2014 sus mejores retratos fotográficos y también sus dibujos, con los que a veces ilustraba revistas de moda como Vogue y Vanity Fair, en las que también publicaba sus fotografías. Con estos trabajos se publicó en 2016 A Life in Fashion. The Wardrobe of Cecil Beaton, del historiador de la moda Benjamin Wild. En 1951 publicó una Photobiography y más tarde sus diarios, en los que no ahorró invectivas contra sus enemigos y detractores, y también contra actrices como Elizabeth Taylor o Marilyn Monroe. Pero no sólo obras autobiográficas. Entre sus 38 libros sobresale The magic Image, una extensa historia de la fotografía

Toda esta obra de Cecil Beaton, exceptuando sus fotografías de guerra, se ha ordenado en cuatro secciones para la exposición que puede verse en Madrid: Cine y Hollywood, Arte y Cultura, Moda y Belleza y Sociedad y Política, en las que se muestran desde sus retratos de la época dorada de Hollywood hasta sus últimas fotografías de personajes del mundo de la política, la moda y la cultura como Jean Cocteau, Picasso, Dalí, Francis Bacon, Henry Moore, Giacometti, Rudolf Nureyev, André Malraux, Colette, Tom Wolfe, Jacqueline Kennedy, Luis Miguel Dominguín, Barbara Hutton, Eisenhower, Salvador Dalí, Sartre, Balenciaga, Cocó Chanel, Christian Dior, Churchill, la Baronesa Fiona Thyssen-Bornemisza, Helena Rubinstein? a algunos de los cuales recibía en sus residencias de Ashcombe y Wiltshire.

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