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El resultado de la infamia

'El sheriff de Babilonia' muestra, desde la experiencia de un agente de la CIA, cómo quedó Irak tras la invasión en 2011

El resultado de la infamia

El resultado de la infamia

Algunas veces, al definir una historieta con el nombre de un único género, nos encontramos con las mismas dificultades de quien trata de encasillar una novela. Tal es el caso de este thriller policiaco que incursiona en el género bélico desde la perspectiva del neo-noir.

Pero por si fuera poco, el conflicto en cuestión es uno de gran actualidad, la guerra de Irak, más conocida como Segunda Guerra del Golfo que aunque oficialmente finalizó en el 2011, como bien saben todos aún no ha acabado. Por ello, hay otro género dentro de la coctelera de este cómic: el thriller político. Todo esto potenciado por el hecho de que se trata de una historia basada en las experiencias que el guionista de esta serie, Tom King, vivió durante su estancia en Irak como agente de la CIA.

Esta edición recopila los primeros seis números de la serie, la mitad, que comienza describiendo los patéticos y desacertados intentos de los norteamericanos por controlar el Irak posterior a la caída de Saddam Hussein, con la sorpresa de que cuando se supone que ellos están al mando, resulta que nadie tiene el control. Dentro de esa enorme paradoja el protagonista entrena a iraquíes para formar el nuevo cuerpo de policía del país hasta que asesinan a uno de sus reclutas. Entonces en ese instante surge el quid de la cuestión de todos los thrillers en clave de pregunta: ¿por qué? Aunque luego resulta darse cuenta que la respuesta solo parece importarle a él.

En ocasiones la obra se parece mucho a la película norteamericana de 2010 Green Zone: distrito protegido, pero hay que advertir que el guión es denso y está salpicado de diálogos prolongados, lo que la aleja de todos los films bélicos que se han rodado acerca de esta funesta e infame guerra. Debido a ello, en muchas páginas se llega a emplear la cuadricula de nueve viñetas creando escenas en las que únicamente cambian los gestos, y lo cual otorga más importancia a los diálogo de los implicados.

En consecuencia, se da la palabra a los iraquíes en numerosas ocasiones, dejándonos ver el conflicto desde su punto de vista, algo poco común entre los norteamericanos. Quizás por todo ello, El sheriff de Babilonia sea una obra ardua, destinada a un tipo muy concreto de aficionados, y muy alejada de los cánones del cómic de entretenimiento al uso. Y, quizás por eso, es uno de los pocos casos en donde está justificada esa quiebra de la regla de oro del noveno arte que sostiene que los textos tienen que ser un mero apoyo a la imagen.

El dibujo quebrado y escabroso de Mitch Gerads reproduce fielmente el ambiente de la devastada Bagdad de la posguerra, una ciudad polvorienta -como tantos viajeros la han descrito- abrasadora, caótica y cómo no, muy peligrosa, poblada por personajes de rostro desconsolado, llenos de odio y deseos de venganza. El sheriff de Babilonia combina el cómic bélico y el thriller policiaco, dentro de un texto tan imprevisible como el propio conflicto, pero que muestra la realidad desde sus entrañas.

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