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Entrevista | Isabel Ordaz

Isabel Ordaz: "Creo que la cultura es el único camino para no pasarnos al lado oscuro"

"El teatro es más proclive a dar personajes más importantes a las mujeres" afirmó la actriz

Isabel Ordaz: "Creo que la cultura es el único camino para no pasarnos al lado oscuro"

Isabel Ordaz: "Creo que la cultura es el único camino para no pasarnos al lado oscuro"

¿Cuáles son las reflexiones principales que desgrana el soliloquio de Miriam, la madre que encarna en el drama He nacido para verte sonreír ?

Este melodrama hermosísimo de Santiago Loza es una feria de emociones en torno a la historia de una madre, Miriam, y un hijo, que sufre una enfermedad mental, y que están esperando a que el padre pase a recogerles para internarlo. Esa espera transcurre en la cocina y, a lo largo de ese tiempo, la madre emprende ese soliloquio en el que va hablando de todo lo que siente, desde la culpa, el amor, el pasado o la frustración. Poco a poco, se va construyendo una gran atmósfera de amor y de dolor alrededor de la presencia física del hijo, que es rotunda, porque no habla, de modo que es un diálogo muy conmovedor entre el silencio y la palabra, donde yo hablo por él y para él.

¿En qué medida el silencio de su hijo acaba espejando los propios abismos de Miriam?

Ciertamente; lo llamamos un melodrama clásico de madre con hijo, porque lo es, pero también habla metafóricamente de la incomunicación, las difíciles relaciones maternofiliales y, sobre todo, esa búsqueda continua de Miriam por rescatar al hijo, que también representa su impotencia por salir de su universo de silencio y oscuridad.

¿Cree que esa madre habla, en realidad, de muchas madres?

Creo que Miriam es un perfil de mujer del siglo pasado, en el que era, sobre todo, madre y esposa; a quien no le hablaban mucho ni la miraban mucho y que no tenía vida profesional más allá de ser ama de casa. Entonces, todo su universo transcurre alrededor de su hijo, que es un hijo que se ha enfermado y se le ha ido de las manos. Todo esto es lo que ella va desabrochando, porque Miriam se va desabrochando emocionalmente y va hablando de sus recuerdos, sus temores y su incertidumbre. Para mí ha sido todo un desafío, porque es una mujer que necesita expresarse continuamente. Y por otro lado, también tiene momentos de humor, porque necesita no dejarse llevar por ese abismo de silencio y olvido que representa el hijo. Al final, el público siempre se emociona muchísimo, según nos han manifestado a menudo durante nuestras giras, tanto en España como en Latinoamérica.

¿Cree que en el teatro proliferan personajes femeninos más potentes y diversos?

El teatro es más rotundo e, incluso, más importante para una intérprete, porque te hace ser más creativa. El oficio, la madre del cordero, está en el teatro. Pero estoy totalmente de acuerdo en que, además, se dan grandes personajes femeninos en el teatro por encima de la televisión y el cine, donde impera esa especie de ansiedad por lo joven y cuyos protagonistas son cada vez más jóvenes. Y no entiendo por qué; es como si a partir de los 40 años no tuvieras vida cuando, en realidad, es cuando empieza la vida, la de verdad, la intensa, la tuya. En ese sentido, el teatro es más proclive a dar personajes más importantes y ricos a las mujeres. En España, sin duda.

Después de desvincularse de las casas de vecinos televisivas, ¿en qué momento profesional se encuentra?

Hoy puedo decir que estoy muy contenta con mi trayectoria profesional, tanto por haber trabajado en cine y en televisión como, sobre todo, por no haber dejado nunca el teatro, incluso cuando grababa las series. Esta obra ha sido un regalazo y un reto artísticamente, que me ha llevado a lugares en los que he conocido a otros públicos y he podido establecer con ellos una complicidad muy emotiva. El horizonte, en ese sentido, pinta muy interesante, porque los personajes que me invitan a hacer son diversos y eso me hace más grande como actriz, porque me permite conocer otros lugares de mí misma, aunque en este oficio y en la vida una nunca acaba de conocerse, y siempre hay algo por descubrir.

¿La posibilidad de conocerse a través de otros personajes es lo que le impulsó a ser actriz?

Pues creo que, además de esa vocación de encontrarte dentro de la piel de otros personajes, siempre quise vivir la vida a través de la cultura, la creatividad y la educación, que es importante no sólo para los artistas, sino para la sociedad. Yo creo mucho en la cultura, no sólo para ser más civilizados y críticos, sino porque es el único camino para no pasarnos al lado oscuro.

¿Por eso decidió sumergirse en la poesía y, entre plató y plató, cursar estudios de Lengua y Literatura en la UNED?

Así es, pero lo hago despacio, cuando puedo, sin prisa; cada año me matriculo en una o dos asignaturas y, ahora, entre tanto, estoy preparando un nuevo poemario. Desde hace muchos años trato de entender lo que es el arte, la creación, y lo importante que es para civilizar a una sociedad, que es algo que no se puede olvidar. Casi todo el mundo lo termina olvidando, sobre todo los políticos. Pero estamos abocados al fracaso si olvidamos que la cultura es lo que nos hace como sociedad y que no todo es cuantificable -aunque también es importante llevar una vida digna con un salario digno-, pero hay que mirar hacia la naturaleza, la cultura, los libros y el teatro, porque, además, es lo que enriquece el alma.

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