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Crítica

Por ti no pasan los años

Después de varias décadas viendo a un humorista, cualquiera podría pensar que ya conoce lo suficientemente bien su repertorio como para no esperarse ninguna sorpresa, sin embargo, cuando se levantó el telón nos encontramos con una cantante acompañada por una banda de mariachis interpretando un tema que si no escuché mal era precisamente el que da nombre a este espectáculo: Cómo han pasado los años. La posterior aparición en escena del humorista comenzó con la insólita revelación de que padece pánico escénico, sin lugar a dudas su primer chiste, para luego hacer todo tipo de bromas.

Manolo Vieira es una vieja gloria del humor canario que precisamente por eso puede permitirse reflexionar de la manera más ácida acerca del mucho tiempo que lleva haciendo reír a todo el mundo. Debido a ello se refirió con bastante humor, eso sí, muy negro, acerca de las muchas veces que por la isla se ha extendido el rumor de que había fallecido de las enfermedades más pintorescas. Continuó con una selección de divertidos bulos acerca de su persona, para a continuación reírse de la obsesión con la corrección política en el ámbito del humor con chistes acerca de homosexuales, gangosos y personas de otras razas.

No podían faltar Carmelito y Maruquita, ni se olvidó de volver a recordar cuanto duraban los viajes al sur de la isla en las carreteras de un solo carril, pero a pesar de que se esté refiriendo a un pasado que los más jóvenes desconocen, sus personajes siguen siendo los mismos, no envejecen a pesar de que ya tengan más de treinta años a sus espaldas y lo más sorprendente es que lo mismo sucede con su humor. ¿Qué humorista lleva tanto tiempo en activo? El resto se ha retirado ya, pero Manolo Vieira sigue incombustible.

Definitivamente, el humor costumbrista nunca pasa de moda, porque no hay nada más sano que reírse de uno mismo, y cuando quien lo hace es toda una comunidad como la canaria, que desde hace más de tres décadas viene llenando los teatros para ver a un humorista tan popular como sus personajes, entonces se crea una química especial entre un público y un bromista que dudo mucho que llegue el día en que ya no nos haga gracia.

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