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Entrevista | Yanara Moreno y José Buceta

"En el musical 'El polizón' se encierra el concepto de drama social"

"El polizón es un drama musical que puede entretener pero, al mismo tiempo, remueve corazones y conciencias", afirman

José Buceta, director musical, y Yanara Moreno, directora escénica del musical 'El polizón'.

José Buceta, director musical, y Yanara Moreno, directora escénica del musical 'El polizón'. JUAN CASTRO

Con El polizón traen a Canarias el musical de gran formato tipo Broadway, con casi cien actuantes entre actores, músicos y especialistas. ¿Qué les ha animado a afrontar este riesgo?

José Buceta: El polizón nace de la herencia de una obra que hicimos hace dos años en Ingenio también, de la ópera Candelaria que había sido un proyecto para que participaran una gran parte de colectivos del pueblo, artistas del municipio y donde la experiencia fue tan satisfactoria que se quiso seguir trabajando en esa línea. El polizón nació ahí, pero con la perspectiva de intentar mejorar lo que se hizo.

El presupuesto de 80.000 euros es francamente sabroso, pero muy difícil de amortizar en sólo dos funciones, los días 14 y 16 de diciembre en el Centro Cívico de Carrizal de Ingenio. ¿Piensan girar en otros espacios insulares?

Yanara Moreno: Eso es lo que intentamos, que el esfuerzo no sólo se quede en esas dos funciones, porque ha sido grandioso y están implicadas muchas personas, tanto artistas, como técnicos, creadores, traductores y sería frustrante que no pudiéramos continuar. Creo que también es importante el esfuerzo que está haciendo producción en este caso, pero todavía no tenemos confirmado nada al respecto.

El asunto de la emigración es muy rico en posibilidades líricas y dramáticas. ¿Creen que también lo es para un espectáculo de entretenimiento?

J.B.: El polizón es una propuesta en la que se pretende que el público salga con una visión diferente del mundo. La emigración y todo lo que conlleva abandonar un país y, de hecho, mucha de la gente que participa en el espectáculo, empezando por Yanara y por mí, los directores de escena y musicales, y cantantes, se han visto obligados a abandonar su casa para buscar un futuro mejor para poder desarrollar su trabajo. La emigración está ahí porque el polizón es un músico que se va a emprender una mejor vida. Aprovechando esa coyuntura El polizón pretende contar una historia más comprometida, intentando dejar claro que con superación y esfuerzo se pueden cambiar muchas cosas e incluso, darle la vuelta al barco.

Y.M.: También es un drama musical que puede entretener pero, al mismo tiempo, remueve corazones y conciencias porque la historia en sí de eso trata, de mostrar las vicisitudes de las personas en un barco, de los trabajadores que hacen su vida en él y, de alguna manera, no ven una esperanza de vida mejor y al llegar el polizón músico trastoca todo ese supuesto destino.

¿Qué ideales empujan al protagonista a colarse de polizón en el barco Arado y pasarlas moradas hasta cumplir su sueño?

Y.M.: El polizón tiene ganas de mejorar su destino. Llega clandestinamente al barco. Los ideales que lo mueven son la honestidad, los buenos valores ante el mundo, la valentía, todo lo que puede tener un protagonista de buena fe y que se enfrenta a un antagonista que defiende otros valores como el yoísmo, el abuso de poder, todo lo contrario a lo que es el polizón.

J.B.: Sus ideales son los de desarrollar lo que le gusta, la música, y si tiene que dejar su casa para ello lo hará. En el barco no esperaba encontrarse lo que se encontró. Ese es el quid de la cuestión...

¿Y qué peripecias se desarrollan en la hora y media que dura la obra?

Y.M.: Aparte de encontrarse con los conflictos propios que tienen los trabajadores con el capitán, el polizón también se enamora en el barco, encuentra también ahí un eslabón más para motivarse a defender las cosas buenas que lo envuelven en la vida.

J.B.: La coprotagonista es una de las sirvientas del barco que se llama Dolores, la luz en la oscuridad del barco. Todo el mundo la quiere porque siempre está dispuesta a ayudar y a dar cariño. Juan, el polizón, enseguida conecta con ella. El antagonista que es el capitán, el personaje que hace Mingo Ruano, como lo quiere controlar todo, también a Dolores. Hay otros dos personajes que representan a otro estatus social, dos monjas. Una representa la visión más bondadosa de la Iglesia y la otra, la más cínica. Además aparece también el capataz del barco que manda sobre los trabajadores, a quien sólo le interesa el dinero y controlar un poco.

¿Combinan la música con un fondo de crítica social articulado en las desigualdades, injusticias, miserias y abusos de la travesía marítima?

Y.M.: Sí, desde el primer tema con el que empieza este drama musical, que se titula En la mar nací, se ve el sentir de estos trabajadores que no contemplan un destino más allá de lo que les rodea. Están muy convencidos de que no hay otro camino que sobrevivir en esas circunstancias. Pienso que este aspecto ya es muy comprometido. También se suma el sentir de las sirvientas. Se encierra el concepto de drama social. Ya con los títulos de los temas musicales se ve que se ahonda en lo mismo.

Yanara Moreno, directora escénica, define la obra teatral como "una feliz metáfora del ansia de volar del ser humano". ¿Es la idea-eje que ha de conducir a un final feliz?

Y.M.: A un final feliz que incluso pensamos que tenga segunda parte porque da pie a mucho desarrollo. Considero que el objetivo que se plantea el principio de la historia lo consigue.

J.B.: Experiencias previas mías de hacer este tipo de obra siempre han sido irme al dramatismo total. Supongo que será la herencia de la ópera. Pero en esta obra pensamos que era mejor dar un mensaje esperanzador porque ya estamos cansados de recibir noticias no tan buenas y creo que, aunque la realidad es cruda y lo que se presenta no es positivo, y el musical oscuro, deja al final un hálito de esperanza.

Y José Buceta, autor del libreto y director musical, cree que "la música como lenguaje universal es el mejor vehículo para expresar el sentimiento de libertad" del polizón. ¿Con qué músicas construyen estas hermosas ideas?

J.B.: La música potencia lo que se ve en escena. Si, por ejemplo es de amor, la música hace que esa visión se vea reforzada.

Y.M.: La música también describe, en este caso, las escenas, porque todos los temas son cantados. No hay un diálogo dramático que los una sino que los propios temas musicales van narrando la historia. Es uno de los retos que tenemos en este caso y la diferencia con otros musicales canarios.

J.B.: Desde el punto de vista compositivo he intentado darle a cada personaje una melodía concreta, e incluso a los que no son reales, como el barco. Al igual que los personajes evolucionan las melodías también, van variando. La única que permanece constante es la que representa al propio barco, el cual refleja nuestra vida, sociedad y entorno en que nos desenvolvemos. Así el espectador tendrá referencias visuales y auditivas, muy de cine y de ópera. Queremos atraer a todo tipo de espectadores a través de la música.

¿Cómo fue la Candelaria de Buceta, estrenada hace dos años en el bicentenario de la jurisdicción de Ingenio?

J.B.: Candelaria resultó un buen espectáculo musical, muy buena ópera a nivel artístico. Pienso que lo más interesante fue el proyecto interdisciplinar entre todos los colectivos del pueblo, todo el mundo trabajando con un mismo objetivo. De hecho, de ahí surge gente interesada en estudiar teatro, proyectos posteriores para trabajar con niños, en la Escuela de Música las matrículas se incrementaron. En el pueblo lo que surgió fue un interés por el mundo de las artes escénicas que no existía hasta ese momento.

¿Piensan que deberían generalizarse iniciativas como esta de la Sociedad Musical Villa de Ingenio, su Ayuntamiento y el Cabildo insular?

Y.M.: Este debería ser el gesto motivador para muchos más municipios. Sería una frustración muy grande que todo el público, ya sea de Gran Canaria o de otra isla, no tenga la oportunidad de poder disfrutar de una experiencia así porque vale la pena un esfuerzo tan grande. Tenemos allí madres, padres, profesores, amas de casa y jubilados que están hasta tarde entregándolo todo. Tenemos una producción que también está pendiente del mínimo detalle, compañeros que hacen el esfuerzo sin cobrar a veces nada. Hay un compromiso y una entrega para valorar. Además es un musical canario, hecho por talentos canarios.

J.B.: Deberíamos estar haciendo estos proyectos constantemente. Esta debería ser nuestra forma de vivir.

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