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Fin de la primera parte del Bienio (2018-2020)

'Alceste' revive en tierra galdosiana

El director y actor Víctor Formoso capitanea la primera adaptación de la obra teatral de Benito Pérez Galdós desde 1914 con un elenco de diez intérpretes

Nora Navarro

Nora Navarro

"La desgracia de mi hijo me traspasa el alma, pero no tengo ánimo para remediarla. Yo no me ofrezco, hijo mío, a morir en tu lugar, ¡no debo, no quiero morir!", declara Erectea, madre del rey Admeto, encarnados por Mari Carmen Sánchez y Mingo Ruano, en el montaje Alceste, que ensayan esta semana en una de las salas del Castillo de Mata, en Las Palmas de Gran Canaria.

Y es que el soberano de Tesalia ha sido condenado a muerte por la diosa Artemisa, a quien olvidó ofrendarle piezas de caza en el monte Hymeto después de contraer matrimonio con la abnegada e inteligente Alceste, quien antepuso su propio amor a los dioses.

El director, actor y profesor de teatro grancanario Víctor Formoso dirige esta adaptación de la obra teatral de Benito Pérez Galdós, estrenada en abril de 1914 en el antiguo Teatro de la Princesa de Madrid, con María Guerrero y Pedro Codina como protagonistas. El célebre autor de los Episodios Nacionales trazó una cosmovisión moderna del texto original de Eurípides, donde sobreimprimió el devenir sociohistórico e imperialista de España en los pasajes legendarios del mito de Alceste que glosa el poeta trágico griego.

"Nuestro gran Galdós, perennemente lozano, cuya vigorosa mentalidad no tiene un solo instante de desmayo, acierta a darnos, sin incurrir en afectaciones de ninguna especie, sino con su manera fluyente, sencilla, sobriamente adecuada al momento, toda la grandeza del sacrificio de Alceste", plasmó la crítica especializada en las páginas del diario Abc un mes de abril hace más de 104 años.

Sin embargo, la pieza galdosiana nunca volvió a estrenarse en los teatros, hasta que Formoso desempolvó los ideales dormidos del mito más legendario del ciclo de las Argólidas. Su revisión del Alceste de Galdós se alzó triunfal en el concurso público convocado por el Cabildo de Gran Canaria para poner el broche a la primera parte del Bienio Galdosiano (2018-2020), que conmemora el 175º aniversario del nacimiento del célebre escritor grancanario y el primer centenario de su muerte con un extenso programa de experimentos culturales en la Isla. " Alceste me atrapó desde la primera página", revela Formoso, "porque es una obra clásica escrita en un lenguaje completamente desconocido de Galdós, que, incluso, parece escrita por Eurípides o Sófocles".

El director grancanario se abrió camino en los diálogos, simbolismos y emociones de esta tragicomedia en tres actos para exprimir su esencia en 80 minutos de montaje, que se representarán en el Teatro Cuyás los próximos 21 y 22 de diciembre. El texto galdosiano despliega un total de 23 personajes en escena, pero Formoso redujo el plantel a una decena de héroes y deidades, en el que embarcó a los actores y actrices profesionales María De Vigo, Mingo Ruano, Mari Carmen Sánchez, Lamberto Guerra, Nati Vera, José Luís de Madariaga, Pepe Batista, Kevin Sánchez, José Manuel Trujillo y Toni Báez, con Claudio Martín como asistente de dirección. "Cada actor tiene su propio personaje", indica Formoso. "Pero no le he puesto ni una coma a Galdós, porque no he querido hacer una versión de su texto, sino adaptarlo, así que he recortado y unido personajes hasta reducirlos a diez, pero respetando toda la trama, la unidad de tiempo y la unidad de acción del texto".

Contemporaneidad

Sin embargo, la adaptación de Formoso imprime un barniz de contemporaneidad a una propuesta que, en su tiempo, recontextualizó la fábula de Eurípides en las coordenadas de la España coetánea real. El director revela que esta voluntad apuntaba en dos direcciones; por un lado, romper con la distancia temporal con el público y, a un tiempo, reivindicar la modernidad del teatro galdosiano.

"Nosotros queremos decir que la palabra de Galdós, que fue escrita hace más de 100 años, a partir de una obra que fue escrita hace 2.500 años, aún sigue vigente", sentencia Formoso, quien ha frecuentado el teatro clásico en montajes anteriores, como Antígona o Fedra. "Y al igual que él quiso refrescar la escena con el estreno de Alceste, nosotros también queremos hacerlo desempolvando a este Galdós".

Además, el director ha querido vestir la puesta en escena "con una escenografía y una iluminación conceptuales". "No hemos vestido a los personajes con túnicas griegas, sino que los hemos llevado a los años 20 o 30 para hermanarlos más con el público y que les llegue mejor la palabra de Galdós", revela Formoso, toda vez que señala que "precisamente porque es un autor universal nos podemos permitir hacer una escenografía y un vestuario contemporáneos".

En este sentido, Formoso admite que el reto de exhumar un texto relegado al fondo del extenso legado del escritor grancanario ha comportado "un cierto miedo por enfrentarse a un Galdós en pleno Bienio Galdosiano, con toda la expectación que eso despierta". "Y la verdad es que nos hemos sorprendido mucho cuando ese miedo se ha ido evaporando durante los ensayos, porque nos hemos dado cuenta de que Galdós tiene un lenguaje muy rico, con unas ideas muy vigentes". Estas ideas, apunta el director, circulan en el ideario actual en nociones como "la regeneración en el poder de mandos, la libertad de los pueblos, la abnegación de los dirigentes o el altruismo de los ciudadanos".

"Pero, sobre todo, Alceste es un canto a la vida y al amor, con un arco de emociones muy potente, que ilustra cómo lo divino nace de lo humano y lo humano de lo divino", concluye, de modo que el espectro emocional de la aventura teatral transita por "la ira, el rencor, el amor, la culpa, la abnegación, la codicia y el humor. "Y es que todo esto queda aderezado por una parte humorística muy grande, de modo que también jugamos a la comedia, lo que lo hace mucho más disfrutable".

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