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Entrevista con Christian Gálvez

"La revolución feminista llegó hace mucho tiempo"

El presentador lanza nuevo libro, 'Gioconda descodificada': "Leonardo y yo compartimos una curiosidad insaciable"

"No se pone en duda cuando otro psicólogo, policía? escribe un libro"

Puede que su historia sea poco habitual, pero no por ello carente de magia. Christian Gálvez (Móstoles, 1980) no solo se ha convertido en un referente en España de los programas culturales de televisión, sino que ha llevado su incesante curiosidad hasta el 'Leonardo DNA Project', donde estudia en profundidad la vida y obras del artista renacentista.

Como Leonardo, Gálvez se nutre de su ánimo por el aprendizaje para que se pueda decir que es un experto en el Renacimiento y en Da Vinci, aunque la sombra de la televisión, en ocasiones, puede ser algo molesta. Nada con lo que no pueda este madrileño de 38 años y marido de Almudena Cid (la chica del spagat), que ya va por su sexto libro, 'Gioconda descodificada', sin contar una serie de cuentos sobre el artista que también han visto la luz.

Y pese a que Gálvez va de la mano de una pareja compleja, la televisión y la historia, en ocasiones víctimas de una relación tóxica, se ha convertido en todo un erudito, por mucho que recalque que no le gustan las etiquetas y otros quieran quitar importancia a su trabajo.

-¿Qué podemos descubrir en este nuevo libro?

-Lo que pretendía es, dentro del propio universo de Da Vinci, acercarnos al origen del rol femenino en la historia del arte. Siempre que hablamos de este periodo, dejando atrás el oscurantismo de la Edad Media y entrando en la luminosidad del Renacimiento, lo tratamos con nombres masculinos y lo cierto es que hubo grandes mujeres que hicieron importante el Renacimiento. Grandes mujeres que hicieron grandes hombres y artistas como modelos, y sin embargo las hemos olvidado.

Leonardo marca un antes y un después en la Historia del Arte haciendo caso omiso de la manera de representar a las mujeres, ya que las crea de perfil. Con Ginebra de Benci coloca a la mujer en tres cuartos, en contraposto, mirando directamente al espectador. La sublimación llega con la Gioconda, y aquí pretendo desvelar sus misterios y los de la 'giocondolatría'.

-¿Qué tiene en común Christian Gálvez y Leonardo Da Vinci?

-(Risas) Quizá lo único es la curiosidad insaciable. Siempre he defendido que habría que arrancar de una vez por todas la pátina de genialidad que le otorgamos a los personajes históricos y dejar de admirar al genio y conocer más al hombre. En este caso, a pesar de que Leonardo fracasó en su vida y murió sintiéndose un perdedor, no dejó de ser ese chavalito de Vinci que se preguntaba por qué y para qué. En mi caso, el resultado de mi trabajo es fruto de mucha curiosidad, mucha pasión y mucha perseverancia.

-¿Puede poner alguna figura actual al nivel de Leonardo?

-A todos aquellos jóvenes, estudiantes, curiosos, observadores, perseverantes, sacrificados y apasionados que cuentan con talento y tienen que irse fuera de España para poder triunfar. Lo hizo Leonardo hace 500 años, sufrió la fuga de cerebros, y ahora tenemos muchos genios en potencia y nos lo estamos perdiendo.

Gálvez se enfrenta al rosco: ¿Cuánto sabe sobre Leonardo Da Vinci?

¿Cuánto sabe Christian Gálvez sobre Leonardo Da Vinci?

Vídeo: Miriam Cos | Foto: Izaskun Garaizabal-EFE.

-Dentro del sector juvenil, en términos generales, no hay mucha curiosidad por el arte y la historia, ¿cómo se puede cambiar esto?

-Tenemos el qué -la materia y la información-, solo cambiaría el cómo. Cómo contamos las cosas y realizamos la parte didáctica y pedagógica. El motor clave es la pasión, depende de quién te transmita el qué, así te quedará.

Hace poco leí un ensayo, 'La utilidad de lo inútil' de Nuccio Ordine, en el que se planteaba por qué va desapareciendo el latín, griego, arte ahora consideremos que es inútil. La clave está en contar a la gente que la utilidad y la materia nos pueden hacer mejores personas, mejores profesionales y, por encima de todo, más felices.

-Si tuviese que captar la atención de la juventud hacia La Gioconda, ¿qué contaría?

-Lo que más llama la atención es el enigma, y desvelar los enigmas en el universo de Leonardo es bastante complicado pese a la información que tenemos hoy en día. Creo que no solo con la Gioconda, sino con Da Vinci, debemos bajarle del pedestal de la genialidad y vestirle con vaqueros para contar la verdadera historia de un tipo que fracasó, lo intentó y nunca dejó de intentarlo y que hacía lo que quería porque le hacía feliz, que buscaba la transversalidad de conocimientos.

No me imagino a Leonardo diciendo que estudies algo porque tiene más salidas, le imagino diciendo: "Tío, hazlo, apasiónate, y si ves que no te mola, cambia por completo, porque no habrás perdido dos años de tu vida, habrás decidido qué no quieres hacer".

Gálvez lleva más de una década frente a su programa televisivo y aun así tiene tiempo de escribir libros, organizar una exposición sobre su ídolo en Madrid, 'Leonardo Da Vinci: Los rostros del genio' en la Biblioteca Nacional y el palacio de las Alhajas, e incluso de viajar a Inglaterra y otros países del norte de Europa para meterse de lleno en la cultura nórdica.

Lo suyo es adentrarse en otros mundos, en historias y enigmas, para después comunicarlo al público de una forma más sencilla. Modesto y natural, no quiere que le alaben por su labor como historiador internacional y admira al Leonardo más humano. Más allá de esto, los temas del día a día no son ningún tabú para él.

Revolución feminista

-Ha estado en Reino Unido investigando los vikingos, ¿su siguiente libro tratará de esto?

-Tiene que ver con un proyecto en el que, si decido escaparme del Renacimiento, viajaría atrás y seguiría transversalizando conocimientos. Me llama mucho la atención que su historia solo ha llegado aquí desde un punto de vista monoteísta, desde el cristianismo, y se les presenta como unos bárbaros.

También que el rol de la mujer, que era espectacular, no ha llegado a día de hoy en nuestro sistema social y teológico. Tampoco se ha hablado mucho de arte. Los nórdicos lo veían a la hora de contemplar algo estético y bonito e introdujeron arte en el mundo celta.

-¿Cómo ve la actual revolución feminista?

-La revolución feminista llegó hace mucho, no ahora, se escucha más porque es más fácil llegar a las masas, aunque también es más fácil que se distorsione el mensaje. El movimiento feminista lleva siglos, pero la historia la ha escrito el hombre, con lo que ahí hay un problema porque hay mensaje sesgado.

En el Renacimiento vemos cómo el hombre se feminiza un poco y la mujer se masculiniza, tiene cierto ascenso en distintas áreas, porque la mujer siempre ha sido luchadora. Ahora, si volvemos al monoteísmo y basamos una sociedad en un libro que lo primero que dice es "le dijo Dios a la mujer, estarás sometida al varón", tenemos un problema.

-Con el reciente Gobierno se han visto a algunos de sus compañeros de televisión en el mundo de la política, ¿ha pensado en esto alguna vez?

-No, pero que compañeros de profesión se metan en política lo veo totalmente pertinente. Sería muy hipócrita por mi parte criticarles porque defiendo que no se nos critique cuando entramos en literatura.

Màxim Huerta, Toni Cantó, Félix Álvarezsi aman la política de verdad, perfecto, independientemente del partido que sea. Son grandes oradores, posiblemente consigan que el qué cambie al cómo y se transmita de otra manera.

-¿Cree que el Gobierno actual ha marcado una diferencia?

-Nunca me han gustado las etiquetas. Lo de que todos los políticos son malos no llega a ninguna parte. Creo que, en el fondo, como mínimo el 51% de los que nos representan intentan hacerlo bien, aunque se equivoquen. Los demás te los encuentras en todas partes, no solo en política.

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