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Entrevista a Dada Masilo - Bailarina y coreógrafa

El lago de los cisnes: un ballet a ritmo africano

La bailarina y coreógrafa de Soweto, Dada Masilo, reinterpreta clásicos de la danza con un personal estilo alabado por crítica y público

El lago de los cisnes, de Dada Masilo.

El lago de los cisnes, de Dada Masilo. John Hogg

Educada en la férrea rigidez de la danza, Dada Masilo (Soweto, 1985) rompe esquemas con la seguridad de quien conoce a fondo las normas. Esta joven bailarina y coreógrafa sudafricana recorre los teatros de todo el mundo con la convicción de que hasta las piezas más clásicas pueden tornarse transgresoras. En su última puesta en escena, con la que ha logrado el aplauso del público francés, apuesta por aunar la delicadeza del ballet clásico con la fuerza del baile africano en una célebre versión de 'El lago de los cisnes' que derriba las barreras de raza, género, procedencia y homofobia tan presentes no sólo en su país sino en el resto del planeta.

La partitura compuesta por Tchaikovsky, aderezada con ecos de percusión africana, coge velocidad para seguir el frenético ritmo de los once bailarinas y bailarines de The Dance Factory Johannesburg, que combinan las pisadas firmes a ras de suelo, procedentes de distintas danzas tribales, con los volátiles pasos de puntas de la escuela clásica. Ataviados todos, sin distinción, con tutús de color blanco, comparten protagonismo en una obra coral en la que el cisne blanco, Odette -interpretado por la propia Dada Masilo-, trata de asumir que el príncipe Sigfrid es gay y no está enamorado de ella, sino de Odile, el cisne negro, que en esta versión es interpretado por un varón.

Después de adaptar otras grandes piezas universales, Dada Masilo vuelve a abrir un debate en torno a la segregación, el racismo o la homofobia

El trío protagonista cede terreno al resto del reparto en una coreografía donde la tragedia que emana la historia se adereza con píldoras de humor donde no falta una satírica autocrítica sobre las normas más puristas de este género musical. Una vez más, Dada Masilo lo ha vuelto a hacer. Sorprende, transgrede y revoluciona los aparentemente inquebrantables patrones que rigen la danza clásica. Después de adaptar otras grandes piezas universales, como 'Carmen', 'Romeo y Julieta' o 'La muerte y la doncella', trasladándolas al contexto social y cultural de su país, vuelve a utilizar el ejercicio artístico para abrir un debate en torno a temas tan candentes como la segregación, el racismo o la homofobia.

Dada Masilo en el Teatro Arriaga.Aida M. Pereda

-¿Cuándo empezaste a bailar?

-Empecé a los once años. Vi bailando a un grupo de chicos mayores y me dije, "ok, esto es lo que yo quiero hacer". Comencé bailando Michael Jackson y no fue hasta 1999 cuando inicié mis estudios de ballet clásico, danza contemporánea, movimiento creativo e improvisación.

-¿Qué es lo que te llamó la atención de esta disciplina?

-Me apasiona la estructura del baile. No es sólo bailar con tu cuerpo, sino también con tu mente.

-¿Qué sientes cuando bailas?

-Pasión.

-Educada en ballet clásico y baile contemporáneo, fusionas ambas técnicas creando un estilo muy rápido.

-Sí, siempre me ha gustado bailar muy rápido, creo que es emocionante. No quiero estar cerrada en un estilo particular, lo que yo hago es fusionar diferentes técnicas de baile. Amo la fusión porque te hace crear un estilo libre para la obra y mantiene a todos los bailarines y a mí en un contexto activo y de mucha disciplina y creo que eso es bueno.

-¿Cuáles fueron los primeros pasos que diste con la compañía de danza de Johannesburgo?

-Empecé a ensayar en 1997. La directora vio al grupo en el que trabajaba y nos ofreció formación en danza formal porque creo que vio que teníamos potencial. Empezamos a entrenar siete días a la semana y aprendimos muchas técnicas diferentes, lo que fue realmente genial porque yo era tan joven que prácticamente crecí en el estudio. ¡El estudio es mi casa! (risas)

-¿Qué siente el público al ver tu versión de 'El lago de los cisnes'?

-Oh, es totalmente diferente al ballet clásico (risas). Desarrollamos el componente más humano, la androginia, la homosexualidad, la tristeza... Es la historia de dos amantes, pero desde diferentes puntos de vista. Queremos que el público viva esta experiencia y conozca la alegría que les ofrecemos a través del baile y la diversión, a pesar de ser una historia tan triste.

Dada Masilo interpreta a Odette, el cisne blanco.John Hogg

-Se trata de una coreografía muy colectiva, donde el peso no recae únicamente en los tres personajes principales de la historia: Odette, Odile y el príncipe Sigfrid.

-Sí. Para mí era muy importante hacer a todo el mundo igual, porque creo que en el ballet clásico hay mucha desigualdad. El foco está siempre en el bailarín principal y en las dos mujeres, pero quería romper esta apariencia de desigualdad, que todo el mundo se sintiera importante porque creo que esto es algo conjunto, de toda la compañía y juntos podemos romper esas cosas arcaicas, así que quiero romper esa brecha y hacerlo más divertido para cada uno de los bailarines y para el público. Por ello no es todo sobre Odette, es sobre todo el mundo: Odile, Sigfrid, las familias, la comunidad... En una palabra, igualdad.

-Los trajes también ayudan a igualar a todos los personajes.

-Sí. Odile, que es un hombre, también baila en puntas y lleva tutú y el resto de bailarines también se visten y bailan así en determinados momentos. Cuando se lo propuse todos dijeron que adelante, así que no hubo ningún problema. Ellos querían llevar tutús también porque también querían sentirse lindos.

"Encontrar el equilibrio entre la danza clásica y el baile africano fue bastante duro, pero para mí era un reto lograr que todo funcionase"

-Resulta muy sorprendente esa mezcla entre la danza clásica y el baile africano.

-No era una fusión fácil porque el ballet clásico es grácil, luminoso y lindo y la danza africana es firme y sobre la tierra, con muchos movimientos, así que encontrar el equilibrio fue bastante duro. La obra empieza con un solo mío que dura unos seis minutos y me llevó dos meses sólo unir todo, así que fue muy duro. Para mí ha sido un reto lograr que todo funcionase. Creo que es una de las cosas más duras que he hecho jamás, pero disfruto haciéndolo (risas).

-Tu adaptación de 'El lago de los cisnes' está cosechando muy buenas críticas en todo el mundo, pero ¿cómo ha sido acogida en tu tierra, Sudáfrica?

-Su recibimiento en Sudáfrica ha sido para mí una gran sorpresa porque pensé que realmente la gente lo odiaría, obviamente, porque transformamos 'El lago de los cisnes', el ballet por excelencia, y lo ponemos patas arriba. Pero creo que realmente lo han disfrutado y lo han apreciado porque lo he mezclado con cosas culturales y tradicionales de toda Sudáfrica y allí pueden entender realmente de dónde viene todo. Por ejemplo, las bodas sudafricanas son muy ruidosas, como se ve en el escenario, y eso es algo que nunca encuentras en el ballet, obviamente y que nos lleva al contexto de Sudáfrica. Que mi abuela pueda entender exactamente lo que estoy haciendo para mí es muy importante.

Dada Masilo en su adaptación del ballet de 'Carmen'.John Hogg

-Anteriormente adaptaste 'Carmen', 'Romeo y Julieta' y 'La muerte y la doncella', todas piezas clásicas, ¿por qué?

-Sí. Me encantan los clásicos porque encuentro en ellos un desafío. Al principio me aburrían porque morían todas las mujeres, pero me dije no, no puede ser, se puede cambiar y generé una gran controversia en Francia porque maté a Don José en 'Carmen' (risas). Creo que es necesario buscar una perspectiva distinta, coger una historia que conoce mucha gente y pensar qué puedo hacer para hacerla distinta, sin perder la esencia de la historia, claro está, pero es que la que está hecha, la clásica, ya existe.

-¿Qué piensan los puristas al asistir a estas adaptaciones?

-No estoy preocupada por los puristas, obviamente, pero sorprendentemente les está gustando esta versión de 'El lago de los cisnes' porque es diferente y porque tal vez, en el fondo, ellos también quieren ver algo ligeramente diferente. Parece que les gusta el texto, con esa forma tan divertida de explicar el ballet. Creí que lo odiarían, pero no, les ha gustado mucho. Creo que para mí lo más importante era que se rieran también y que no estuviesen tan serios todo el tiempo.

"No me gustaría que la gente crea que es un 'Lago de los cisnes' irrespetuoso. Rompo las reglas, pero siempre desde el respeto"

Pero lo que no me gustaría es que la gente crea que es un 'Lago de los cisnes' irrespetuoso. Para mí, si tú quieres romper las reglas de algo, primero debes aprender cuáles son esas reglas. Por ello primero tuve que conocer cuáles eran las reglas, ver el ballet muchas muchas veces y entonces, después, rompí las reglas, pero siempre desde el punto de vista del respeto.

-¿Por qué crees que es necesario renovar las piezas clásicas y adaptarlas a los nuevos tiempos?

-Creo que hay que adaptar los clásicos porque nosotros no nos quedamos estáticos en un sitio, sino que nos movemos y evolucionamos como humanos. Creo que tenemos que movernos con los tiempos y no podemos quedarnos encajonados. Debemos permitir que vuelen las ideas, tener una mente abierta y probar a hacer nuevas versiones porque el mundo está cambiando.

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