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Crítica | V Festival Internacional Bach

'La Pasión según San Juan', revisitada sin director

Asumir la interpretación de cualquiera de los grandes oratorios de Bach es un acto de fe y un serio compromiso. El IBF viene haciéndolo en todas sus ediciones. La voluntad perfeccionista le ha movido a reprogramar La Pasión según San Juan, una de las cumbres históricas de la música religiosa, cuyas dificultades exigen gran esfuerzo. No estuve en la primera ocasión, pero quienes la escucharon coinciden en que esta segunda ha sido mucho mejor. Prescindiendo de los problemas inevitables en la producción y el ensayo de obras monumentales por personas y colectivos de Amsterdam y Las Palmas que se reúnen unos pocos días al año, el resultado global es digno de sincero entusiasmo.

El grupo instrumental y el continuo (Mar Tejadas al órgano y la chelista Luana McKenna) lucieron niveles impecables. El Coro Ainur de Las Palmas revalidó su excepcional cultura polifónica, su inteligencia del Barroco y su expresividad, troqueladas en varios meses de ensayo y muy bien empastadas con los refuerzos del Conjunto vocal del IBF. El elenco de solistas brilló en momentos de auténtica maestría.

Todo ello, sin director. Estos tan numerosos intérpretes interiorizaron admirablemente los tempi, los ritmos, las intensidades y las variables agógicas para dar una versión compenetrada, y libre en la medida idónea , de un concepto rigurosamente unitario del tejido oratorista. El paralelismo de los colectivos y la idoneidad del estilo proyectaron la médula formal y el aura expresiva como si la obra fuese de repertorio para todos los actuantes.

Un logro en la musicalidad emanada desde el rigor de los contrapuntos; un permanente placer por la belleza del sonido en la alternancia narrativa o deploratoria, en las glosas solísticas, la redondez de los salmos, la fuerza del expresionismo bachiano y la teatralidad de algunas secuencias alternada con el íntimo lirismo de las alabanzas? En resumen, una cota comparable a la alcanzada por el IBF en anterior edición con la hermana mayor de las pasiones, la de San Mateo, hito histórico de la música hecha en Canarias.

Piezas fundamentales, junto al coro, son la del Evangelista interpretado de manera insuperable por el tenor Jan-Willem Schaafsma, y el sobrio, impresionante J esús del bajo Bert van de Wetering. En los fragmentos de glosa, la discreta mezzo Rosina Fabius, la magnífica soprano Maarte Rammeloo, nuestro tenor Manuel Gómez Ruiz en dos arias de gran dificultad, y el barítono Matthew Zadow como Pilatos dieron prueba de exigencia y cultura, así como de facultades vocales. Coro y solistas incorporaron con soltura y elocuencia los movimientos y la gestualidad de una moderada pero atractiva dramatización de Peter Leung.

En definitiva, toda la emoción dimanada de la genial expresividad de Juan Sebastián Bach en una de sus fundamentales creaciones religiosas.

La gratitud del público en el Auditorio Alfredo Kraus subrayó el triunfo de un esfuerzo artístico ambicioso y plenamente logrado.

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